Mi perro es muy miedoso

Es muy habitual que un perro pase miedo en la calle.

En este artículo quiero darte algunas ideas para ayudarte si tu perro es de los que manifiestan su temor mediante la huida o la congelación, ya que los perros expresan el miedo de muchas otras maneras y a menudo las personas no lo reconocen como tal.

Me refiero por lo tanto al clásico “perro asustadizo”.

Hay muchas razones por las que un perro intentará huir en la calle, y generalmente se suman unas a otras. El trabajo que te toca como dueño entonces es lento y tedioso, pero necesario.

En cualquier protocolo de modificación de conducta te dirán que mientras se trabaja la gestión del miedo, el perro debería evitar exponerse a las causas de ese miedo.

Sin embargo, en la vida real hay un obstáculo bastante serio a la hora de recuperar a un perro miedoso en la calle.

Y es que a menos que dejes de sacarle al exterior (medida muy a tener en cuenta en perros que tienen auténtico pánico a salir), lo estarás exponiendo varias veces al día a numerosos detonantes de miedo.

Que además en general escapan a tu control.

Y esto termina siendo un paso adelante y dos hacia atrás. La recuperación será por tanto mucho más lenta aun.

Así que te explicaré algunas acciones que puedes llevar a cabo para que la paciencia no se te agote y la frustración no te venza.

Tu perro necesita tiempo (a veces mucho) para lograr superar sus miedos.

Y tú eres todo su apoyo, no puedes fallarle.

1 CAMBIA DE ACTITUD

Lo primero es cambiar de actitud.

Tu perro tiene problemas, es verdad, pero no es el fin del mundo.

Y tú eres su referente, es a ti a quien mira de reojo cuando algo empieza a resultarle incómodo, y puede que sea hacia ti hacia donde vaya cuando algo le supere, buscando refugio y apoyo.

Hay actitudes que ayudan y actitudes que boicotean todo avance.

Veamos tres ejemplos:

Vas por la calle. Te dan mucho miedo las palomas (el miedo es libre). Te acompaña tu mejor amigo, que conoce ese miedo. Él ve una paloma, y se anticipa. Tú aun no has visto nada.

«¡¡A ver!!, ¡¡tranquilo, vale??!!, ¡¡NO-PA-SA-NA-DA!!, ¡¡¡¡Solo es una paloma, tranquilo, no es nada, no tengas miedo, caaaalmmaaaa!!!!!.»

No la viste, pero ya la estás buscando, con el corazón a mil y los ojos desorbitados. Mala estrategia, actitud equivocada. Así no te ayuda, más bien al contrario.

«Otra paloma. A ver qué hace este ahora. ¡¡A ver, mira, una paloma, solo es un pajarito, es inofensivo!!, ¡no entiendo porqué te pones así, ¿es que no ves que no hace nada?!, anda, vamos a acercarnos para que veas que no te va a pasar nada.»

Así tampoco te está ayudando. Los miedos no se resuelven razonando ni dejándote solo ante el peligro.

» (Susurrando y sonriendo) Vaya. Una paloma. Bueno, no te preocupes, ¿la has visto?, ¿sí? (tras ver tu señal de incomodidad), vale, ¿vamos por otro lado?. ¿Prefieres cruzar, o dar la vuelta?. Como tú te sientas más cómodo, estoy aquí para apoyarte.»

Esto es otra cosa. La situación es la misma. La reacción de tu perro es la misma. La tuya es la que puede cambiar.

Ofrecer apoyo y comprensión es mucho más eficaz que mostrar nerviosismo y alterarte tú antes que nadie, o que tratar de razonar y enfrentarse al miedo a las bravas.

Tu perro se irá mostrando más confiado y tranquilo a tu lado si nota una actitud de comprensión y aceptación, lo cual ayudará a que sus reacciones sean cada vez menos intensas.

Así que respira hondo, observa a tu perro para saber cuándo empieza a sentirse levemente incómodo, y actúa con calma  y decisión en ese momento.

