Somos lo más mejor en prevención del pirateo informático

Perro de caza leyendo un libro

Corren tiempos difíciles para gobiernos y cuerpos de seguridad. La tecnología avanza a gran velocidad, y espiar y conocer cualquier secreto de los estados parece más sencillo que nunca.

Personas especializadas, desde sus computadores especialmente preparados, toman al asalto smartphones, Pcs y tablets de cualquier persona u organismo importante para la seguridad nacional.

Así, las defensas más sofisticadas son destruidas, y los piratas informáticos se proponen retos cada vez más complejos para luego alardear de sus logros.

Pero espera, existe un reducto informático que ha resultado ser impenetrable.

Un cuerpo de seguridad que ha logrado mantenerse libre de todo ataque y ha conseguido repeler las intrusiones más agresivas y persistentes.

¿Gracias a su excelente programación defensiva?

¿Debido a que cuenta con agentes jóvenes, inteligentes y sobradamente preparados?

¿Porque dispone de los últimos avances tecnológicos en materia informática?

Pues no, no, y no.

Bueno, la segunda pregunta no sé, lo más probable es que sí.

Pero poco puedes hacer, por muy bueno que seas, si te encuentras con lo que te encuentras en la Guardia Civil en lo que a informática se refiere.

Porque sí, ese es el organismo “último reducto”, los que aún no han conseguido ser atacados, los que se libran de todo espionaje e intervención contra sus archivos

Resulta que los hackers rusos llevan tiempo intentándolo, y finalmente se han rendido.

Pero porque los ordenadores que están atacando van a pedales.

Al parecer, una fuente cita que es imposible entrar en sus ordenadores.

De puro antiguos, seguramente los rusos ni saben cómo atacarlos.

Para encenderse, necesitan unos 20 minutos. Y para abrir un simple procesador de texto, unos pocos minutos más.

Mucho vodka hay que tomar para tener tanta paciencia.

Los programas empleados para el hackeo mandan instrucciones a los ordenadores de la Guardia Civil, pero debido a la lentitud de respuesta y a los sistemas operativos desfasados, esos programas saturan la CPU con sus peticiones, y el sistema colapsa.

Toma firewall impenetrable.

Así que podemos presumir ante el mundo entero de tener ordenadores a prueba de piratas informáticos.

(Aunque si nos preguntan cómo lo logramos, mejor cambiemos de tema)

El que los propios agentes vean ralentizado su trabajo hasta la exasperación, día tras día, es un pequeño detalle irrelevante.

Así que ya ves, modernidad y poderío dándose una castaña contra la pesadez y lentitud de lo desfasado.

Pues ahora mira lo que te pasa cuando sales con tu perro, y lo mismo te das cuenta de algo.

Todos esos que te abordan para explicarte (contra tu voluntad) cómo debes educar a tu perro, y que parecen de lo más moderno y actual.

Que lo saben todo y te lo van a contar a la fuerza, cual piratas informáticos invadiendo un ordenador.

En realidad, son los que tienen el sistema operativo muy desactualizado, y están desfasados a más no poder.

Una manera de enfrentarse a los “ataques infecciosos” que promueven es ignorarles.

Haces como que no existen, y ya se rendirán.

Otra manera es asegurarte de que tu información y tus conocimientos son superiores a los suyos

Así te blindas contra sus abordajes, y puedes seguir paseando con la cabeza bien alta y la seguridad de que tienes claro lo que pasa y lo que estás haciendo.

Se pongan como se pongan y te cuenten lo que te cuenten.

Con lo que le cuento a mis suscriptores en los correos diarios, consigues justo eso.

Y con el libro digital de regalo que te mando, te colocas por encima del 95 % de los que te cruzas por la calle y que “saben mucho de perros”

Y que se vayan a hackearle el cerebro a otro.

Mi vida en carromato con unos nómadas portugueses

que es la educación amable

Te voy a contar una cosa un poco ridícula.

Algo que se me pasó por la cabeza hace muchos años, en la facultad.

Cuando estás en los últimos cursos, se hacen habitualmente prácticas de clínica.

Ya sabes, para que vayas viendo cómo funciona eso de trabajar en una consulta atendiendo personas.

