El Martingale es un estrangulador

¿Sabías que los collares Martingale son estranguladores?.

Este modelo de collar, de uso muy popular entre los galgos, está diseñado para cerrarse cuando hay tensión en la correa.

De este modo se compensa una peculiaridad de la anatomía de estos perros: el cuello es más ancho que la parte más ancha de la cabeza.

Por esta razón, cualquier collar fijo, por mucho que se apriete, se sale fácilmente si el galgo decide tirar hacia atrás, por ejemplo porque se asusta.

Si crees que no aprieta el cuello de tu galgo y por lo tanto no estrangula porque tiene tope, piensa que para que el Martingale sea eficaz (es decir, no se salga cuando el galgo forcejee con él) el tope debe estar puesto a un tamaño INFERIOR al del cuello del perro.

Por lo tanto, funciona porque aprieta, es decir, estrangula.

Ahora piensa en las veces que tu galgo intenta huir de algo que le atemoriza, y no solo no lo consigue, sino que encima se le corta la respiración.

O las veces en que a propósito o sin darte cuenta tiras de la correa (y le estrangulas).

O cuando tu perro intenta realizar acciones cotidianas como saludar o jugar con otro perro, o acercarse a una persona o a algo que le llama la atención, y la correa se tensa (y el collar le estrangula).

En todos esos momentos, tu (posiblemente miedoso) galgo está recibiendo un castigo sin que te des cuenta.

Eso no le ayuda, y aumenta su miedo.

Si usas un Martingale porque te parece bonito, hay collares igualmente bonitos que no aprietan (eso sí, se salen por la cabeza).

Si lo usas porque tu perro es muy miedoso y te preocupa que escape de golpe y lo atropelle un coche, elige una arnés antifuga pensados precisamente para la anatomía del galgo.

Pero evita usar un dispositivo que castiga inadvertidamente a tu amigo varias veces al día.

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El remedio para el estrés humano

Las personas estamos sometidos a constante presión en el día a día. Eso altera nuestra conducta y la de nuestro perro. Aparca el agobio del día a día, y disfruta del momento con tu mejor amigo…

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Un buen paseo

Piensa en cómo paseas con tu perro y en qué puedes mejorar en uno de los momentos más importantes del día para tu amigo….. aquí va alguna observación.

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Autocontrol

Cuando quieras mejorar la conducta de tu perro, dirige tus esfuerzos a mejorar tu propia conducta, lograrás muchos avances y te sorprenderás  de los resultados.

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La teoría del Tonto Alfa

Tú también has picado, verdad?, te han contado ese rollo sobre el macho dominante de la manada que manipula a los demás a base de fuerza bruta y chulería, y te lo has creído.

Te han contado, con la expresión muy seria, que así es como funcionan las manadas de lobos en la naturaleza y que es así como debes tratar a tu perro, porque es lo que necesita, lo que está esperando de ti.

Porque de lo contrario, él será el lobo alfa. Sin términos medios, o manda él o mandas tú.

Sin embargo, tú miras a tu querido amigo tumbado en su camita, tan tranquilo, que en casa ni se le siente, que te saluda todos los días como si hiciera meses que no te ve, que te hace reír con sus payasadas y ocurrencias, y que bueno, a veces en la calle tiene algún problema que te trae un poco de cabeza, pero no parece que esté intentando dominar nada.

O tal vez es que a ti eso de dominar (abusar) no te sale. Lo has intentado, pero como que no va contigo.

Pero por eso tu perro te da los problemas que te da, te han dicho. No importa si tira de la correa como si no hubiese un mañana, si ladra a los niños o al timbre, si rompe mobiliario cuando se queda solo o se pone muy tenso cuando ve a otros perros acercarse: la cuestión es que es dominante, y sobre todo, la cuestión es que es dominante PORQUE TÚ SE LO PERMITES.

(Suspiro).

Lo mejor viene después.

Una vez queda claro que tienes que dominar a tu perro, los modos de lograrlo son delo más variopinto, y a menudo no parecen ser nada naturales (un collar eléctrico o estrangulador no parece algo que un lobo vaya a usar con otro, no?)