Pero dándole todo tu apoyo y comprensión.

2 DALE ESPACIO O SÁCALE DEL PROBLEMA

Cuando tu perro se asuste, una opción muy valiosa es darle espacio.

Si algo que hiciste le dio miedo, da uno o dos pasos atrás, sonríe y mantente quieto hasta que se relaje.

Si algo ajeno a ti le provoca ganas de huir, acompáñale a un sitio seguro, sácale del problema, con ligereza pero con calma.

No hace falta que digas nada, simplemente permite la huida (controlada, para evitar accidentes).

Si tiene tanto miedo que solo quiere esconderse, permíteselo. Tu vehículo, un portal, o directamente a casa.

Fin del paseo, ya tuvo suficiente por ese día.

3 ACOMPÁÑALE

En muchos lugares se comenta que no se debe prestar atención a tu perro cuando se muestra asustado, para no reforzar su comportamiento.

Sin embargo, la mayoría de las conductas que presenta un perro asustadizo no son condicionadas (aprendidas) sino involuntarias, por lo que no vas a reforzarlas (premiarlas), ni para bien ni para mal, hagas lo que hagas.

Si le regañas o castigas por mostrar miedo, o por las conductas asociadas a esa emoción, como tirar locamente de la correa, hacerse pis, saltarte encima o desobedecer la llamada y salir corriendo, no impides que esas conductas sigan apareciendo.

Eso sí, puedes empeorarlo todo simplemente porque añades más miedo a la ecuación, y el único refugio con el que contaba tu perro (tú) ha resultado no ser seguro.

También puedes ignorarle, pero eso no le ayudará.

De nuevo su intento de refugiarse en ti le fallará. No aumentará el miedo, pero tampoco será una ayuda. Y hay momentos en que tu perro solo cuenta con tu ayuda.

Si el estímulo que produce el miedo se ha presentado a baja intensidad, y tu perro mantiene aun el control de sí mismo, ignorar sus reacciones sí puede ser de ayuda.

No tanto porque al ignorar la conducta vaya a desaparecer (para eso primero tendría que haberla aprendido, y el miedo no se aprende), sino porque si duda, y te ve tranquilo e indiferente puede replantearse que tal vez no es para tanto. Si eres su referente emocional, esto puede ser eficaz.

Si todo el mundo a tu alrededor mantiene la calma cuando tú empiezas a perder la cabeza, puede que te pares a pensar en ello, y pensar es un buen antídoto contra el miedo.

En cambio, prestar atención a tu perro en un momento de miedo intenso sí puede ser de ayuda, si te ciñes a la actitud adecuada.

Puedes susurrarle algo bonito, darle caricias lentas y sonreírle mucho. Que sepa que le quieres, que le entiendes y que estás ahí.

No puedes premiarle por tener miedo.

No puedes reforzar conductas viscerales asociadas al miedo.

Pero quizá logres rebajar sus niveles de miedo y así él consiga pensar un poco y sentir un poco menos.

O quizá consiga controlar mejor su miedo si está acompañado y se siente protegido.

Así que no tengas reparos en hacerle caso a tu perro cuando se asusta.

Solo si crees que tu actitud será nerviosa o  alterada y puede empeorar más su percepción de peligro, entonces es preferible cierta indiferencia (pero un par de caricias largas y lentas sí le puedes dar, no?).

4 DISMINUYE LA CARGA DE ESTÍMULOS

Las personas en entornos urbanos no somos conscientes de la enorme cantidad de estímulos visuales, sonoros, olfativos e incluso táctiles que nos “atacan”  cada minuto que estamos en la calle.

Para un perro con miedo, esta gran cantidad de estímulos supone una sobrecarga para su sistema nervioso, que no puede gestionar tanta información a la vez.

Los miedos se van sumando y termina por perder el control.