Y curando animales.

Hasta aquí todo normal.

Pues en una ocasión atendí a un chico llamado Julio.

Julio traía un cachorro de mastín de unos 8 meses, que estaba cojo.

Una vez abierta la ficha, toca interrogar a Julio para centrar mejor el problema.

Julio chapurreaba el idioma, porque era portugués.

Y el perro se había caído bajando del carromato.

Sí.

Has leído bien.

Julio recorría Europa con su familia y con familias como la suya, viajando en carromatos.

Tirados por caballos.

Y acompañados por perros.

Entonces ahí se me cruzaron un par de cables en la cabeza.

Estuve hablando en privado un rato más con él.

Y a continuación decidí que me iba con Julio y su familia a vivir en carromato.

Tirado por caballos y acompañado por perros.

Te juro que estaba decidida por completo a largarme con un perfecto desconocido y cambiar radicalmente de vida.

Y que él no hizo ni mencionó absolutamente nada que me indujera a pensar así.

Bueno.

Reconozco que el chico era, digamos, muy agradable de mirar.

Y que yo tenía 22 años.

Creo que lo que me echó atrás fue que tenía más bien poco que aportar a esa gente.

Una vez terminada la carrera, pues sí, pero en aquel momento sería solo un parásito social.

Y una vocecita interior que me decía que Julio, sus amigos y sus animales se veían algo flacos.

Vamos, que lo mismo la película que me había montado en cinco minutos en mi cabeza era eso, una película.

Muy bonita pero muy falsa.

Y esto ocurre a menudo, cuando nuestro cerebro genera una serie de expectativas muy idealizadas sobre ciertas cuestiones.

Y luego viene la realidad y te hace aterrizar con un buen par de guantazos bien dados.

Pero claro, a menudo la realidad no sacude lo bastante fuerte, y lo que hace el cerebro entonces es un asco.

Se dedica a retorcer la realidad para que encaje en las expectativas.

Y ahí es cuando alguien acaba saliendo malparado.

Cuando no directamente muy perjudicado.

Esto pasa a menudo a la hora de convivir con perros.

Hay unas expectativas muy alejadas de la realidad.

Fomentadas y engordadas por el entorno y los medios, las películas y los programas de la tele, los vídeos de Instagram y de TikTok.

Y claro, luego viene el guantazo.

Y duele.

Así que mira, una forma de resolver esto es estrujar a tu perro hasta que encaje en las expectativas.

Las tuyas y las de la sociedad en la que vives.

La otra es adquirir conocimientos sólidos que te permitan reconducir esas expectativas para que aterricen suavemente en el suelo de la realidad.

Para lo segundo, tengo varias formaciones.

Entras, aprendes muchas cosas sobre perros, ves a tu perro con otros ojos.

Y a partir de ahí lo normal es que te olvides de las expectativas, y de lo que opine la sociedad en la que vives.

Yo creo que como plan pinta bien.

Al menos suena más realista que largarse a recorrer Europa en carromato con un grupo de nómadas portugueses.

O no, yo qué sé, nunca he montado en carromato.

Te toca decidir a ti, por lo pronto, puedes empezar por apuntarte a los correos diarios.

Vas leyendo lo que envío, y ya piensas si quieres más.

PD2- El cachorro tenía un problema ortopédico que requería cirugía y postoperatorio. Que no podían permitirse pagar ni realizar adecuadamente. Eso igual también me abrió un poco los ojos.

 

Tu perro tiene un super poder que igual no conocías

husky siberiano

Una de las muchas cosas que ocurren cuando llevas a tu perro a lugares tranquilos donde puede estar suelto, y adaptas tu ritmo al suyo

(en lugar de pedirle lo contrario, como suele hacerse)

Es que a menudo tu perro se detendrá en lugares al azar, fijará la mirada en el infinito, y empezará a oler.

Cuando lo haga, acércate, sigilosa, y mira. No te lo vayas a perder.

Observa cómo se mueven las aletas nasales.

Cómo orienta el hocico a un lado o a otro.

Cómo se concentra en el aire que aspira.

