Paco hace salto base

Escuchar a tu perro es la base de todo

 

Mira.

Hace no mucho hablé de los vídeos de perros en Youtube y de cómo la gente les hace la puñeta a sus animales para ganar algunos likes o comentarios de aprobación.

Y cómo muchas personas malinterpretaban lo que esos perros reflejaban en sus caras.

Pues hoy he visto el vídeo de Paco.

Paco es el perro.

No sé cómo se llama la persona que le acompaña.

Al parecer este chico encontró a Paco en el desierto, perdido o abandonado.

Seguramente lo segundo.

El chaval es aficionado a las actividades de aventura, y Paco se apuntó.

Pero entre esas actividades está el salto base.

Por si no te suena, es un ¿deporte? sencillo.

Cualquiera puede hacerlo.

Creo.

Subes a un sitio muy muy alto, pero tirando a vertical.

Y saltas.

Ya está.

Ah, llevas un paracaídas para abrirlo cuando el suelo empiece a estar peligrosamente cerca.

Ciertamente un perro no pinta nada ahí, no.

Así que el chico dejaba a Paco en el vehículo.

Pero Paco no estaba conforme.

Entonces probó a dejar a un amigo con Paco en el borde del precipicio de turno, para que viera el plan.

Y así convencerle de que igual era buena idea que esperase en el coche.

Le preguntó al perro.

Bien hecho.

Pero resulta que el perro quería seguirle.

El chico aun no estaba convencido, así que hizo algunos ensayos, probando a muy pequeña escala para ver si Paco decidía que tanto salto y tanto bote no le molaban.

Escuchó a su perro.

Y finalmente pensó “bueno, pues si quieres saltar, saltamos juntos”.

Y saltó con su perro.

Paco se ve ligeramente incómodo durante el vuelo.

Pero solo ligeramente.

Y teniendo en cuenta que tiene ojos de chihuahua, puede incluso que esa expresión sea debida al viento en las córneas, más que a incomodidad por la situación.

No estoy segura.

Pero Paco hace salto base.

En cualquier caso, si el primer salto no le hubiese hecho gracia, pues lo tenía fácil: su dueño le escucha y le hace caso, así que podía comunicarse fácilmente.

Pero no parece que Paco tenga nada que objetar.

Bueno.

A Paco le gusta volar, supongo.

O le gusta compartir momentos con su dueño.

O las dos cosas.

Seguro que a ti te gusta también.

El salto base no.

Compartir momentos con tu perro.

(Pero oye, igual el salto base también te pone, yo qué sé, hay gustos para todo)

Y te lo quieres llevar contigo a todas partes.

Incluso cuando a tu perro no le gusta una mierda la actividad.

Y te lo está diciendo.

Es una consulta frecuente, ésta.

En concreto, la de cómo hacer para tomarse algo tranquilamente con tu perro en una terraza y que no la líe a golpe de tirones o ladridos porque ve a otro perro o  porque el camarero se acerca a servir las bebidas.

Tal vez no le preguntaste a tu perro si le apetecía esa actividad.

Y él trata de decirle que prefiere hacer salto base.

Lo que sea antes que permanecer encajonado entre sillas y mesas, amarrado en corto a una pata sin poder moverse, y viendo como una multitud de monstruos se mueven a su alrededor sin que él pueda hacer nada por escapar.

Igual exagero, piensas.

Puede.

Pero si yo voy con un amigo, me lleva de paseo al  borde de un acantilado, y así de pronto y sin preguntarme me endosa una mochila-paracaídas y me arrastra del brazo en caída libre, te juro que primero le mato y luego deja de ser mi amigo.

O al revés, da igual.

Respeto que le pueda entusiasmar hacer esas cosas y quiera compartir su entusiasmo.

Pero lo de llevarme a rastras sin preguntarme, no.

Por mucho que “no pase nada” y que el problema (¿) esté en mi cabeza.

Así que igual en lugar de esforzarte por conseguir que tu perro esté quietecito y callado en una terraza de verano sacarás mucho más en claro si intentas entender lo que trara de decirte.

Es mucho más fácil que hacer salto base.

Y mucho más productivo también.

Solo hay que preguntar, y escuchar.

Y tal vez, solo tal vez, con el tiempo tu perro decida acompañarte a esa terraza.

O quizá tengas que pensar en otras actividades que podáis realizar juntos, y buscar otra compañía para ese café.

Es importante enfocar la relación con tu perro de esta manera si quieres conseguir resultados.

Lo contrario sería imponer tu criterio y tus gustos. 