Una ayuda importante que puedes llevar a cabo es reducir la cantidad de estímulos cotidianos a los que expones a tu perro en cada paseo.

Aunque pienses que no le dan miedo, todo suma, y si “detenemos” el entorno le damos una cierta paz mental que le permite gestionar mejor ese miedo concreto, en lugar de tener que concentrarse en todos los potenciales peligros de la calle a la vez.

Opta por horarios en los que apenas haya gente, otros perros, vehículos y movimiento en general.

Elije lugares donde haya poca estimulación en general, como playas vacías, grandes parques, o si no hay opciones, campo en las afueras de la ciudad.

Te llevará tiempo y te complicará la vida, pero piensa que es una medida temporal que se aproxima a “no expongas a tu perro a la calle” sin llega a ser un “no lo puedes sacar de paseo las próximas semanas”.

5 DALE PEQUEÑAS TAREAS

Dale algo en lo que concentrarse.

El miedo y la concentración tienden a antagonizarse, salvo cuando la concentración está buscando el miedo.

Si le das alguna tarea sencilla a tu perro en cada paseo, le ayudas a desconectar y a pensar algo más y emocionarse algo menos. Esto es la base de cualquier programa de gestión de miedo: piensa más, asústate menos.

¿Y qué puede hacer?. Todo lo que se te ocurra, según tu entorno y su personalidad.

Los juegos de nariz, que pueden complicarse tanto como desees, son la estrella.

Pero también puedes pedirle ejercicios sencillos en el mobiliario urbano, como pasar por debajo de un banco, y luego subirse a él, caminar por el borde de una gran jardinera, rodear bolardos o saltar por encima.

Puedes esconder su juguete favorito tras algún obstáculo, atándole a cierta distancia, para luego soltarle y que lo busque.

Piensa qué pequeñas cosas le puedes pedir para que hagáis juntos durante el paseo, y anímale a superar pequeños retos.

6 ENSEÑA “MÍRAME”

Este ejercicio es muy útil en muchos contextos, y es muy sencillo de enseñar.

Ni siquiera hace falta hablar.

Busca un sitio tranquilo (puedes empezar en casa), y haz un ruido. El más usado, porque les llama mucho la atención, es el de “dar besitos” al aire.

En cuanto te mire, le felicitas con alegría y le premias. Repite unas cuantas veces unos cuantos días.

Cuando lo haga con soltura, haz el ruido y coloca la golosina junto a tus ojos, un par de segundos: buscas contacto visual. En cuanto lo logres, felicita y premia.

Repite y repite, sesiones cortas y constancia.

Alarga el tiempo que retienes la golosina.

Al principio hazlo sin moverte. Luego añade movimiento (camina mientras lo haces).

En poco tiempo tu perro se volverá hacia ti y te mirará a los ojos solo con oír ese ruido.

Y luego prueba a usarlo cuando empieza a mandar señales de miedo y no veas posibilidad de escapatoria para sacarle del contexto.

Da todo el espacio que puedas entre el problema y tu  perro, y pídele que se concentre en ti.

Prémiale mientras lo hace. En miedos intensos, ni siquiera te oirá (por eso es importante hacer la señal en cuanto le notes incómodo por algo), pero en miedos moderados le estás dando una salida, una opción a “sal corriendo y muérete de miedo”.

Puede ser muy útil en más de una ocasión.


¿Qué te parecen estos consejos?, ¿qué haces tú cuando tu perro se asusta y trata de huir o se paraliza?. Deja tu comentario.

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Irene

¡Hola!, me presento, soy la fundadora de Comunicación y Respeto, sitio donde comparto contigo estrategias, ideas, ayudas y herramientas que funcionan para que puedas conseguir un vínculo especial con tu perro y disfrutar al 100% de su compañía. Si hay comportamientos de tu perro que no entiendes o situaciones que te preocupan, apúntate al blog y recibe gratuitamente tu guía "Cómo mejorar la convivencia con tu perro en diez sencillos pasos".
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