¿Qué puedes hacer TÚ si tu perro es reactivo?

 

En este post no voy a hablar de las medidas que se pueden tomar para mejorar la reactividad y las reacciones exaltadas de algunos perros en la calle, sino de qué puedes hacer tú cuando esto ocurre.

Mientras ayudas a tu perro a superarlo, habrá días en que todo se descontrole

Días en los que parece que retrocede en lugar de avanzar, o simplemente días malos.

Los problemas de reactividad en perros llevan semanas o meses de trabajo conjunto para su corrección.

Y entre tanto, la vida sigue, tú y tu perro salís a la calle, y pasan cosas.

Cosas desagradables, cuando no directamente muy frustrantes.

El consejo base es ser paciente y mantener la calma.

Pero eso es más fácil decirlo que hacerlo, 🙂

A continuación tienes algunas ideas de acciones que tú puedes llevar a cabo para ayudarte a ser paciente y mantener la calma. con tu perro reactivo.

Queda totalmente excluido dirigir el enfado hacia tu perro o tratar de regañar, castigar o intimidar de ninguna manera: tu perro tiene un problema con su entorno, y las acciones negativas emprendidas contra él empeorarán las situaciones futuras.

 

1- Respira

 

Respira hondo: sé que suena a tópico, pero es eficaz.

No podemos controlar nuestro ritmo cardíaco, que disminuye cuando dormimos o estamos tranquilos, y se acelera cuando estamos nerviosos, asustados o enfadados.

La adrenalina es responsable de este efecto, y no podemos impedir que se libere, pero sí podemos disminuir el efecto que tiene sobre nosotros.

Y también podemos controlar la respiración.

Si respiras hondo, introduciendo mucho aire en los pulmones hasta hinchar también la barriga, y luego liberas el aire lentamente hasta que casi te duela liberar más, y te concentras (entra aire, sale aire), las pulsaciones cardíacas caen en picado.

Y eso de rebote permite bajar el grado de enfado.

Así que respira hondo y concéntrate en respirar.

 

2- Empieza a contar

 

Cuenta hasta 30.

“¿No era hasta diez?”.

Sí, pero teniendo en cuenta lo alterados que pueden estar algunos perros reactivos, y la presión interior que notamos que nos invade y nos calienta la cabeza cuando esto ocurre por enésima vez cuando solo queremos dar un paseo tranquilo, diez va a ser poco.

Y a veces puede que treinta también.

Pero tú cuenta hasta treinta.

Concéntrate en los números (y en la respiración) y camina lenta y firmemente en dirección contraria al detonante de la situación, llevándote a tu perro contigo.

Cuenta y respira.

Concentrarse en algo que no sea lo que nos enfada nos ayuda a controlar ese enfado.

Y a impedir que ese enfado nos controle a nosotros.

 

3- Piensa en otra cosa

 

Una vez te hayas alejado de la situación, seguramente tu perro se ha olvidado del asunto.

Pero tú no.

Seguirás rumiándolo durante un buen rato, puede que durante horas.

Y si se da otro episodio mientras tú estás aun digiriendo el anterior, explotarás.

Seguro.

Así que bórralo de tu cabeza.

Piensa en otra cosa.

En una agradable y feliz.

En los planes del fin de semana, en tu niño pequeño, en esa felicitación que te han dado en el trabajo, en una canción que te pone de buen humor.

Busca en tu cabeza cosas que te pongan una sonrisa en la boca, y piensa intensamente en ellas un buen rato.

 

4- Deja de fustigarte

 

No te castigues: igual que decimos que no hay que castigar al perro por ser reactivo, tampoco sirve de nada castigarse uno mismo.

Tenía que haberlo visto venir, en qué estaba pensando, porqué no hice nada…”.

Puede haber muchas ideas que te atormenten por no haber manejado bien la situación y que llegara demasiado lejos.

Pero atormentarte no cambia lo que ya pasó, y sin embargo sí te hará sentirte peor contigo misma (y con tu perro).

Opta por algo de proactividad.

“¿Qué pasó? ¿Qué podría haber hecho para mejorar lo ocurrido en lugar de lo que hice?”.

Eso te coloca en modo resolución, en lugar de en modo bloqueo.

Y te permite pensar en planes B para cuando la situación se repita en el futuro.

 

5- Observa el futuro

 

Mira a largo plazo: piensa si en realidad es para tanto.

Igual que tu perro está reaccionando excesivamente ante estímulos que a menudo carecen de importancia, tú estás reaccionando exageradamente a una situación que en una visión global de la vida, carece de importancia.

¿Crees que te acordarás de ese momento dentro de una semana?

¿Y de un año?.

Seguramente no.

Porque no es importante.

No le des más valor del que tiene y esfuérzate en conseguir que te resbale en lugar de en rumiar y alimentar tu propio enfado.

Piensa en lo mucho que quieres a tu perro: vale, ahora la ha liado y quizá le retorcerías el cuello, pero la mayor parte del tiempo es un animal cariñoso y leal con el que te gusta estar y del que disfrutas.

Y no hay mala fe en sus acciones, simplemente tiene un problema y necesita ayuda.

Concéntrate en los buenos momentos que te hace pasar y en lo bien que se porta la mayor parte del tiempo, en lugar de concentrarte en los fallos puntuales.