Y eso suele destruir cualquier relación. 

Si necesitas ayuda para entender lo que tu perro trata de decirte, es
 

PD- Por si quieres conocer a Paco

Igual tu perro odia el arnés

A veces le das miedo a tu perro

 

Estoy aprovechando que le ha dado por llover y lo que iba a hacer por la finca ya no puedo hacerlo para poner orden en el disco duro.

Que es lo más parecido que he visto nunca a un trastero virtual.

Anda que no se acumulan cosas.

Lo mismo a ti también te pasa.

Hasta en el mundo virtual nos cuesta tirar «trastos», jajajajaja.

Bueno.

El caso es que he encontrado unos vídeos que grabé antes de que un virus pusiera el mundo patas arriba.

Y que no llegué a publicar.

Me tengo que poner al día con esto.

Así que empiezo con uno del que creo que te he hablado alguna vez.

Perros que no se dejan poner el arnés.

Publiqué un vídeo hace meses sobre el tema a raíz de un comentario que hice en un webinar sobre miedo en perros y que resultó tener mucho alcance.

De los que estaban en directo viendo el webinar, muchos parecían tener este problema.

La verdad es que es un problema menor al que no se le da importancia, pero suele ser un indicador de otras cuestiones que no terminan de ir bien.

Y por eso no se resuelve dando unas golosinas al perro.

Ni enfadándote con él.

Ni persiguiéndole por toda la casa con el arnés en la mano.

El primer vídeo que publiqué al respecto es este, por si quieres verlo, dura unos diez minutos.

https://youtu.be/Y0GCPGx9U1g

Y el vídeo que grabé como complemento y que tenía perdido por el disco duro es este otro:

https://youtu.be/K3pdgmUZXrk

Lo mismo no tienes este problema.

O igual sí.

Pero de todos modos te recomiendo que veas el vídeo (el primero al menos) porque hay personas que han tenido una revelación importante al verlo.

Y es la razón principal por la que el perro no se deja poner el arnés aunque le guste pasear y sabe que es necesario ese paso para poder salir.

Así que puede servirte para aprender algo interesante aun cuando tu perro se ponga el arnés él solito.

(Que los hay)

Si crees que necesitas este enfoque en el manejo del perro aun cuando no tengas problemas con el arnés, es lo que ofrezco en mi asesoramiento.

Puedes verlo 

Zapatilla voladora

Las madres no castigan así a sus cachorros

 

Imagina que trabajas en un sitio donde tienes un jefe.

Puede que seas policía.

O médico.

O contable.

O reponedor en el supermercado.

Da igual.

Hay un jefe que se ocupa de decirte lo que tienes que hacer (y lo que no).

Es fácil imaginarlo, es posible que hasta sea tu caso.

Un día estás con otro compañero de trabajo, estáis haciendo un poco el tonto en un grupo de whatsapp o viendo unos vídeos graciosos en Youtube.

O sea, perdiendo el tiempo y haciendo el chorra.

El caso es que no estáis trabajando, y eso no se hace.

Y de pronto aparece tu jefe, con una zapatilla en la mano (sí, una zapatilla, de esas de estar por casa) y te la lanza.

Mientras te chilla lo que deberías estar haciendo y lo que no deberías estar haciendo.

¿Qué cara se te queda?

Sí.

Tu jefe acaba de tirarte una zapatilla.

(Que acierte o no es irrelevante)

Así que le preguntas, con los ojos muy abiertos, “¿pero qué está haciendo, por qué me tira una zapatilla?”

“Porque así es cómo las madres educan a sus niños, no?. Pues eso hago yo ahora”

………..

…………..

Ridículo, verdad?

Entonces, ¿qué sentido tiene esa argumentación tan habitual de “haz esto, porque así es como las madres educan a sus cachorros”?

Tu perro casi seguro que no es un cachorro.

Y tú, desde luego, no eres su madre.

Puedes considerarlo de tu familia (espero que sea así), pero la familia no implica forzosamente lazos de sangre.

Luego tu perro y tú tenéis claro lo que sois cada uno y el tipo de relación que os une.

Así que lo de “Hazlo así que es como las madres tratan a los cachorros”, ya de partida, es una chorrada.

Y por otro lado, quien afirma eso me apuesto a que ha visto muy pocos cachorros.
Y menos madres aun.

Porque es que ni siquiera es cierto.

Muchas de las madres «educando cachorros» que puedes ver en vídeos de Youtube son perras que ya tienen problemas de estrés severo, por lo que sea.

Y sus acciones más o menos violentas no reflejan la “educación maternal”, sino el elevado estrés que sufren.

