Si tu perro te atormenta con sus ladridos,

lo que te cuento a continuación te interesa

 

Aquí te explico cómo conseguir que  ladre mucho menos y que utilice modos más silenciosos para comunicarse.

Igual no lo habías pensado, pero resulta que tu perro ladra más que duerme porque el mundo le aterroriza.

O quizá el estrés le supera. O ya no sabe cómo decirte que se encuentra fatal.

Es obvio que ya sabes que tu perro ladra demasiado.

Y seguro que te has preocupado en buscar soluciones.

Tu entorno, los foros de Internet y los grupos de FB te dicen que es muy dominante.

El tipo de la tele también te lo dice.

Y la mejor manera de hacer callar a un perro dominante es impedir que pueda respirar.

Así seguro que no ladra más. Ladrar si no te llega el aire es imposible.

Vale, ahora en serio.

¿Y si el ladrido fuese una vía de comunicación? Igual que hablar.

Las personas no expresan su rango por abrir la boca, ¿no? 

Los perros tampoco.

Luego te doy más detalles. Primero conoce a Gandalf.

Es la hora de sacar a Gandalf.

Estoy sentada en el sofá, con los ojos cerrados, pero puedo sentirle en la puerta.

Ha empezado su baile diario en el pasillo.

Puedo oír el tamborileo de sus uñas en la tarima, y su jadeo entrecortado.

Y sé que de un momento a otro empezará a ladrar.

Tengo que levantarme y salir con él, pero ya no me quedan fuerzas.

Noto las piernas débiles, y me cuesta meter aire en los pulmones, es como si una mano me estuviese oprimiendo la garganta.

Finalmente tomo aire, me pongo en pie, y me dirijo hacia la puerta de casa.

Me pongo el abrigo y los zapatos. Recojo las llaves y la correa.

Y ya solo para ponerle el collar tengo problemas, porque parece incapaz de estarse quieto ni un segundo.

Da vueltas y saltos, gimotea y ladra, se mueve de un lado a otro, todo a la vez.

Y yo empiezo a impacientarme.

Por fin consigo que el collar le quede bien ajustado, y le coloco la correa.

Salimos, y sé que todos los vecinos se han enterado. Gandalf se ocupa de decirlo alto y claro.

A ladridos.

Una vez en el portal salimos a la calle, y Gandalf comienza a tirar de la correa como si de verdad llegara muy tarde a la reunión más importante de su vida.

Y eso que se medio ahoga cuando tira, lo noto por cómo le cambia la respiración. Pero es que le da igual.

Eso sí, al menos los ladridos retumban menos.

Pasamos los primeros cien metros, y ya parece que se calma un poco.

Se para a oler algo. Camina algo más despacio. Y sobre todo, se calla.

Pero sé que eso no va a durar.

Tengo que estar girando la cabeza de un lado a otro, vigilando, con los ojos muy abiertos, como si fuera un gran búho.

Y ahí aparece el primero de la tarde.

Empiezo a notar como se me acelera el pulso.

Noto la lengua seca y pegajosa, y me cuesta respirar.

Pero lo peor son las piernas, es como si se negaran a avanzar hacia lo inevitable.

Es un perro al que hemos visto más veces. Es un pasota, pero eso da igual.

Yo me preparo: recojo rápidamente la correa alrededor de mi muñeca, la tenso, y coloco a Gandalf en el lado contrario al del otro perro.

He descubierto que si le coloco así, me cuesta menos sujetarle para que no me tire al suelo. Que ya me ha pasado un par de veces.

Gandalf ya tiene lista toda la artillería, y ha empezado a ladrar y dar tirones hacia el otro perro.

Que casi ni nos mira. Aburrido debe de estar de nosotros.

Lo aguanto lo mejor que puedo, y una vez que el otro perro se aleja, me espero a que se le pase.

Porque de lo contrario tengo que arrastrarle durante un buen rato mientras sigue ladrando y mirando hacia atrás.

Seguimos el paseo.

Y de camino a casa, sin apenas más contratiempos (solo un picado hacia una moto que ha pasado junto a nosotros), me cruzo con una señora con dos chihuahuas.

Me preparo.

Gandalf ni siquiera los ha visto, pero no importa, porque resulta que ellos empiezan a ladrar y chillar sin ni siquiera habernos cruzado.

Cómo chillan. Parece como si alguien los estuviese pateando.

Pero no.

Yo veo a la señora (también veo su cara de resignación total), y nadie los ha tocado.