¿Sabes que pueden dirigir el aire hacia uno u otro orificio nasal para procesar el olor con una parte u otra del cerebro?

Puedes verlo si te fijas mucho, cómo a veces solo es una aleta la que se mueve.

Es fascinante.

Y cuando veo eso, y lo veo mucho, mi cerebro empieza con sus pajas mentales.

(Es que el paisaje lo tengo muy visto)

Y pienso en el superpoder de oler, y en lo mágico que es.

Si nosotros tuviésemos la nariz de un perro, podríamos diagnosticar algunas enfermedades, anticipar las caídas de azúcar o los ataques de epilepsia.

Sabríamos si una persona está estresada o asustada o feliz, sin ni siquiera verla.

Podríamos encontrar trufas en nuestros paseos por el campo, valorar el estado de la comida e incluso discriminar sus ingredientes

Encontrar a alguien perdido en un bosque, detectar si una herida se está infectando, localizar explosivos y minas.

Seriamos capaces de saber si una mujer está embarazada, si el compañero de viaje en el avión esconde drogas, o si ese pescado que nos dicen es fresco en realidad es congelado.

Y eso solo para empezar.

Definitivamente, es un superpoder.

Y, aun así, a muchos perros no se les deja apenas oler nada, ni detenerse a explorar con su nariz, ni investigar o reconocer los olores de aquello que les rodea

Muchas personas se quejan de que su perro todo lo quiere oler, o de que se pasa el día oliéndolo todo.

Que es muy pesado por querer hacer eso.

Y le niegan el uso del superpoder que nosotros nunca tendremos.

Igual hay algo de envidia aquí, después de todo.

Bueno.

Hay otro superpoder, que, aunque seas humano, puedes adquirir con la práctica y dedicación.

El superpoder del conocimiento.

Si lo combinas con la experiencia, obtienes el superpoder de la sabiduría.

No es tan chulo como lo de la nariz, pero también está genial.

Tengo formaciones que te permiten tomar un atajo para lograr esos superpoderes.

Y puedes empezar por apuntarte abajo, y recibir un correo cada día, con reflexiones y consejos sobre educación canina amable.

Y de regalo, un libro para mejorar la convivencia con tu perro. Y a partir de ahí, ya vas practicando.

PD1- Este superpoder neutraliza por completo el pseudo-superpoder que otorga el efecto Dunning-Kruger, muy presente en todos los parques caninos del planeta, y que seguro que tienes que soportar a diario

Cuando me piden un consejo

husky gris en la nieve

Esto es lo que suelo decir:

 

Anticipa. Gestiona el entorno, no al perro. Busca negociar soluciones que os satisfagan, a ti y a tu perro”

“Ya, claro, me gusta la idea, pero ¿¿¿cómo hago eso???”

 

Pues mira, una cosa tengo que decirte: no hay un modo estándar de aplicar esto.

No hay pasos, ni métodos, ni manual de instrucciones, ni sistemas estandarizados que sirvan para cada perro y para cada persona y para cada situación cotidiana.

Así que puedes dejar de buscarlos y ahorrarte ese tiempo.

Solo hay conocimientos, observación (mucha), intuición y ganas de mejorar la convivencia.

Una (gran) fuente de conocimiento son los propios perros.

Es raro, pero hace poco que nos hemos dado cuenta de que, si queremos saber sobre perros, lo razonable es estudiar y observar a los perros.

Nada de cómo adiestrarlos mejor, o cómo conseguir que hagan A o dejen de hacer Z

Para eso solo hay que observar a las personas y sus resultados en los perros que adiestran.

Eso hace años que lo hacemos, y no da respuestas a muchas cuestiones, ni solución a muchos conflictos.

Hay que observar perros, si queremos comprender a los perros y aprender a convivir con ellos, con mucha más tranquilidad y mucho menos estrés, agobios, nerviosismos, ruidos y tensiones.

Y observando, veo cómo resuelve un conflicto la perra de una amiga.

Estamos en el monte, vamos por una pista rodeada de bosques.

Los perros, ya algo cansados, van caminando hacia el aparcamiento.

Uno de ellos, un husky, se marcha por el bosque, y vuelve un par de minutos después.