Es como si una madre un día le da una bofetada a su hijo porque ese día ya le supera la vida, y consideramos que es la manera  en la que “la madres educan a los hijos” y debemos aplicarla a todos los niños.

Te digo lo que una madre equilibrada y paciente hace para educar a sus cachorros:

Busca un entorno. Lo asegura. Comprueba que no haya pozas, barrancos, agujeros enormes, o cualquier otra situación peligrosa.

Suelta a sus cachorros.

Y se coloca en un lugar elevado donde poder vigilar por si aparece algún depredador.

Y desde ahí les deja hacer.

Que se equivoquen.

Que se relacionen entre ellos y con el entorno.

Que prueben cosas y ensayen conductas y aprendan lo que ocurre.

Y ya.

O también puede colocarse junto a sus cachorros, y dejar que “abusen” un rato de ella.

La “ataquen”.

La mordisqueen.

Estrechando así su relación.

Eso no quita que si en un momento dado un diente va demasiado fuerte, no se queje o amoneste al cachorro responsable.

Pero desde luego, no amonesta a sus cachorros por todo lo que a ella no le gusta.

Y que yo sepa, no les tira zapatillas.

Ah, y lo más importante: no les trata del mismo modo toda su vida.

Cuando dejan de ser cachorros, el modo de dirigirse a ellos cambia.

Radicalmente.

Así que lo mismo es buena idea dejar de educar a los perros “como si fuéramos su madre”

O peor, “como si fuéramos el perro alfa”, o algo así.

Y olvidarnos de tratarlos toda su vida como si fueran cachorros.

Estoy convencida de que con esas actitudes estamos insultando a la inteligencia de muchos perros.

O quedando frente a ellos como perfectos gilipollas.

Seguramente lo segundo.

Aunque esa es mi opinión personal, intransferible y subjetiva.

Si consideras que es hora de respetarlos y tratarlos como lo que son, puede que necesites ayuda porque no tengas claro por dónde empezar.

En tal caso, 

 

Casi seguro que te interese conocer a esta persona

A lo mejor esto que te voy a contar te ha pasado a ti.

Esa situación en la que te enfrentas a algo importante en tu vida que no sabes cómo abordar.

De primeras lo  habitual es intentarlo uno mismo.

Yo lo hago mucho.

A menudo consigues resolver lo que sea que te has propuesto, y además aprendes cosas nuevas.

Pero otras veces te das cuenta de que no vas bien, o de que en realidad no tienes ni idea de para dónde tirar.

Como con la educación de un perro.

(Por ejemplo)

Entonces buscas a un profesional que te ayude.

Y resulta que cuando te pones a mirar, hay más profesionales que ventanas.

Y eso te desorienta aun más.

Así que sin darte cuenta, lo normal es que acabes contratando al que más ruido hace.

Ojo, que eso en sí no tiene porqué ser un problema.

Que haga ruido no implica que sea un mal profesional.

Pero muchos malos profesionales se escudan detrás del ruido para esconder su carencia de habilidades.

Así que es fácil contratar a uno, digamos, poco hábil.

Eso me pasó a mí hace año y medio.

No relacionado con el mundo del perro, no.

Buscaba un profesional que me ayudara a darme a conocer en el mundo on line

Para dar un nuevo enfoque a mi manera de trabajar y poder llegar a gente de todo el mundo.

Contraté al que  más ruido hacía en el mundo del marketing on line.

Cagada total.

Y pérdida absoluta de tiempo y dinero.

Un año haciendo lo que se supone que tenía que hacer, y cero resultados.

Bueno, de los errores se aprende.

Y mucho.

Porque cuando me puse a buscar a otro profesional que de verdad lo fuera, me pasé dos meses descartando  gente que solo hacía ruido.

Aprendí a reconocerlos y evitarlos.

Y tras mucho buscar, apareció la persona que buscaba.

Se llama Isra Bravo.

No se lo he dicho nunca, pero el nombre mola, 🙂

Que yo sepa es su nombre real, no es un nombre artístico ni nada.

¿Y qué hace Isra?

Pues se gana la vida escribiendo textos que venden.

Dicho en la jerga del marketing, es copywriter

(Si no conocías el término, ya has aprendido algo nuevo)

Igual así en frío no te dice nada.

Pero si tienes un negocio con presencia on line, estás vendiendo algo.

Productos.

Servicios.

A ti.

Algo vendes.

Y tus clientes potenciales te van a conocer leyendo: anuncios, páginas de ventas, correos electrónicos….