 

6- Sigue mirando al futuro

 

Enfócate en el largo plazo: los problemas que incluyen componentes de agresividad, miedo intenso y conductas explosivas requieren de mucho tiempo para su mejoría, a veces de meses.

Eso no ayuda a gestionar la frustración, pero sí nos ayuda el plantear metas realistas y pequeñas.

Puedes fijarte más en los detalles de la conducta en lugar de en la conducta en sí.

Así te percatarás de que ya no ladra durante tanto tiempo.

O de que tira menos de la correa.

O de que ha tardado más tiempo en activarse de lo habitual o menos tiempo en calmarse.

La conducta persiste, pero disminuye lentamente de intensidad y frecuencia.

Eso es una meta.

Mantén esa perspectiva, en lugar de la de “sigue portándose fatal cuando ve a otros perros”.

 

7- ¿Qué te hace explotar a ti?

 

Identifica tus detonantes: ya sabes qué es lo que activa a tu perro, pero ¿qué es lo que te activa a ti?.

Repasa mentalmente qué situaciones te empiezan a tensar (aunque no llegues a explotar), y trata de mantenerlas bajo control o de alejarte de ellas siempre que puedas.

De lo contrario, tu tensión y miedo serán detectadas por tu perro, y eso contribuirá a que sus reacciones sean peores.

Por ejemplo, ¿te dan miedo determinado tipo de perros?, cuando los veas venir, aléjate, cambia de rumbo, de acera, “escóndete” hasta que pase.

No te enfrentes a tus detonantes, eso no os ayudará a ninguno de los dos.

 

8- Anticípate

 

Planifica:hay muchas cosas del entorno que escapan a tu control, y solo unas pocas que puedes manejar.

Enfadarse por todo lo que no controlas solo sirve para aumentar tu frustración.

Si hay perros sueltos, o gatos, o pasa gente patinando y en bicicleta cerca de ti, y eso es un problema para tu perro reactivo, enfadarte no ayuda a nadie ni cambia el contexto.

En lugar de eso, focaliza tus esfuerzos en ver qué es lo que sí puedes controlar.

Puedes elegir horas y/o lugares de paseo con muchos menos estímulos detonantes.

Puedes revisar las situaciones delicadas en tu cabeza, y pensar en qué acciones puedes tomar si se dan.

Tener un plan de acción claro sobre cosas que pueden ocurrir te permite lograr un mejor control, y eso ayuda a evitar enfados.

Céntrate en lo que puedes cambiar, y no te desgastes emocionalmente con lo que está fuera de tu alcance.

 

9- Habla con otras personas

 

Cuéntaselo a alguien: quizá no sirva para mejorar la conducta de tu perro, pero sí te ayudará a sentirte mejor.

Un amigo o familiar que sepas que te apoyará puede escucharte.

No tiene que aportar soluciones (no está en su mano), solo tiene que escuchar.

Todos nos sentimos mejor cuando le contamos un problema que nos atormenta a alguien, y ese alguien nos presta su atención y nos da la razón en todo, aunque no la tengamos o no nos entienda.

 

10- Libera energía

 

Si realmente notas que cuando tu perro no se comporta, a ti te explota la cabeza, y tienes serios problemas de autocontrol, suéltalo todo.

No con tu perro, sino con algo más inerte.

Haz spinning, corre hasta agotarte, golpea un saco de arena, lo que más te apetezca.

La adrenalina nos prepara para la acción, y si esa acción no ocurre, nos sentimos mal.

Pues dale una alternativa a tu cuerpo y desahógate a gusto.

11- Descansa

 

Date unas vacaciones: a veces, si la convivencia realmente está superando todo lo soportable, necesitamos un tiempo muerto.

Valora si unos días alejada de tu perro reactivo te ayudarán a echarle de menos por todo lo bueno, y a enfrentarte con más calma a lo malo.

Si crees que sí, no te atormentes.

Busca un buen hotel o un cuidador (avisando del problema) y tomaos un respiro el uno del otro.

Eso os ayudará a reiniciar la relación con más calma e ilusión.

 


Y es que los perros reactivos solo están proyectando sus emociones en forma de ruido y movimiento.

Y entre las posibles ayudas que se les puede prestar, está la de ser un referente emocional, un «espejo» donde puedan mirar y que les ayude a calmarse un poco.

Pedirle a un perro que mantenga la calma ante cosas que le hacen explotar (como otros perros) cuando la persona que le acompaña no es capaz de mantener la calma ante cosas que le hacen explotar (como que su perro ladre y dé tirones de correa) suena un poco exigente, no?

Resulta más fácil entender a tu perro si piensas que él se siente ante esos detonantes igual que tú te sientes cuando él se pone así.

Si dejara de ponerse así, tú te sentirías mejor, no?

Si le ayudas a sentirse mejor, él no se pondrá así.

Luego la idea es dirigir los esfuerzos a que tu perro se sienta mejor, y de rebote tú te sentirás mejor.

Intentar sentirte tú mejor sin que él se sienta mejor simplemente no funciona.

Tengo un servicio que trabaja precisamente en ese sentido.

Te ayuda a ti, y así tú puedes ayudar a tu perro.

Lo mismo te interesa.

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Irene
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