Mamá dejará de quererte

 

Me preguntan que en qué consiste lo del adiestramiento cognitivo-emocional.

Que suena bien, claro, porque parece que suma en un solo concepto lo de pensar y lo de cómo se siente el perro.

Bueno, podría hacer una sesuda explicación donde cuento los detalles de la metodología, escuela, filosofía o como quieras llamarla.

Pero ya de entrada, si es adiestramiento, funcione como funcione y se use la terminología que se use, pues eso, es adiestramiento.

Es poner al perro bajo control (con comandos y órdenes).

Para el que quiera eso, está bien, todo en orden.

Para el que busque otra cosa, entonces da igual la etiqueta, no sirve.

“¿Pero por qué, si es de pensar, y tiene en cuenta las emociones del perro?”

Sí, lo sé.

De hecho, en este tipo de adiestramiento argumentan que el perro termina haciendo los ejercicios “porque te quiere”.

Y eso le suena bien a mucha gente, ya no parece que maltratas a tu perro con herramientas medievales, ni le sobornas con comida.

Pues malas noticias: todos los perros quieren a sus humanos.

Todos.

El tuyo te quiere a ti, el que vive en una jaulita en el jardín a quien le da de comer, y el que recibe una paliza diaria, pues a quien le pega.

Pero lo que tú le puedes dar a tu perro y los otros “prototipos” de cuidadores no, es la confianza y la seguridad a tu lado.

Eso no se consigue con comida, nunca.

Ni con juegos.

Ni informando al perro de lo que quieres, por muy amablemente que informes.

Otro punto importante en esta escuela es que remarcan que el reforzamiento social queda condicionado a la obediencia y ejecución de ejercicios elegidos por la persona.

Eso significa que el perro solo recibe atención social si hace lo que otro (en este caso tú) quiere.

Traducido: condicionas tu cariño y tus muestras de afecto a que tu perro se porte bien.

Si no haces lo que yo quiero, mamá dejará de quererte”

Qué triste.

Pero esa es mi manera de verlo.

Que igual está equivocada.

O igual todos tenemos razón, yo qué sé.

En el fondo creo que diferenciar escuelas en el mundo canino es bastante sencillo, se llamen como se llamen.

A) El cuidador busca que el perro haga lo que él quiere o deje de hacer lo que le molesta (y luego organiza distintos modos para lograrlo) = lograr el control sobre el otro.

B) El cuidador busca que su perro se sienta seguro y confiado a su lado, y que sea feliz = que forme parte de pleno derecho de su familia.

Cuando lo miras así, ya tienes muy claro qué tipo de escuela, filosofía, corriente o como queramos llamarlo, elegir.

Dentro de la A, hay muchos matices, y cada cual decide qué vale y qué no para lograr objetivos.

Y dentro de la B, pues también cada cual propondrá distintos matices, pero el objetivo es el bienestar del perro, no controlarle ni cambiar sus conductas ni pedirle que deje de ser perro porque a nosotros no nos gusta o no nos conviene que lo sea.

Yo ya trabajé muchos años del primer modo, pasando por distintas corrientes y escuelas, y descubrí que me limitaba mucho en la relación con los perros.

Además, era aburrido, estresante, frustrante, y hacía que me pasara la mayor parte del tiempo mirándome el ombligo

(Y esforzándome para que mi perro me mirase el ombligo. A veces no metafóricamente)

De paso, me impedía conocer qué es un perro realmente, y cómo ven el mundo y se relacionan con su entorno, entre otras muchas cosas maravillosas que me estaba perdiendo.

Tampoco podía aprender nada de los perros para ser mejor persona, solo aprendía cómo manipular y controlar mejor a los perros.

Así que me pasé a la segunda forma, y cada día doy gracias por ello.

Y por todo lo que vino después.

Así que, si necesitas de manera desesperada tener el control sobre tu perro, lógicamente no puedo ayudarte.

Pero si lo de aprender de él y con él, y compartir momentos a diario de complicidad y buen rollo te atrae, pues entonces lo que cuento en los correos que mando cada día a quien se suscribe te va a gustar.

Te apuntas por el botón, y empiezas a descubrir cosas maravillosas sobre los perros tú también

Y con regalo de bienvenida, y todo.

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