Los (buenos) copywriters se dedican a escribir textos que no puedes parar de leer (te reto a que te suscribas en la web de Isra Bravo y lo verás).

Y si tienes algo que vender, querrás que la gente lea (con interés) lo que tienes que contarles, verdad?

No es una manera de hablar, si te suscribes a su lista lo entenderás.

Me gustaría aclararte dos cosas:

Una, que ironías de la vida, no lo conocí leyendo, sino escuchando una entrevista que le hicieron.

Todo lo que decía tenía sentido, tenía gracia y hacía que muchas piezas encajaran en mi cabeza.

Además, simplificaba mucho los procesos de comunicación  y venta. Me gustan (mucho) las cosas sencillas.

Y dos, que no me llevo comisión por hablar de él, 🙂

Lo hago porque quiero y porque sé que hay personas a las que un profesional como Isra podría serles de gran ayuda.

Es mi particular manera de “vengarme” de los profesionales ruidosos. 

No es un copywriter convencional, y su manera de entender los negocios y cómo ganar dinero en internet es tan sencilla como (y esto es paradójico) difícil de encontrar.

A todas las personas que se suscriben a su lista les regala un ebook que habla de una irlandesa borracha que en menos de 5 minutos nos da un consejo para aumentar las ventas en nuestra web.

Eso es solo el comienzo.

No te entretengo más, si quieres conocer a Isra Bravo, te dejo el enlace a su web.

Descubre a la irlandesa… y a él, y a ver si eres capaz de no leer su página hasta el final 😉

https://www.motivante.com/

PD: Cada email que manda es una lección para aprender a vender online. Solo por eso merece la pena estar en su lista.

 

 

Mi perro parecía realmente feliz

Un perro feliz es un perro tranquilo

 

He trabajado con muchos huskies en los últimos 20 años.

Como he convivido con unos cuantos y he aprendido lo mío sobre comportamiento y son algo peculiares, pues me llama mucha gente que tiene uno para que les ayude.

Sería especialista en huskies si esa especialidad existiese, jajajaja.

Bueno.

El caso es que recuerdo a un chico que tenía un husky de unos 7 años.

Tenía algún problema con otros perros, tiraba mucho de la correa, y no podía soltarlo porque no le hacía ni caso.

Lo habitual en mucha gente que convive con siberianos.

(Y con otros muchos perros, la verdad)

Así que tras estudiar su caso y conocer al perro, le voy marcando algunas pautas.

Y quedamos un día para iniciar al perro en el tiro de trineo.

En el tiro de bicicleta, realmente, porque nieve por aquí tenemos poca.

He iniciado a muchos perros y he hecho el ganso muchos años sobre la bici, carros de 3 ruedas y trineos de verdad, así que esta parte la hago yo.

Siempre que me resulta posible.

(A distancia no, lógicamente)

Así que le pongo arnés al perro, le presento todo el material, le cuento lo que vamos a hacer, y nos ponemos en marcha.

Tengo previsto hacer un kilómetro o así.

Esto me sirve para muchas cosas.

Una de ellas es valorar porqué tira el perro de la correa.

Hay muchas razones, y si nos limitamos a forzarle a que no tire, fracasamos fijo.

Si buscamos la razón y la corregimos, el perro deja de tirar.

Corregimos la causa, no al perro.

Eso es importante.

Así que nos ponemos en marcha.

Y a los 200 metros el husky ha entendido perfectamente de qué va la fiesta.

Y lo hace de maravilla.

(Me encantan los huskies, jajajajaja)

Como tiene tanto entusiasmo y va tan bien, me da reparo pararle.

Le dejo seguir.

Y seguir.

Y seguir.

Cinco kilómetros y decido que ya basta.

Agotar al perro tampoco es buena idea.

Llego junto al dueño y le explico lo que haremos a continuación.

Y tras terminar la sesión, me dice que quiere comprar material para tiro y salir con él regularmente.

Yo no le he dicho que lo haga, lo quiere hacer él.

Le he visto la cara cuando volvíais, y en 7 años jamás le había visto esa expresión y ese brillo en los ojos. Parecía realmente feliz

Pues queda todo dicho.

A menudo muchos problemas de convivencia con el perro se deben a necesidades no cubiertas.

Más allá de comer, dormir, beber o salir a caminar, todos los perros tienen una serie de necesidades.

Y pueden variar mucho entre perros, pero todos intentan satisfacerlas.

Lo necesitan.

Y si no les ayudan, intentan buscarse la vida.

En ese momento es cuando aparece el conflicto.

