Zapatilla voladora

Las madres no castigan así a sus cachorros

 

Imagina que trabajas en un sitio donde tienes un jefe.

Puede que seas policía.

O médico.

O contable.

O reponedor en el supermercado.

Da igual.

Hay un jefe que se ocupa de decirte lo que tienes que hacer (y lo que no).

Es fácil imaginarlo, es posible que hasta sea tu caso.

Un día estás con otro compañero de trabajo, estáis haciendo un poco el tonto en un grupo de whatsapp o viendo unos vídeos graciosos en Youtube.

O sea, perdiendo el tiempo y haciendo el chorra.

El caso es que no estáis trabajando, y eso no se hace.

Y de pronto aparece tu jefe, con una zapatilla en la mano (sí, una zapatilla, de esas de estar por casa) y te la lanza.

Mientras te chilla lo que deberías estar haciendo y lo que no deberías estar haciendo.

¿Qué cara se te queda?

Sí.

Tu jefe acaba de tirarte una zapatilla.

(Que acierte o no es irrelevante)

Así que le preguntas, con los ojos muy abiertos, “¿pero qué está haciendo, por qué me tira una zapatilla?”

“Porque así es cómo las madres educan a sus niños, no?. Pues eso hago yo ahora”

………..

…………..

Ridículo, verdad?

Entonces, ¿qué sentido tiene esa argumentación tan habitual de “haz esto, porque así es como las madres educan a sus cachorros”?

Tu perro casi seguro que no es un cachorro.

Y tú, desde luego, no eres su madre.

Puedes considerarlo de tu familia (espero que sea así), pero la familia no implica forzosamente lazos de sangre.

Luego tu perro y tú tenéis claro lo que sois cada uno y el tipo de relación que os une.

Así que lo de “Hazlo así que es como las madres tratan a los cachorros”, ya de partida, es una chorrada.

Y por otro lado, quien afirma eso me apuesto a que ha visto muy pocos cachorros.
Y menos madres aun.

Porque es que ni siquiera es cierto.

Muchas de las madres «educando cachorros» que puedes ver en vídeos de Youtube son perras que ya tienen problemas de estrés severo, por lo que sea.

Y sus acciones más o menos violentas no reflejan la “educación maternal”, sino el elevado estrés que sufren.

Es como si una madre un día le da una bofetada a su hijo porque ese día ya le supera la vida, y consideramos que es la manera  en la que “la madres educan a los hijos” y debemos aplicarla a todos los niños.

Te digo lo que una madre equilibrada y paciente hace para educar a sus cachorros:

Busca un entorno. Lo asegura. Comprueba que no haya pozas, barrancos, agujeros enormes, o cualquier otra situación peligrosa.

Suelta a sus cachorros.

Y se coloca en un lugar elevado donde poder vigilar por si aparece algún depredador.

Y desde ahí les deja hacer.

Que se equivoquen.

Que se relacionen entre ellos y con el entorno.

Que prueben cosas y ensayen conductas y aprendan lo que ocurre.

Y ya.

O también puede colocarse junto a sus cachorros, y dejar que “abusen” un rato de ella.

La “ataquen”.

La mordisqueen.

Estrechando así su relación.

Eso no quita que si en un momento dado un diente va demasiado fuerte, no se queje o amoneste al cachorro responsable.

Pero desde luego, no amonesta a sus cachorros por todo lo que a ella no le gusta.

Y que yo sepa, no les tira zapatillas.

Ah, y lo más importante: no les trata del mismo modo toda su vida.

Cuando dejan de ser cachorros, el modo de dirigirse a ellos cambia.

Radicalmente.

Así que lo mismo es buena idea dejar de educar a los perros “como si fuéramos su madre”

O peor, “como si fuéramos el perro alfa”, o algo así.

Y olvidarnos de tratarlos toda su vida como si fueran cachorros.

Estoy convencida de que con esas actitudes estamos insultando a la inteligencia de muchos perros.

O quedando frente a ellos como perfectos gilipollas.

Seguramente lo segundo.

Aunque esa es mi opinión personal, intransferible y subjetiva.