Trae una pata de corzo.

O algo así, tampoco presto mucha atención.

Nos paramos a esperar.

El husky se tumba con su tesoro entre las patas, y empieza mirar de reojo en todas direcciones.

Está observando la reacción de sus congéneres.

Esperando a que le intenten quitar su valioso trofeo

Esperando la admiración, el interés, la envidia de los demás.

Esperando que alguno se acerque a intentar arrebatarle la joya de la corona, para así poder arrancarle la cabeza sin miramientos.

(Esta actitud es muy husky, jajajajaja)

Pero nada de eso llega.

Nadie presta la más mínima atención hacia su trozo de carroña.

Su cara empieza a mostrar decepción y algo de enfado.

¿Alguien, nadie, en serio no os interesa esta maravilla?

Pues no.

Pero espera.

Una galga se aproxima hacia el husky.

Al husky se le ilumina la cara, “por fin”.

Cuando la galga está a unos diez metros, el husky se encorva sobre su tesoro y emite un gruñido gutural y profundo.

Muy ancestral.

Muy husky.

La galga observa unos segundos, evalúa la situación, y toma decisiones.

Está pensando, sí.

Decide que el riesgo no merece la pena. Y decide que quizá ella pueda conseguir lo mismo sin jugarse el cuello.

(Y tal vez la amistad, aunque no sé si eso lo está valorando, jajajaja)

Así que simplemente se aleja.

No está dando espacio, ni esperando nada.

Está entrando en el bosque por el mismo sitio por el que el husky salió con su pata podrida.

Ha pensado que, si había una, puede haber más.

O unas costillas, o un cráneo, quién sabe.

Eso es mucho más seguro: yo gano un trofeo, el husky mantiene el suyo, no nos peleamos, la confianza sigue intacta y la unidad del grupo, también.

Eso es evitar conflictos, es respetar al otro, es pensar en el grupo y en la cohesión social, y es buscar un resultado donde todos ganan.

Y estas soluciones se aprenden, como digo, observando perros.

(Ni siquiera hace falta irse a países donde existan los perros callejeros, puedes observar perros familiares a los que se les dé libertad de decisión)

Otra oción es apuntarte a los correos diarios. 

No es tan buena, pero seguro que algo aprendes.

Dejas tu email aquí abajo, y ya mismo empiezas a leer.

 

La ciencia descubre lo que ya sabías

perro viejo

Lo último que todos sabíamos, pero que no podíamos demostrar más allá de la observación empírica, es la actitud de los adolescentes.

Resulta que, a partir de los 13 años, el cerebro del ser humano está programado para ignorar por completo el sonido de la voz de sus padres.

¿Cómo te quedas?

Lo sabías, fijo.

Pero oye, que la ciencia confirme que no es responsabilidad de los padres, sino biología, pues algo alivia.

Resulta que el cerebro está diseñado para desarrollarse siguiendo ciertas etapas.

Y en cada etapa, requiere de estar expuesto a ciertos estímulos y situaciones.

Y, además, debido a que a cada edad le corresponde una fase de baile (o estabilización) de neurotransmisores y hormonas, pues aparecen asociadas ciertas conductas.

Como no hacerte ni puñetero caso cuando le dices a tu hijo de 14 años que recoja su ropa de una vez.

No lo hacen a propósito, es algo que no pueden evitar, es biología, no una decisión personal meditada.

Lo malo de ese tema es que tienes que considerar que tampoco te hará ningún caso ni te escuchará cuando le des recomendaciones muy importantes.

Tenlo en cuenta.

Pero la parte positiva es que es una fase.

Forma parte del proceso de desarrollo del cerebro humano, desconecta a los 13 años de tu voz, pero volverá a conectar contigo.

Algún día

(Lo de que a día de hoy haya adolescentes de 35 años quiero pensar que es más un tema cultural que biológico)

Y una vez que sabes esto, lo mismo es importante saber qué otros detallitos afectan al cerebro de un adolescente mientras madura.

Para poder comprender mejor por qué se comporta así, y acumular más paciencia.

Sobre todo, sabiendo que algún día la tortura terminará.

Ah, pero espera.

Que este tema no es solo para adolescentes.