Tampoco te suena haber visto en los documentales de la tele a ningún lobo chistando a otro. Gruñendo tal vez, pero mira, nadie te ha dicho nada sobre que empieces a gruñirle a tu perro (espero).

Algo no cuadra, verdad?

De hecho, no lo notas a nivel consciente, pero te da la impresión de que hay muchas cosas que no cuadran en absoluto.

Pero los que te lo dicen en el parque, en los paseos e incluso desde la tele parece que saben lo que dicen.

Buenas noticias: tú tienes razón.

Y el problema es que ellos son tontos alfa, y van por ahí abusando de todo el que se pone a tiro, y no solo de su propio perro.

Porque no te despistes, lo que realmente hacen es abusar física y emocionalmente de su perro hasta convertirlo en un animal resignado y carente de iniciativas, sin autoestima ni valor para hacer nada.

Le amedrentan de tal modo que el miedo en su vida es muy intenso, tanto que no se atreve ni a respirar sin permiso. Lo han convertido en un perro-marioneta.

Y lo peor es que quieren que tú hagas lo mismo.

Pues tenlo claro: no solo no es necesario, sino que es totalmente contraproducente, y no tiene nada de natural, y sí mucho de mentira.

Te cuento. Muy brevemente.

Hay un señor llamado Dave Mech, que lleva toda su vida (y es mayorcito) estudiando a los lobos y su estructura de manada.

Cuando empezó, por distintas razones, solo tenía acceso a lobos en cautividad: ejemplares traídos de aquí y de allá que tenían que compartir un reducido espacio, rodeados de rejas y paredes.

Muy natural todo.

En este contexto, el señor Mech observó que los lobos se organizaban por las malas, siendo el más fuerte y abusón el que tenía más privilegios, y el más apocopado el que cobraba todos los días, con motivo o sin él.

A partir de ahí elaboró la teoría del Lobo Alfa o de la dominancia.

Unos años después, cuando todo el planeta conocía su teoría y la aplaudía enconadamente, Mech pudo por fin estudiar lobos en libertad, en su contexto (esta vez sí) natural.

Y lo que pudo ver le dejó estupefacto: no había peleas ni apenas roces, nadie abusaba de nadie, y no se seguía al más fuerte sino a la pareja reproductora (padre y madre). Nadie obligaba a los demás a someterse, y la mayor parte del tiempo las relaciones eran de tipo amistoso.

Y es que las manadas silvestres tenían una organización familiar.  Y en una familia puede haber roces  y discusiones de vez en cuando, pero en general reina el cariño y el deseo del bienestar de todos.

Eso ya se ve más natural.

El señor Mech lleva desde entonces tratando de deshacer su error, “borrando” la teoría de la dominancia y explicando por todo el mundo cómo se relacionan en realidad los lobos.

Pero mucha gente se niega a escuchar y se agarra a una teoría de los años 50. Porque lo del rollo familiar no mola. Lo de abusar de alguien que confía en ti, que no puede evitarte y que no va a defenderse mola mucho más.

Por eso son Tontos Alfa. Prefieren negar una realidad y retratarse tal cual son que reconocer que no sabrían entablar una relación con otro ser mediante la amabilidad, la comprensión, la confianza y el interés sincero en el otro.

Eso cuesta mucho y no les permite apuntalar su frágil ego.

Por otro lado dejan de lado algunos “pequeños” detalles que echarían por tierra esa teoría, por la misma razón: enfrentarse a la realidad es complicado. Fabricarte tu propia realidad es más sencillo.

La teoría es para lobos. Lobos. No perros, ni gallinas, ni gatos, ni caballos. Ni mucho menos personas. Solo lobos.

Tu perro tiene muchas cosas en común con un lobo, igual que tú las tienes con un chimpancé. Pero no son lobos, y nosotras no somos chimpancés.