Si consideras que es hora de respetarlos y tratarlos como lo que son, puede que necesites ayuda porque no tengas claro por dónde empezar.

En tal caso, 

 

Tu perro no es un caballo

Porqué el collar de cabeza te perjudica

 

Mira.

Que un perro tire de la correa es un problema habitual.

Si además es un perro grande, puede convertirse en un gran problema.

El tema de tirar de la correa da para mucho.

Y también da para mucho los distintos dispositivos que existen para tratar de solucionar este problema.

Uno de ellos es la cabezada Halti (es un nombre comercial, aunque hay más marcas).

Y me han preguntado por ella unas cuantas veces.

Así que te cuento qué me parece.

La idea es colocarle al perro un ronzal similar al de los caballos.

Si sujetas la cabeza, tienes un mayor control sobre el cuerpo del perro.

Pero a diferencia de los caballos, la cabezada Halti tiene una pieza de nylon que se desliza dentro de una anilla cuando el perro tira.

Y entonces hace presión sobre el hocico.

Es decir, no es simplemente una sujeción física.

Es que “estrangula” el hocico del perro.

Es una zona muy sensible, el hocico del perro.

Así que de primeras, podemos pensar que hace daño.

Si lo piensas, yo puedo meterte un dedo en cada orificio de la nariz, y a continuación arrastrarte hacia donde a mí me apetezca.

Aunque peses 95 kilos.

En serio, se puede.

Da un poco de asco, pero funciona.

Porque es una zona muy sensible, y haciendo eso te provoco dolor.

Así que de primeras ya  parece una mala idea usarla.

Puede que te permita gestionar mejor el problema que supone para ti que tu perro te tome por un trineo.

Pero te va a pasar factura por otro lado.

El dolor siempre pasa factura por alguna parte.

A eso hay que sumarle alguna cosa más.

Por ejemplo.

Cuando un perro se comunica con su entorno, especialmente con otros perros, utiliza mucho los gestos de la cara y los movimientos de la cabeza.

Esta cabezada limita notablemente esta comunicación.

Así que puede que otros perros no entiendan lo que tu perro dice cuando la lleva puesta.

Y una mala comunicación es a menudo la antesala de las reacciones de agresión.

Dicho más llano: tu perro podría pelearse o podría ser agredido por el hecho de llevar una cabezada Halti.

Otra cosita que también tiene su importancia.

Si tu perro lleva una cabezada de estas, y da un tirón hacia delante, es muy posible que su cuello gire bruscamente hacia un lado (es una cuestión de palancas).

Eso va a resultar bastante chungo para las cervicales.

Tú ni notarás el tirón, pero su cuello se lo va a «comer» completito.

Más dolor.

Y este efecto es más importante cuanto mayor es el tamaño de tu perro.

Porque tiene más empuje hacia delante y hace más “látigo” cuando tira y la cabeza se gira de golpe.

Y para terminar mencionar algo que he visto varias veces: cuando la persona que sujeta la correa se enfada y se frustra, da tirones.

Y si la presión sobre la nariz duele, imagina los tirones.

Como si te doy con algo duro en la nariz.

Uufff.

Eso sí que duele.

Así que resumido en muy pocas palabras: no uses cabezadas Halti en tu perro.

Te van a dar más problemas que beneficios.

En cuanto al asunto de tirar y qué hacer al respecto, para otro día, 🙂

Ésta sería una consulta habitual (con su correspondiente respuesta) para quien ha contratado la consultoría. 

Si tienes muchas dudas en esta línea, 

PD- Lo que ofrezco arriba es un servicio de consultoría, ya sabes, tú me haces preguntas y yo respondo. 

Definitivo: si tu perro monta a otros, NO es dominante

Porqué tu perro monta a otros

 

Verás.

Una cuestión que preocupa a muchas personas es que su perro vaya por ahí montando a otros perros, o incluso a personas, como si la vida fuese una orgía perpetua.

A veces lo que les preocupa es que levanta la pata en todo lo que pilla cerca.

Pero en todo.

La respuesta que sueles recibir cuando te ocurre esto con tu perro es “es muy dominante”.