Esos están peor que Gandalf, creo.

Pero tengo que centrarme en mi propio perro.

Porque ya noto el tirón, lo coloco rápidamente a mi costado, con la correa muy corta, y casi lo arrastro literalmente a mi lado.

Y la verdad es que esta vez me cuesta mucho, porque los chihuahuas llevan la correa algo larga, la acera es estrecha, y casi se meten a nuestros pies.

Gandalf se vuelve loco entonces, y me lleva un rato largo conseguir que se calle y continúe caminando.

Finalmente llego a casa.

Agotada.

Frustrada.

Más cansada que si hubiese corrido una maratón.

Pero sobre todo, me siento tan decepcionada y triste por cómo se porta mi perro y por cómo lo paso en los paseos, que ya no puedo más.

Esto tiene que cambiar. Gandalf solo tiene un año.

 

Bueno, volvemos al tema de comunicar cosas.

Si dejas de ver los ladridos como un problema o como una cuestión de dominancia y jerarquías, y empiezas a verlo como un modo de comunicación, notarás que algo cambia.

Vale, y si es una manera de comunicarse ¿qué diablos quiere decirme mi perro?

Es una excelente pregunta.

Seguramente te esté diciendo que esos contextos en los que él pierde los papeles le aterrorizan.

Puede que la amenaza solo esté en su cabeza, pero él no se da cuenta.

Tal vez te esté diciendo que está tan estresado que no puede evitar gritar, igual que esos que no pueden evitar aporrear el claxon cuando el coche de delante no arranca lo bastante rápido en un semáforo.

O lo mismo algo le duele, y simplemente es su modo de quejarse y de pedir a otros que no se acerquen, que el dolor le supera.

En cualquier caso, si se está comunicando, aunque el modo no sea el más adecuado, es hora de escucharle.

No de dominarle. Ni de cortarle la respiración. Menos aun de electrocutarle.

Solo si empiezas a escuchar, tu perro podrá plantearse dejar de «hablar». 

O al menos, dejar de hacerlo en voz tan elevada.

Es hora de que descubras algunas cosas:

 

 

♦ Tú no hablas siempre por la misma razón, y tu perro tampoco. Averiguar las razones que llevan a tu perro a hacer más ruido que el camión de la basura es un primer paso fundamental. Esto aparece en la introducción del curso.

♦ A veces resulta que sin querer, bueno, no te diste cuenta, pero enseñaste a tu perro que ladrar, chillar, gemir o aullar resulta útil para conseguir cosas. Bueno, un fallo lo tiene cualquiera. Te cuento cómo corregirlo sin recurrir a regaños ni castigos. Nada de cortarle la respiración a tu amigo o “taparle” la boca con un estrecho bozal.

♦ ¿Te gustaría tener un poco de paz en casa y no dar un bote en el sofá cada vez que suena el timbre, alguien usa la aspiradora o simplemente un vecino pasa por delante de tu puerta? En el curso te cuento cómo lograrlo. Incluso la aspiradora sale en los ejemplos prácticos.

 ¿Sabes que tu perro puede aprender a ladrar y a callar a una orden tuya? Es gracioso, sería como ponerle un botón de apagado. Pero solo funciona para ciertas ocasiones. Te cuento cómo se hace y en qué casos sirve. Así te ahorras tiempo y decepciones.

♦ Lo mismo tu perro ladra para decirte que está enfermo. Por si fuera el caso, hay un apartado en el curso dedicado a explicarte en qué te debes fijar y qué hay que valorar para saberlo.

♦ Ladra a los perros, ladra a los niños, ladra a las bicicletas…… El paseo es una pesadilla diaria que se repite en bucle y ya no sabes qué más hacer. En el curso te explico por qué hasta ahora no has logrado resultados, qué debes dejar de hacer YA mismo, y qué acciones puedes llevar a cabo para que pasear con tu perro se convierta en uno de los mejores ratos del día.

♦ Al final del curso te cuento un truco estupendo y muy divertido para cuando tu perro ladra como poseído al pasar por delante de vallas donde otros perros le ladran como poseídos. No tiene nada que ver con exorcismos

♦ Quieres que se calle a toda costa, pero ¿es un objetivo realista? Prepara a tu perro para el éxito modificando tus expectativas. Te doy detalles en el módulo tres.

♦ Si te han dicho que la manera de conseguir que tu perro no ladre es simplemente cerrándole la boca (literal o metafóricamente), que sepas que es un gran error. En el  tercer módulo vienen las técnicas para controlar el ladrido de tu perro, incluyendo esa. Detallo pros y contras de cada una para que elijas con criterio. Verás por qué inhibir a tu perro es lo peor que puedes hacer en cuanto te lo leas.