La manada está formada por individuos que pueden elegir marcharse si la situación no les gusta. En la observación inicial de Mech, no eran una manada, eran lobos de diferentes orígenes reunidos a la fuerza.

Igual que en una cárcel. Nadie creería que la dinámica de grupo de una cárcel mexicana (por ejemplo) es un buen ejemplo de un grupo social humano, verdad?

Curiosamente aquí si hay un paralelismo contigo (y con el Tonto Alfa): tu perro y tú no formáis una manada,  pues él no puede marcharse si lo desea.

Pero sí puedes ser su amiga, y él quiere ser tu amigo. Quiere una relación de cooperación y compañía, no una relación carcelaria.

Seguro que tú también.

Como dije más arriba, los manejos recomendados para someter a tu perro tienen poco de naturales: collares de pinchos, ahogadores, eléctricos….. correas cortas, pataditas, llamadas de atención constante…..

Todos estos sistemas no son naturales, y tienen un claro punto en común: una obsesión enfermiza por controlar a otro.

Si rechazas todas esas herramientas y sistemas por dolorosos y generadores de miedo y abuso, pierdes el control sobre tu perro.

Y eso un Tonto Alfa no puede soportarlo.

¿Puedes tú?

¿Te has planteado que tal vez tu perro no necesita que le controles a cada paso y le protejas de todo daño (imaginario o real)?

¿Qué quizá sería más pragmático preguntarte cómo se siente y qué necesita y ayudarle en todo lo que puedas en esos dos aspectos?

¿Que en el fondo es justo en eso en lo que se basa una relación de amistad? Esta vez sí, con un perro, con un caballo, con un gato, o con una persona.

Así que déjalo, no te esfuerces en ser una Tonta Alfa por mucho que te bombardeen con ese mensaje desde todos los ángulos.

No tiene sentido ninguno, no tiene nada de natural (ni para tu perro ni para ti) y no es el modo en que quieres pasar los próximos 15 años de tu vida con tu perro.

Y concéntrate en aprender cómo puedes ayudar y apoyar a tu perro cuando te necesite, en cubrir sus necesidades (averigua primero cuáles son, igual te sorprendes) y en estar a su lado, en lo bueno y en lo malo.

Olvídate de controlarlo todo, y deja a tu perro ser perro. Y tú, esfuérzate por ser tú misma.

Y verás como vuestra relación cambia. 

 

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¿Adiestrador o domador?

Esta mañana te ha pasado algo extraño en el paseo.

Ibas con tu perro y un chico se ha abalanzado sobre ti muy decidido, explicándote que tienes un serio problema, que tu perro es muy dominante y terminará por darte muchos quebraderos de cabeza si no actúas a tiempo

Y cuando has querido darte cuenta, te ha quitado la correa de las manos, le ha hecho un lazo corredero y se lo ha puesto a tu amigo en el cuello.

A continuación ha realizado una demostración rápida de cómo debes manejar la correa para que tu perro no te domine y para que pasee como debe: a paso firme, a tu altura, sin quedarse atrás ni adelantarte (sobre todo nada de adelantar), sin mirar en ninguna dirección que no sea al frente y sin pararse a olisquear ni a chorradas por el estilo.

Luego te ha dado una tarjeta para que le llames y contrates sus servicios, dado que está claro que necesitas ayuda para manejar a tu díscolo animal.

Y te has quedado preocupada

¿Tendrá razón?

Tú no lo tienes nada claro, pero parece que el chico sabe. Desde luego cuando ha dado vueltas y más vueltas con la correa, tu perro le ha seguido muy mansamente. Y contigo no se porta así de bien.

Es posible que tengas problemas en la relación con tu perro.

Tal vez la convivencia sea mejorable en muchos aspectos.

Quizá incluso hay algunas situaciones que realmente te preocupan desde hace tiempo, porque ves que van a peor y te generan mucha ansiedad en el día a día.

Y tú ves a otros que pasean con sus perros y parecen todos muy relajados y tranquilos, y te gustaría que fuese así para ti.