Ooohhhh

Ahhhh

Esa sí que no te la esperabas, eh?

A nadie se le hubiese ocurrido.

En fin.

Yo te voy a contar otra cosa.

Que puede que te convenza o no.

Pero al menos tiene más sentido.

(Y se puede demostrar con análisis de sangre. Lo de la dominancia para mí que no es demostrable).

Y mira tú, te orienta hacia soluciones que no son “domina al perro”.

Un repaso de química muy rápido.

La testosterona es una hormona.

¿Sí?

Y una hormona es un mensajero químico que se ocupa de regular ciertas funciones.

Y de “ordenar” ciertos comportamientos que no requieren de un aprendizaje previo.

¿Claro hasta aquí?

Bien.

Pues la testosterona se ocupa de regular ciertas conductas y reacciones relativas a la reproducción.

Hace más cosas, pero eso es lo más visible.

Así que la testosterona es responsable de la conducta “levanta la pata”.

 Y de la conducta “monta y mueve el trasero”.

Por lo tanto, si tu perro hace habitualmente una o ambas cosas, lo que tiene es un pico importante de testosterona en la sangre.

Y como somos esclavos de nuestras hormonas, pues no puede evitar actuar así.

Aunque le regañes.

Aunque le domines.

Simplemente no puede.

Por lo tanto, puedes pasar del asunto.

O puedes valorar acciones que ayuden a bajar la testosterona en sangre.

Si es adolescente, igual es poco lo que puedes hacer, es una época de desajuste hormonal por definición.

Lo mismo si hay 14 perras en celo por la zona.

Aunque siempre se puede mejorar algo.

Ah, pero es que mi perro está castrado y sigue montando”.

Vale.

Es cierto.

Pasa bastante.

De hecho hay hembras que montan también, y levantan la pata.

Y que yo sepa, ninguna tiene testículos.

Pues ahí va la razón: las glándulas adrenales producen testosterona.

Y mucha.

Pueden producir más que los testículos.

Y esas glándulas, que existen en machos y hembras, se activan a tope como respuesta a una situación de estrés.

¿Ves por dónde voy?

Ante una demanda estresante para el perro, las glándulas se activan.

Fabrican varias hormonas.

Y éstas producen varias repuestas, algunas de tipo comportamental.

Entre esas hormonas hay testosterona.

Y entre las respuestas, pues….

Eso.

Monta y marcado urinario.

Luego olvida la dominancia, y céntrate en rebajar estrés.

Así las adrenales podrán echarse la siesta.

Y tu perro podrá dejar de montar y marcar.

Aclarado.

Respuestas como esta las ofrezco en mi servicio de consultoría.

Evitan que escuches a los tontos alfa del parque de perros.

Que no suelen decir más que tonterías.

Seguramente te ayude a algo más que a entender a tu perro.

Si te interesa, 

PD- Lo que ofrezco arriba es un servicio de consultoría, ya sabes, tú me haces preguntas y yo respondo. 

Mi opinión (no profesional) sobre la dieta BARF

Opinión negativa sobre la dieta BARF/ACBA

No sé si has oído hablar de esto.

La llamada dieta BARF (o ACBA, el acrónimo en español) aboga por alimentar al perro con lo más parecido a lo que comería de ser un perro silvestre.

O un perro de hace cinco mil años.

Porque creo que un perro silvestre de ahora lo que haría sería comerse tu basura, y no es eso.

Así que se alimenta al perro con carne, huesos y vísceras crudas de animales.

Y con pescado y huevos de cuando en vez.

Y se le añaden pequeñas cantidades de frutas y verduras.

Porque el perro es un carnívoro mixto (o sea, que además de carne come algunas cositas más).

Y ya.

El caso es que en Internet hay enconadas discusiones sobre este tema.

Y en las clínicas veterinarias, ni te cuento.

Ahora lo que pienso yo del tema.

Por si te lo has preguntado alguna vez.

Pues mira, lo primero que pienso es que tiene sentido.

Eso sí, no se trata de comprar un pollo en el supermercado, se lo das al perro, y te olvidas.