♦ Si tu perro además de ladrar, embiste a los demás, está tenso, duerme mal, monta hasta a tu cuñado y parece enfadado con el universo al completo, lo mismo hay que revisar su situación más a fondo. También hay un apartado del curso donde explico cómo hacerlo.

♦ Porque tu también lo pasas mal con esta situación y necesitas comunicarlo, dispones de soporte vía e-mail para aclarar tus dudas, aportarte ideas, valorar y comentar los progresos, y sobre todo, tener apoyo emocional durante todo el proceso. Este soporte lo atiendo yo misma, no delego en terceras personas.

¿Podré disfrutar de un rato de silencio algún día?

Seguramente.

No sé si lograrás que tu perro tenga menos conversación que una farola, pero sí que ladre mucho menos, esté más tranquilo y tenga otras alternativas (más silenciosas) para comunicarse contigo. 

No te hará falta estrangularle, darle toques ni electrocutarle.

Y la citronella, para los mosquitos.

 

95 €

¿Para cuándo podré ver resultados?

Ni idea. Porque no depende de mí. Ni de ti. Y solo depende a medias de lo que hagas o dejes de hacer.

Por descontado no te estoy vendiendo la varita de Harry Potter, así que magia tampoco prometo.

Todo va a depender de tu perro. Cada uno necesita su tiempo, y hay que respetarlo.

Forzar e impacientarse no solo no funciona, es que empeora el problema.

Lo que sí puedo decirte es que se empiezan a notar los avances en unos días, como máximo en un par de semanas, en la mayoría de los casos.

La resolución ya es otra historia.

Pero como no se va a resolver es ignorando el problema, o castigando y estrangulando a tu perro para que se calle.

Así que ánimo, paciencia, y piensa que a tu perro ladrar tanto también le agota.

En cuanto le presentes alternativas, seguro que también las prefiere.

¿Me llevará mucho tiempo al día aplicarlo?

La primera parte del curso implica una serie de cambios que debes realizar en tu mentalidad y en el modo de manejar a tu perro.

Eso no supone más tiempo, solo un esfuerzo personal que a menudo resulta costoso. Pero es necesario.

Luego ya depende de cuál sea tu punto de partida.

Si tu perro ladra porque le has enseñado (inadvertidamente) a ladrar, unos minutos al día para cambiar ese condicionamiento resultarán suficientes.

Si tu perro ladra porque tiene dolores, bueno, lo que se tarde en el veterinario en determinar qué le pasa y qué hay que hacer.

Pero si tu perro ladra por miedo descontrolado o estrés elevado, eso sí te va a llevar tiempo solucionarlo, sí.

No es que haya que invertir mucho al día, la verdad.

Lo que sí tendrás que hacer es organizarte, planificar acciones diarias para mejorar, y aplicar las indicaciones con constancia y para el resto de la vida de tu perro. 

Y eso implica cambiar hábitos. Que no es tanto una cuestión de tiempo como de determinación. 

 

Si no sé nada de perros, ¿me será útil?

Bueno, la verdad es que muy poca gente de la que convive con perros sabe algo de perros.

La mayoría cree que sí, pero en realidad no.

Tú al menos ya tienes claro que el desconocimiento está ahí, y que lo mismo por eso tienes este y otros problemas.

El que cree saber mucho, hará lo mismo que has hecho tú hasta ahora (regañar, estrangular, gritar, darle tirones de la correa) y conseguirá lo que has conseguido tú hasta ahora: tener dolores de cabeza recurrentes.

Solo que tú has dado un paso más, y te has planteado que lo mismo tu desconocimiento tiene influencia en el problema.

Y es así.

Lo mejor es que eso tiene fácil arreglo.

Ah. Y si lo que ocurre es que piensas que habrá tecnicismos de esos de cinco sílabas, ejercicios sofisticados propios de un adiestrador profesional o un contenido que valdría para conseguir un master en comportamiento canino, para nada, no van por ahí los tiros.

El contenido es el justo para que entiendas lo que ocurre y apliques soluciones.

Fácil de comprender, asimilar y aplicar.

Y si no sabes nada de perros, la falta de prejuicios e ideas preconcebidas (del tipo «le ladra a todo porque quiere dominar«) jugará a tu favor.

Así que este curso es para ti.

¿Hay algún tipo de soporte?