No me entiendas mal, en este caso no es que el perro necesitara “correr hasta agotarse”.

De hecho podríamos haber seguido, porque no estaba agotado en absoluto.

Era otra cosa lo que necesitaba.

Y esa salida con la bici se la estaba dando.

Tu perro puede necesitar eso.

O puede necesitar cosas diferentes.

(Que será lo más probable)

Pero si no se lo das o le permites acceder a ello, lo intentará con todas sus fuerzas por su cuenta.

Y entonces tendréis roces.

Y no será feliz.

Tú tampoco.

Quizá necesites ayuda para solucionar esto.
 

Mi caballo es dominante

Es hora de aparcar lo de la dominancia

 

Ya te lo he contado alguna vez: me encantan los caballos.

De hecho, yo de pequeña quería tener un caballo por encima de todo.

Pero hasta hace unos años, no pudo ser.

Bueno.

El caso es que el mundo del caballo es fascinante.

Pero el modo en que se suelen manejar los caballos, no lo es tanto.

En realidad es un asco.

Si crees que a los perros se les puede llegar a tratar mal, deberías fijarte en cómo se trata a los caballos.

Hablo de los de silla, los “bonitos” y bien cuidados, ni me centro en los de trabajo de carro de toda la vida.

Todo lo que se hace sobre ellos está diseñado cuidadosamente para infligir dolor y crear miedo.

Para así lograr un estado de indefensión aprendida y que el caballo no reaccione ante NADA de  lo que ocurre a su alrededor, sea lo que sea.

Por supuesto también se trata de que sea muy obediente y esté siempre pendiente de las indicaciones del jinete.

A menos que quiera más dolor, claro.

El caso es que el temita de la dominancia también se contempla entre los caballos.

Lo cual tiene cierta gracia, porque el que conoce un poco cómo se organizan de modo natural sabe que  se reúnen en grandes grupos formados por muchas hembras, unos cuantos potros de distintas edades, y un semental.

Y que el semental no pinta nada de nada, solo está ahí, haciendo su vida, hasta que toca reproducirse.

Nadie le toma muy en serio.

Es a las yeguas viejas a las que se toma en serio.

Las que saben lo que es mejor para el grupo y dónde y cómo conseguir recursos.

Esto tiene mucho sentido.

Aun así, si un caballo no cede, se rebela por lo que sea, lleva la contraria o dicho de un modo sencillo, no hace lo que tú quieres, es que es dominante.

Y tiene que saber quién manda.

Así conocí una vez un caso, que seguramente es muy corriente.

Lo difundieron por Internet.

Era de un caballo calificado como “muy dominante”.

Porque agredía a quienes se aproximaban a él.

Cambió varias veces de dueño, porque nadie conseguía “dominarle”.

El puñetero no se dejaba convertir en un caballito dócil y noble.

Y cada nuevo dueño estaba convencido de que el anterior era un patán blandengue y que él lo lograría.

Finalmente el último dueño decidió sacrificarlo.

Si no cede, se va a enterar, hombre.

Muerto no puede dominar a nadie.

Pero alguien se interesó por el tema, y revisó al animal (tarde, claro).

No recuerdo los detalles.

El caso es que el caballo tenía los colmillos demasiado grandes y se le clavaban en las encías.

Y eso le provocaba un intenso dolor.

Que hubiese desaparecido si alguien hubiera consultado con un veterinario en lugar de pensar “dominante”.

Ahora súmale el hecho de que a diario te quieran meter un hierro en la boca, y tirar de él a través de las riendas durante varias horas al día.

Uuuffffff.

Seguramente el animal primero intentó huir.

Pero si estaba en una cuadra, no era viable.

Después alejaría la cabeza, la elevaría, haría lo imposible por evitar el hierro.

Pero le obligarían de todos modos.

Luego cerraría la boca con todas sus fuerzas, oponiendo una clara resistencia pasiva.

He visto estas conductas en muchos caballos, todas ellas.

Tampoco le sirvió, es fácil abrirle la boca a un caballo a la fuerza.

Finalmente optó por el idioma universal: atacar

Más bien defenderse en este caso.

Ya que nadie le escuchó cuando trató de explicar lo que le pasaba.

Quizá crees que tu perro es agresivo.

O que está medio loco.

O que puede llegar a atacar a otros (aunque no lo haya hecho nunca) por el modo en que se relaciona.

Lo mismo está intentando comunicar algo.

Y solo necesita que le escuchen.

Puedo ayudarte a entenderle.

Y que así puedas dar el primer paso para mejorar esas conductas.