Ni de pillar unas carcasas, un trozo de carne de cerdo y arroz cocido, y se lo echas al animal.

Todo esto lo he leído, hay quien lo hace.

Nada que objetar, claro, cada cual es responsable de las decisiones que toma y de lo que hace con su perro.

Pero el asunto BARF tiene más miga.

Así que yo personalmente creo que mientras te lo estudies con calma, leas blogs sobre el tema, te leas uno o dos libros y te tomes algo de tiempo para experimentar un poco pero de modo seguro, es perfecto.

Pero a lo loco, no.

Y preguntando en un foro de Facebook donde la gente no distingue un tejido de otro (el cerebro es una víscera, señores) y no sabe qué es una molleja (pero se la da igual al perro), pues mejor no.

Porque te van a confundir más que otra cosa.

El caso es que un poco de experiencia ya tengo.

Vaya por delante que no soy nutricionista.

(En la facultad lo de la nutrición estaba más enfocado a animales de granja)

Así que mi opinión, aunque revestida de cierta (falsa) autoridad porque soy veterinaria, pues no es muy relevante.

Mi conclusión es que la dieta BARF tiene unos cuantos inconvenientes.

Nadie te suele hablar de esos inconvenientes, todo lo venden como si fuera el nirvana de la nutrición.

Y por eso hare un vídeo un día de estos.

Cuando encuentre un hueco, que últimamente con tanto tiempo libre de confinamiento, no tengo horas para todo lo que quiero hacer.

Paradojas de la vida.

Va por delante el resumen del vídeo: todos los inconvenientes que le he encontrado a esto del BARF son para las personas.

Para los perros, ventajas.

Para las personas, inconvenientes.

Y ya.

Yo empecé a darla porque mis dos galgas perdían peso y no eran capaces de recuperarlo.

Pues en un mes y pico habían ganado varios kilos.

(Esto para rebatir el comentario que he visto varias veces de “con la dieta BARF no engordan»,¡ JA!)

Y no veas cómo zampan las jodías.

(Ese es uno de los inconvenientes)

Luego apareció un efecto secundario interesante.

Jimena, que lleva años con un tumor cerebral que le tiene la hormonas revueltas y toma varias pastillas diarias para estar aceptablemente bien, se encontraba mucho mejor.

No está mejor.

Es un tumor cerebral, para eso no hay cura (si acaso operar, pero el riesgo es muy elevado por la ubicación)

Pero ella se encontraba mejor.

Lo que se conoce como “calidad de vida”.

Y eso lo agradezco mucho.

Así que a favor total de la dieta BARF.

Pero hecha con cierto conocimiento.

Sin miedo, que el perro no va a enfermar porque durante unas pocas semanas estés pillándole el punto.

Pero tampoco a lo loco, le echo unas carcasas y arroz y ya está.

(En BARF no se dan cereales, por cierto, y el arroz es un cereal. La pasta también. De nada)

Creo que he conocido ya unos cuantos casos de perros con problemas digestivos crónicos que mejoran notablemente con esta dieta, así que en esos supuestos, más a favor aun.

Se trata de buscar lo que creemos mejor para el perro, no de engordarle el bolsillo a un fabricante de comida.

Que ojo, si tu perro está bien con su comida y no quieres tocarla, no lo hagas.

No es un problema.

Pero si tienes dudas, si tiene ciertos problemas crónicos que pueden mejorar con dietas o si te gustaría probar a ver si hay mejorías un poco en general, te animo a ello.

Te tomas dos o tres semanas para recopilar información.

Y a probar, a ver qué pasa.

Es todo.

Dicho esto, a algunos clientes se la he recomendado por diversas razones.

Y hasta ahora el resultado ha sido muy bueno.

Y es así como se hace una intervención global sobre la conducta.

Porque a  veces tu perro hace ciertas cosas porque lo que come no le sienta muy bien.

Y al cambiar la alimentación, su conducta también cambia.
 

Hablo de esto y de mucho más en el asesoramiento.

La guía paso-a-paso para educar perros no existe

Quizá tu perro no necesite socializar

Muchos de los problemas de comportamiento de los perros son en realidad problemas de convivencia.