Sí.

Además de los materiales, puedes consultar tus dudas vía mail siempre que lo necesites. Tanto de tu situación actual como del propio curso, o cualquier dificultad que tengas para ajustarlo a tu situación o al aplicarlo.

Contesto en un plazo de 24 horas, de lunes a viernes.

Pero ten en cuenta que el curso es «hazlo tú mismo«.

Eso significa que el soporte no incluye que te asesore de modo personalizado sobre vuestro problema ni sobre otros problemas de conducta. Para eso ofrezco un servicio específico.

Puedes enviar tus dudas a guau@comunicacionyrespeto.com

¿Qué garantías me das?

Casi ninguna, en realidad.

La verdad es que no estás comprando un manual para un lavavajillas.

Me gustaría que te pensaras bien si este curso es lo que necesitas antes de comprarlo.

Lo he creado para ayudarte a entender este problema, y para que aprendas indicaciones claras y sencillas, que luego debes aplicar cada día para resolver este conflicto.

Si solo lo lees, no servirá de nada. Si solo lo aplicas a trozos o cuando te apetece, o no determinas claramente cuál es tu punto de partida antes de ponerte a trabajar, perderás el tiempo, y no funcionará.

Así que solo puedo garantizarte esto:

1) Todo el curso está enfocado en trabajar PARA tu perro, no para tu entorno social ni para tu comodidad (aunque igualmente saldréis beneficiados). En él no se recomienda ni sugiere el uso de ninguna herramienta o actuación que fuerce al perro, le limite o coaccione de ninguna manera. Lo he escrito pensando en tu perro, no en ti. Quizá eso te moleste, pero es él quien no está logrando comunicarse y que le entiendan, así que tenía que hacerlo de ese modo.

2) Si lo aplicas todo, paso a paso, sin saltarte nada y sin abandonar a los pocos días, verás mejorías seguro. No sé si muchas, o si serán suficientes para ti, pero desde luego tu perro va a mejorar y va a ser mucho menos ruidoso. Si con eso te sirve, este curso puede serte muy útil.

Si esperas que te cuente cómo enseñarle a tu perro a callarse a la orden, que sepas que está explicado cómo se hace en el curso, pero que casi nunca te va a servir para nada.

Te lo digo ahora para que no te sientas decepcionada, claro. En ese caso, mejor no lo compres. Es tu elección. Pero piénsalo antes, ¿vale?

¿Cuál es el contenido del curso?

La base del curso son siete módulos que podrás leer en formato página web. Ahí te explico las causas por las que los perros ladran, los factores que más influyen, las emociones que están provocando esta situación,  y las diferentes estrategias que puedes seguir en función de cuál sea el problema real de tu perro.

Se incluyen, además, ejercicios para situaciones muy concretas, como que ladre en el coche o en el jardín.

También hay ejercicios detallados según si ladra a objetos inanimados o a «cosas» vivas, como personas u otros perros.

A esto se le añaden unos archivos de audio que contienen lo mismo que las páginas web. Si no tienes tiempo de leer (o no te gusta), puedes escuchar.

Además he incluido unos esquemas de consulta rápida para que visualices de un vistazo las ideas clave, y puedas consultarlas rápidamente sin tener que buscarlas por el texto de los módulos.

Ah, y sin prisas. Podrás acceder a todo el material siempre que quieras, sin restricciones de tiempo. Eso incluye cualquier actualización futura. 

¿Qué pasará cuando lo compre?

En cuanto hagas la compra recibirás un PDF con instrucciones.

En ese PDF verás un enlace para poder acceder de inmediato al curso completo. La página de entrada lleva contraseña, introdúcela tal cual viene en el PDF.

Todo esto está automatizado de modo que se ponga en marcha nada más realizar el pago, a cualquier hora y cualquier día del año.

Por lo tanto, si la automatización falla y no recibes nada, o algún archivo no funciona, o lo que sea que no va bien, escríbeme a guau@comunicaciónyrespeto.com indicándome qué va mal, y te lo resuelvo lo antes posible.

Además de ladrar por todo pega unos tirones de correa que descoyuntarían a un buey

¿Eso tiene arreglo?

 

En principio, sí.

No es la finalidad de este curso, pero los cambios que te explico tienen efectos colaterales positivos.

Como que tu perro tire menos de la correa. O que duerma más.

O que tú duermas mejor.

Y te duelan menos los brazos y hombros.

Todo está conectado. 

Lo entenderás cuando lo leas.

 

95 €

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