En igualdad de condiciones, la explicación más simple suele ser la correcta” (G. Ockam)

 

Hace 25 años que entró el primer perro en mi vida.

Entonces no había Internet.

Ni programas de perros en la televisión.

Ni redes sociales, ni siquiera móviles.

Parece que hablo de la prehistoria, pero en realidad no hace tanto tiempo, 🙂

Los libros sobre conducta canina y adiestramiento que se podían comprar escaseaban y eran clónicos.

No había modo de aprender cómo adiestrar a un perro.

Salvo por ensayo y error.

 

¿Cómo puedo aprender a educar a un perro?

 

Así que los pocos conocimientos que adquirí sobre tenencia de perros provenían de dos fuentes:

  • Ensayo y error.
  • Comentarios de dueños con “experiencia”, en las charlas del parque y de los paseos.

Ironías de la vida, 25 años después me encuentro con el siguiente panorama:

  • Aprendí mucho más de mis perros por ensayo y error que por lo que me decían los “experimentados” propietarios.
  • A día de hoy, con toda la información al alcance de cualquiera, sigo escuchando los mismos comentarios y consejos (carentes de sentido y fundamento) en los parques y paseos con otros dueños.

Es como si el tiempo se hubiese detenido, como si no hubiese evolucionado nada.

Seguramente porque aunque hay algunas mejorías (libros estupendos y variados, buenas webs, foros y profesionales muy cualificados), la principal fuente de información de muchos dueños sigue siendo:

  • Ensayo y error (pero instaurando los errores como aciertos y no evolucionando).
  • Comentarios de dueños con “experiencia”, en charlas de parque y paseos.
  • La Tv (que prima el espectáculo antes que el rigor o la seriedad).
  • Foros y webs de Internet escritos por dueños con “experiencia”, o por personas que creen saber cómo debe manejarse un perro después de haberlo visto por la tele (y haber adquirido “experiencia” teniendo algún perro).

El caso es que siempre he pensado que el hecho de tener un perro en casa no es suficiente para adquirir experiencia en conducta canina.

Igual que el tener un coche desde hace 20 años no me convierte en mecánico

Ni tener unos cuantos miles de euros en el banco van a lograr que entienda cómo hacer inversiones en bolsa.

Adquirir cualquier conocimiento exige un esfuerzo activo, no es un proceso pasivo que nos ocurra por mera exposición.

Sí, esas cintas que te vendían para aprender inglés mientras dormías, «sin esfuerzo«, eran una estafa, 🙂

 

Mitos y leyendas sobre el comportamiento de los perros

 

Y como los comentarios y consejos que se oyen de los dueños “experimentados” siguen siendo a menudo erróneos y se perpetúan, voy a repasarlos.

Confío en que así tu conocimiento sobre los perros mejore, y puedas centrarte en reforzar la relación con tu perro en lugar de seguir caminos que no conducen a ninguna parte escuchando los consejos de quienes nunca se pararon a pensar ni se cuestionaron nada.

 

1- “Sabe que ha hecho mal”

 

Esta afirmación se apoya en la “cara de culpabilidad”.

Y está basada en una interpretación errónea, tanto de la expresión corporal del perro, como de los antecedentes.

Los perros no tienen moral.

Las cosas solo son buenas o malas para nosotros.

Para él, simplemente le permiten conseguir algo que quiere, o evitar algo que no desea.

La “cara de culpabilidad” no es más que una expresión corporal de apaciguamiento del enfado.

El perro «culpable» intenta evitar un conflicto EMOCIONAL (que no moral) con un humano.

No sabe porqué hay un conflicto, tan solo percibe enfado.

Y responde en consecuencia (apacigua/huye).

Puedes cambiar esa “cara de culpabilidad” en cuestión de segundos, simplemente cambiando tu expresión de enfado por una de mucha alegría.

¡Vaya¡, qué rápido se le pasó la culpa, :-).

 

2- “No obedece porque es rebelde/tonto/dominante/está

desafiándome”

 

No obedece porque no se ha practicado bastante, o porque no ha aprendido la orden, o porque se ha puesto mucho empeño en volver “sordo” al perro, o porque no se le ha explicado el significado de la orden, o porque estamos provocando un conflicto emocional o exigiendo demasiado……

Elije qué opción se adapta mejor a tu caso (a menudo, todas).

Y después pon en marcha un plan para corregir el problema.

Se acabó la rebeldía, la tontería, la dominancia y el desafío.

 

3- “Rompe mis cosas/hace pis-caca donde no debe por venganza/celos”

 

Tengo malas noticias (¿o son buenas?): los perros son simples.

Muy simples.

Esos sentimientos retorcidos y negativos son más bien muy humanos.

Pero los perros no los presentan.

De nuevo malinterpretamos conductas.

Un perro puede romper cosas por muchas razones (aburrimiento, ansiedad, es un cachorro…..).

Y elije las tuyas porque si a ti te parecen tan interesantes como para llevarlas encima la mayor parte del día, será que son divertidas.

Y si hace sus necesidades donde (o cuando) no debe, o hay un fallo educativo, o un problema de salud, o simplemente tiene un ataque de pánico o ansiedad o un elevado nivel de estrés. 

En ambos casos, tú no entras en la ecuación de “dilemas de perro”.

Solo entran el perro y sus sentimientos y necesidades.

 

4- “Tira de la correa porque es dominante”

 

Tira de la correa porque ha aprendido a tirar de la correa.