Por distintas razones, que dos especies diferentes convivan suele generar roces y hay que aprender a manejarlos.

Una de esas razones es la tendencia de muchas personas a buscar una guía paso-a-paso de lo que deben hacer, sin tener que aprender mucho, razonar algo o cuestionarse nada.

Es lógico.

Todos lo hacemos.

Es un dispositivo del cerebro, que es un artista del ahorro energético (un modo amable de decir “vago”).

Si busca instrucciones paso-a-paso sobre cómo hacer lo que sea, pues se ahorra tener que averiguarlo.

Tener que investigar.

Tener que ensayar y equivocarse y tener que probar de nuevo.

Se ahorra tener que pensar, en resumen.

El problema viene cuando nos obsesionamos en seguir a rajatabla las instrucciones aun cuando vemos que el resultado es desastroso.

Esto lo veo  mucho en perros.

Mucha gente busca el manual paso-a-paso, y cuando se lo dan, lo aplica a rajatabla.

Y cuando ocurren cosas no deseadas, o todo sigue igual de mal, o incluso pasan cosas realmente desesperantes, en lugar de cuestionarse el manual intentan hacer encajar al perro en el esquema.

Y es que en lo que a comportamiento se refiere, no hay nada escrito sobre tablillas de piedra.

Lógicamente hay que buscar una guía paso-a-paso para tener un punto de partida.

Y por lo pronto esa guía hay que seleccionarla bien.

Si ya de partida empezamos con lo de dominar y estrangular al perro, el problema lo tenemos nosotros, no el perro.

Bueno, el perro también tiene ahora un problema: la persona que hace eso.

Pero una vez tenemos una guía para empezar, debemos considerarla eso, una guía.

Orientativa.

Que nos dé un punto de apoyo para saber qué hacer.

Y luego tenemos que aplicar, observar y escuchar al perro.

Porque seamos sinceros, ¿quién va a saber más sobre comportamiento de perros que tu perro?

Nadie.

Ni yo.

Ni el “experto” de la tele.

Ni el catedrático de etología canina de la facultad más prestigiosa.

Tu perro.

Esa guía la sigues, la aplicas y observas qué pasa durante, pongamos, dos semanas.

¿Que ves a tu perro contento?

Bien.

¿Que mejora ciertas conductas?

Sigue por ahí.

¿Que desaparece algún problema de salud o está más tranquilo?

Perfecto.

Mantén ese cambio.

¿Que le ves igual?

Pues lo mismo no estás aportando nada  a su vida

¿Que empeora a nivel físico o de comportamiento?

Fatal.

Deja de hacer eso ya.

¿Que aparecen problemas nuevos y más preocupantes que los que ya tenías?

Un horror.

Deja de hacerlo y toma buena nota porque seguro que acabas de obtener una pista importante sobre lo que tu perro necesita realmente.

Y así con todo.

Te pongo un ejemplo.

Ahora es muy popular el tema de la socialización canina.

Está bien.

Es correcto.

El perro es un animal social y le gusta estar con más perros y relacionarse con ellos.

Peeeero.

No a TODOS los perros les gusta estar con más perros.

Ni a todos les gusta relacionarse con más perros (aunque igual estén a gusto en presencia de otros perros).

Tampoco todos los días se sentirá de igual humor para relacionarse.

Ni, por muy sociable que sea, querrá realmente relacionarse con TODOS los perros que se encuentre.

Para esto hay fases.

Y edades.

Y días mejores o peores.

Y razas.

Y temperamento individual.

Tu perro puede ser de una raza seleccionada para trabajar solo.

Tener ya unos años.

Ser de carácter introvertido.

Y además hoy le duele un oído.

Y siguiendo las recomendaciones estándar igual-para-todos, te han dicho que tiene que socializar todos los días “porque si no se volverá agresivo”.

Y tú con toda tu buena voluntad le llevas todos los días a un parque para perros en el que durante una hora es acosado, invadido, perseguido, ladrado y empujado por unos 26 perros.

De los cuales 17 están neuróticos perdidos, 4 son reactivos nivel rotura de tímpanos, 3 son directamente sociópatas y 2 son perros zen.

