Y los robots son idiotas. Los perros, no

 

Acabo de resolver una situación muy tonta, pero aun así me ha hecho ilusión.

Te sitúo.

No sé si te has dado cuenta, pero algunas de las grandes empresas que funcionan ofreciendo servicios online lo tienen todo bastante automatizado.

Eso está bien.

Si un trabajo tedioso y nada estimulante lo puede hacer una máquina, ¿para qué malgastar el talento y el tiempo de una persona?

El problema es que a veces se les va la mano con el asunto, y no hay modo de contactar con una persona, aunque la máquina no esté resolviendo la situación correctamente.

En mi caso, estaba peleándome con Wallapop.

No sé si usas esa aplicación. Pero seguro que la conoces.

Entras, pones anuncios y vendes cosas.

O entras, buscas cosas y las compras.

Sencillo.

Pues resulta que esta mañana Google ha tenido la amabilidad de avisarme de que un hacker aburrido me ha birlado la contraseña.

Que la cambie.

Vale.

Entro, la cambio y el sistema me da error.

Tres veces.

Me canso, claro.

“Igual es un problema técnico temporal, probaré por la tarde”

Pruebo por la tarde y me suelta lo mismo.

“Error del servidor”

Como si yo supiera qué significa eso.

O mejor, como si eso me diera alguna pista de lo que tengo que hacer después.

Bueno.

Pues les escribo y les pido indicaciones.

Primer obstáculo: no hay modo de contacto.

En todas las webs hay un apartado más o menos escondido donde pone “Contacto”.

Aquí no.

Son así de chulos.

Pues ahí va un primer truco: si te lees las Políticas de uso, legales y de privacidad, ahí el 99,99 % de las veces viene un correo electrónico como contacto.

Lo mismo no es ahí donde les apetece recibir consultas chorras, pero mira, haber puesto un sitio claro donde enviarlas.

Y aquí ocurre justo eso, encuentro un correo de nombre “support”, que es lo que necesito.

Redacto una bonita carta donde les explico, brevemente, lo que me ocurre, incluyendo una captura de pantalla con el mensaje de error, y que titulo “Problemas para cambiar la contraseña”

Exactamente 37 segundos después tengo una respuesta.

Vaya.

Ingenua de mí, creo que de verdad alguien ha contestado a mi requerimiento.

Pero no. Es el robot de rigor.

Primero creí que era el típico “hemos recibido su mensaje le contestaremos a la mayor brevedad blablabla

Pero tampoco.

Era una respuesta automática de una de esas “tontunas artificiales” que ahora se prodigan tanto.

Ha captado la esencia de mi mensaje al leer “contraseña” y ha contestado contándome cómo se cambia la contraseña.

Eso ya lo sé.

Pero otro robot tan idiota como tú me lo está impidiendo.

Segundo obstáculo: no puedes razonar con un robot. Porque es un robot. Solo responde a su programación, no a tus problemas.

Así que he probado otra estrategia.

He reenviado el mensaje, pero con algunos cambios.

Para empezar, ahora se titula “Me gustaría hablar con una persona porque la máquina no ha resuelto mi problema”.

Si hay alguien vivo al otro lado yo creo que con esto se da por aludido.

Luego el mensaje es el mismo, pero he quitado la palabra “contraseña” de todo el texto, excepto de donde lo menciono por primera vez.

Ahí he puesto contra ++seña.

Las máquinas no saben leer entre líneas. Así que donde tú ves contraseña mal escrito, ellas simplemente no ven nada.

Ya he mencionado que no son muy listas.

Pues 40 minutos después una tal Anna ha respondido a mi pregunta, facilitándome una nueva contraseña.

Ya está.

Ha sido fácil.

Pero no te creas que tanto como parece.

Para llegar a este nivel, antes me he tenido que pegar y desesperar y frustrar con un montón de máquinas.

Y tras no conseguir nada de ellas más que un automatismo detrás de otro, he cambiado de estrategia.

Ahora no me peleo con las máquinas.

He aprendido cómo “piensan” y cómo responden a los estímulos, y simplemente les sigo la corriente.

Con los perros sirve también.

Pelearse no.

Saber cómo piensan y responden a los estímulos.

Para poder trabajar a favor de eso, en lugar de en contra.

Funciona muy bien. Y te quita mucho estrés y frustración a ti.

Aunque como no son máquinas es un poco más complicado que con robots.

Los robots en general son más bien tontos, y los perros no.

Hay que currar un poco más, pero el resultado merece la pena.

Si necesitas ayuda para saber cómo piensa y siente tu perro, y así dejar de frustrarte y de pelearte con él, apuntarte a esta web es un excelente primer paso.

Te mando un correo diario con anécdotas e historias como ésta, y seguro que te dan algo en qué pensar.

O al menos, aprenderás cómo hablar con alguien de Wallapop en caso de que lo necesites.

Le das al botón, y te apuntas.

Irene
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