Es fácil: lo lleva haciendo desde pequeño.

Quiere avanzar, y tú vas muy lento.

Pero si tira, consigue avanzar.

Luego debe tirar.

Se lo has enseñado.

Dejará de hacerlo si le enseñas lo contrario.

Otras razones por las que un perro puede tirar es por huir del castigo que lleva puesto al cuello.

Es irónico, hay perros que llevan collar estrangulador “para que no tiren tanto”, que dejan de tirar al ponerles un arnés.

O porque tus pies están demasiado cerca de los suyos, y le invades el espacio (correa muy corta).

Cambia los accesorios, y puede que te lleves una (agradable) sorpresa.

A veces los perros tiran porque tienen miedo, y la correa les impide huir.

Y por lo tanto necesitan apoyo, no castigos ni correcciones.

Si corregir estos factores no es suficiente, pide ayuda para re-educar a tu perro y enseñarle a NO tirar.

 

5- “Lo entiende todo, solo le falta hablar”

 

Los perros son muy simples (punto nº 3).

También para esto.

Son realmente buenos estableciendo asociaciones (relevantes para su día a día) y buscando patrones repetitivos en su entorno.

En perros observadores, a los que se les habla de modo regular y repetitivo, y que están bien motivados para realizar conductas, vemos respuestas a ciertas frases complejas (siempre las mismas frases, siempre las mismas respuestas).

Esos perros rescatan las palabras relevantes (para ellos), y realizan asociaciones.

Si cambias las palabras por sinónimos verás que no se entera de nada (eso sí, te presta mucha atención: busca nuevos patrones).

Y hablar, lo que se dice hablar, ya hablan, constantemente (con el cuerpo).

Otra cosa es que los humanos les escuchemos……..

 

6- “Monta a otros perros porque es dominante”

 

A veces ocurre.

En ocasiones un perro (macho) sube sobre el lomo de otro macho.

Bueno, esto ocurre a menudo.

Pero solo de modo muy puntual el que está encima intenta controlar al que está debajo.

En realidad lo que intenta es abusar de su fuerza y de su mal carácter para apabullar al otro.

Si lo consigue, bien.

Si no (el otro se mueve), habrá pelea.

Afortunadamente, casi todos los machos que montan a otros machos lo que tienen es un exceso de testosterona (no encaminada al comportamiento agresivo, sino al sexual) y una buena capacidad de relación con otros perros (se las arreglan para hacer las montas en un contexto de juego, evitando conflictos).

Es fácil distinguir una situación de otra: ¿el perro está rígido, mira fijamente al montado, y no realiza ningún movimiento de cadera?.

Bájalo, o se pelearán (sin tirar del collar, o se activará por la presión de tu mano. Mejor lo llamas con alegría y te alejas).

¿El perro tiene una gran sonrisa, las orejas hacia atrás, los ojos mirando a ninguna parte en concreto, y “baila salsa”?

Pues nada, si el otro lo acepta como juego, sin problemas.

Pero no está dominando a nadie.

Y en ocasiones, la monta aparece de modo reiterativo, incluso en machos castrados y hembras, y se asocia a una elevada exposición a estrés crónico.

Es una conducta motivada por hormonas (que se liberan en estrés sostenido).

Y no se corrige en sí misma.

Ni tiene nada que ver con el carácter del perro.

En ese supuesto es una conducta-indicador.

Necesita que actúes en otros aspectos de la vida de tu perro para desaparecer.

 

7- “Debe obedecer para agradar al dueño”

 

Mmmmm.

Tal vez.

Pero ¿has hecho algo para merecerte tal privilegio?.

Algo más que darle de comer, quiero decir.

Porque si eres una persona inconstante, o que se enfada con facilidad, o que intenta controlar hasta el último movimiento de su perro, o simplemente, que no se toma la molestia de satisfacer (casi) ninguna de sus necesidades, ni de respetar sus emociones, ni de apoyarle en los malos momentos y ayudarle a superarlos, simplemente no has establecido un buen vínculo con tu perro, y éste no responderá a tus exigencias.

Que por otro lado, tal vez sean excesivas.

Para poder recoger hay que sembrar, y cuidar, y trabajar, y ser constante, y paciente.

Exigir sin dar suele dar malos resultados.

Y en última instancia, tenemos que analizar lo que pides.

Si pides a tu perro que trabaje, tal vez tengas que pagarle un sueldo que vaya más allá de tu cara bonita.

Si solo le pides que esté algo atento a ti y no se desmande a la menor, entonces basta con trabajar una buena relación en el día a día, y el resto vendrá solo. 

Desechar estos mitos es un buen primer paso para comprender y conocer mejor a tu perro.

A todos los perros, en realidad.

No hay nada más nefasto para una relación que basarla en prejuicios y en la ignorancia.

Hará aguas por todos lados.

Y el resultado serán «problemas de comportamiento».

A lo mejor tenemos que asumir que el mayor problema para muchos perros son las personas con las que conviven.

Es duro, pero asumirlo nos permite cambiar.

A mejor.

Y el perro responde rápido a esos cambios.

También mejora.

Sin collares eléctricos.

Sin estrangular a nadie.

Sin ir de dominatrix por la vida.

Solo asumiendo nuestra parte de responsabilidad y deshaciéndonos de nuestra mochila de ignorancia.

Asesoro a otros para superar todo esto.

Va muy bien y es liberador.

Si te atrae la idea, puedes empezar por apuntarte aquí:

 

Irene
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