El pobre lo ha ido aguantando, pero hoy ya la vida le sobrepasa.

Y se mete en una pelea gorda con uno de los sociópatas que lleva tiempo buscándole las cosquillas.

Y tú no entiendes nada.

A pesar de que lo estás socializando, “se está volviendo agresivo”.

Pues eso.

Tu perro quizá no necesite socializar.

O no con tanta intensidad.

O durante tanto tiempo.

O no con según qué tipo de perros.

O no todos los días.

Hay que seguir la guía con cierta cautela, observar y rectificar.

Ir conociendo a tu perro.

Su personalidad.

Sus gustos.

Sus intereses.

Incluso ir viendo de qué humor está hoy.

Y ajustarte a eso, para obtener la guía para-tu-perro, personal e intransferible.

Así es como se forja una relación realmente fuerte y gratificante (para ambos).

Huyendo de según qué consejos.

Tomándose de modo relativo la guía sobre “cómo debe ser un perro y cómo debemos tratarle”.

Y escuchando y preguntando a tu perro.

Eso lo hago con mis perros, y da grandes resultados.

Podemos hacerlo con el tuyo, si estás muy perdida o haces lo que se supone que hay que hacer, y nada parece salir bien.

De vecinos y perros

Que tu perro ladre te da problemas con  los vecinos

Resulta que como ahora vivo en una casa en el monte, pues los vecinos son pocos y están lejos.

Eso es algo que me gusta mucho.

Pero me he pasado la mayor parte de mi vida en pisos (de alquiler, para más señas) compartiendo paredes, techo y suelo con perfectos desconocidos.

O sea, con vecinos.

Y ya sabes, te tocan los que te tocan y te tienes que aguantar.

Seguro que unos cuantos piensan lo mismo de mí.

Me parece justo.

Pues cuando vivía con mis padres había dos vecinos que destacaban.

Una era la vecina de arriba.

Tenía sus cositas, y eso generaba algunos roces.

Lo normal.

Pero recuerdo que le tenía miedo a los perros.

Pero mucho mucho mucho.

¿Y cómo lo sé?

Porque una vez nos cruzamos en el ascensor y yo iba con un perro.

Un husky.

De dos meses y medio.

Adorable.

Precioso.
Super osito encantador.

De calendario, vaya.

Y me dijo “ay, hija sube tu primero, que a mí me dan miedo los perros

Y yo le dije “no, mujer, qué cosas tienes, mira le cojo en brazos y así no se te acerca y podemos subir juntas. Si es un cachorrito encantador

Pues no subió, oye.

Que le daba miedo.

Bueno.

Luego estaba el de al lado.

Un señor mayor con el que me cruzaba a menudo.

Cuando me veía la conversación en el ascensor era más o menos así.

“Hola niña, cómo estás, vas a casa, no?”

(A menos que este ascensor conecte con un universo paralelo, sí, no puedo ir a otro lado)

Ese perro que llevas, es de esos de la nieve, verdad?”

“Pues sí, los de los trineos”

“Y cómo se llama”

“Akela”

“Ah. Qué nombre más raro. Es muy guapo, eso sí”

“Sí, muchas gracias”

Y cada uno a su casa.

Y a los dos días, nos encontrábamos en el ascensor, y me decía

“Ese perro que llevas, es de los de la nieve, verdad?, los que tiran de trineos”

¿???

“Sí”

“¿Y cómo se llama?

Ay.

Y a la semana siguiente, vuelta a empezar.

Me costó lo mío habituarme al eterno “día de la marmota”.

Hacerse viejo es un asco, desde luego.

Bueno.

Quizá a ti te preocupe la relación con algunos de tus vecinos.

En concreto, con los que se quejan de tu perro.

Porque ladra cuando te vas a trabajar.

Y te genera bastante ansiedad la posibilidad de cruzártelos en el ascensor.

Tengo un curso para ayudar con eso.

Con lo de que tu perro lleve mal la soledad, y de paso con lo de los vecinos.

Lo mismo a ti te sirve.

Puedes ver los detalles