También para niños, y por rangos de edad.

Y para adultos, aunque con un abanico de años más amplio.

Pues te cuento algo más.

En los perros ocurre lo mismo.

Yo creo que hasta lo de que dejen de escuchar tu voz involuntariamente cuando son adolescentes.

Y también hay unas fases muy importantes cuando son cachorros, y cuando son adultos jóvenes o mayores.

Con sus características y sus limitaciones biológicas (todos entendemos que no se le puede pedir lo mismo a un niño de 3 años que a uno de 13. Aunque el de 13 ni te escuche).

Y con sus necesidades para lograr una maduración óptima del cerebro, y, en consecuencia, del individuo, y de las conductas que presentará el resto de su vida al relacionarse con el entorno.

Si no conoces todo esto, lo mismo no puedes ayudar a tu perro a evolucionar.

O peor, lo mismo la fastidias y luego va a tener mal arreglo.

O adoptas a un perro al que otros fastidiaron, y conocer estas fases te ayuda a que se te ocurran ideas sobre cómo convivir con él.

Y a comprenderle mejor cuando tenga conductas “extrañas” o algo extremas.

Lo mismo todo esto ya te lo sabes.

O lo mismo no.

En tal caso, te interesa apuntarte a los correos que envío cada día a quienes se suscriben.

Recibes un libro digital de bienvenida con ideas para mejorar la convivencia con tu perro.

Y una reflexión diaria sobre educación canina amable.

Así que, solo por eso, ya te interesa apuntarte.

10 tips de educación canina vale-para-todos

Ok

He publicado un mensaje en Facebook para vacilar un poco.

A ver si alguno de mis haters entra a morder, que llevan mucho tiempo callados.

O yo mucho tiempo siendo tibia, que también.

El mensaje dice así:

 

Venga, que sé que te gusta, una lista de 10 de tips sobre educación canina vale-para-todos, pero de verdad:

1.  Observa (a tu perro)

2.  Escucha (a tu perro)

3.  Pregunta (a tu perro)

4.  Da ejemplo (sí, a tu perro)

5.  Tómate los paseos y la convivencia en general con calma

6.  No te centres en lo que tú quieres, sino en lo que tu perro necesita

7.  Deja de exigirle a tu perro lo que tú no eres capaz de hacer

8.  Fórmate, mucho, de modo constante, sin descanso

9.  Aprende a dejar de hacer, y a dejar hacer

10.  Y sobre todo, sobre todo, deja de buscar tips de educación canina en redes sociales

 

Y ese es un buen resumen que le daría a todos aquellos que me escriben contándome lo que les preocupa, lo que quieren corregir, lo que buscan cambiar, lo que les supera, cuando me dicen

“¿Qué me aconsejas?”

El punto 10, el que más me han aplaudido en FB, es el que puede resultar más útil y sencillo de seguir.

Y el punto 8 es tan, tan importante, que sobre él van a pivotar los demás puntos.

Es más sencillo observar, escuchar y preguntar (entendiendo algo) si te formas.

Dar ejemplo, centrarte en las necesidades de tu perro, dejar de hacer y dejar hacer se vuelve fácil cuando te formas.

Y como consecuencia, te lo vas a tomar todo con mucha más calma.

Así que, para facilitar el punto 8, tienes esta membresía.

Para cuidadoras que saben que pueden hacerlo mejor, pero tienen claro que preguntar en Instagram es poco inteligente.

Y que buscan una convivencia agradable y con sentido con su perro, sin preocuparles si se sienta, da la pata o camina “junto” todo el paseo.

Si cambiarías sin dudarlo ser la más guay del parque canino por reconocer una mirada de complicidad de tu perro, gracias a que estás observándole en lugar de escuchando consejos idiotas, definitivamente tienes que apuntarte al correodiario.

Dejas tu email, y recibes un mensaje diario con reflexiones sobre educación canina amable.

Y sí, algún consejo sobre educación canina, que igual te vale, o igual no, que tu perro no es el perro del vecino.

 

PD- El espíritu crítico y un poco de escepticismo son necesarios, así que mira con lupa mis consejos, que lo mismo también son idiotas

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