Pero déjame decirte una cosa: sea lo que sea lo que te preocupa o lo que haga tu perro, no necesitáis un domador.

Y es que eso es lo que son esos señores: domadores de perros.

Eligen a sus víctimas en los parque, sobre todo. En cuanto un perro muestra alguna salida de tono y si creen que quien lo lleva se va a dejar apabullar, se lanzan a la caza.

Te venden la moto y se van tan contentos, confiando en que tu perro te importe lo suficiente como para que les llames, y que su retórica haya calado de tal manera que creas que les necesitas a ellos.

Podrás reconocerlos porque todo lo que te cuentan encaja a la perfección con el contenido de esta sencilla tabla (creada con humor por los compañeros de Respuestas en Etología Clínica):

Y es que estos señores, que  parece que tras ver 5 temporadas seguidas de «El encantador de perros» han tenido una epifanía (“eso puedo hacerlo yo también”) no deberían tocar a un perro ni en una foto.

Porque básicamente esto es lo que te venden: tu perro es una bestia rabiosa, y si no te has dado cuenta es porque aun no lo ha demostrado.

Si crees que no es para tanto, te aclararán que esos ladridos y tirones de correa que sufres a veces son el comienzo de una era de dominación y terror. Y si no les pides ayuda, pronto no habrá quien pueda manejar a Pelusín.

Pero ellos llegan dispuestos a salvarte con su dialéctica impecable y su herramienta imprescindible: un lazo corredero.

Con él se solucionan todos los males del universo. Al menos durante el paseo. Y en casa, pues mira, también.

A menos que tus problemas aparezcan cuando tu amigo se queda solo. Pero algo se podrán inventar para eso, seguro.

Y es que esas personas no son adiestradores de perros.

Ni educadores tampoco.

Son domadores.

Doman a tu salvaje can para convertirlo en un ser dócil y sumiso (sobre todo sumiso, esto es importante).  Y así podréis ser felices juntos. O al menos tú serás feliz.

¿Sabes qué? Si te cruzas con uno, huye. Aléjate lo más que puedas de su radio de influencia (incluyendo de aquellos que probaron y lograron lo que querían, o sea, domar a su perro).

Lo primero que tienes que saber es que «El encantador de perros» es un reality show.

¿Y eso qué quiere decir?

Que es entretenimiento, no educación.

Los que lo hacen y los que lo emiten no buscan que aprendas nada sobre perros, solo que pases el rato (y veas sus anuncios, que de eso viven).

Y el hecho de que en cada programa se maltrate sistemáticamente a tres o cuatro perros para que la gente se asombre  y divierta a partes iguales es irrelevante.

Porque el maltrato disfrazado de educación es socialmente aceptado. Pero eso no cambia lo que es realmente.

Y maltratar a tu perro, aunque se vea elegante y sencillo, aunque a él no se le oiga quejarse (“si no se queja será que no le duele, no?”) ni es lícito, ni va a resolver realmente tus problemas.

Menos aun los de tu perro.

Porque a nada que te fijes, a nada que te esfuerces en aprender comunicación corporal canina y retires la atención del domador para ponerla en el perro, te vas a dar cuenta de muchas cosas.

La principal, que no le están educando, están abusando de él.

Y él sí se está quejando, pero nadie le escucha ni le presta atención.

Es como el ilusionista al que nadie le pilla el truco porque está canalizando tu atención hacia otro lado.

Tu perro ya es un animal doméstico. No necesita que le domen. Necesita que le ayuden y le comprendan.

Y eso un domador no lo hará jamás.

En cambio tú sí puedes hacerlo.

 (El «alpha roll» es una maniobra que consiste en forzar a tu perro a ponerse panza arriba para que ofrezca sus partes vulnerables, dando entender así que se somete a ti, su líder supremo e indiscutible. Que quede claro que a bestia no te gana nadie. Si a mí me hacen un «alpha roll» así, sin avisar, también me rindo a quien sea. Pero no me vuelvo a acercar a esa persona porque es peligrosa y está loca. Tú misma). 

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