• No hay trucos para resolver todos los problemas de conducta

    Estaba viendo un vídeo donde te explican un truco para darle pastillas a perros que no se quieren tomar las pastillas.


    Ya sabes, está pachucho, o toca asegurarse de que tu perro no es un hotel de lombrices, y hay que conseguir que se zampe unas pastillas que en el mejor de los casos huelen mal.

    Algunos se las comen tan contentos.

    Benditos ingenuos.

    Pero la mayoría, pues no.

    (Para que luego digan que los perros se comen todo lo que encuentran por el suelo. Prueba a dejar las pastillas en el suelo a ver qué pasa)

    La verdad es que casi todos son sencillos de engañar metiendo la pastilla en un trozo de salchicha, de queso o de lo que se te pase por la cabeza.

    Así deja de oler tan mal y el sabor, pues como con la mahonesa, queda algo disimulado.

    Pero todavía queda un pequeño porcentaje que nanay.

    Que se come la comida y deja la pastilla limpia.

    Y te mira pidiendo más, el muy jodío.

    Bueno.

    Pues en el vídeo lo enseñaban, con un perro tipo pit bull.

    Le lanzaban un trozo de salchicha.

    Lo pescaba al vuelo.

    Luego otro.

     Y otro.

    Y le felicitaban y hacían fiestas por pillarlos en el aire como pececillo trincando anzuelo.

    Así el perro estaba emocionado esperando el siguiente trozo.

    Y el siguiente trozo iba con regalo.

    Y de paso, otro trozo más para que no le dé tiempo a notar que se la has colado.

    Y ya está.

    Perro contento y pastilla dentro del perro.

    Yo visualizaba a Jimena.

    Mi galgo abuelita, que lleva unas cuantas pastillas diarias desde hace años.

    Y que hemos ido pasando de las salchichas a los quesitos y de estos a la mantequilla.

    Y cuando eso tampoco sirva, no sé qué usaré.

    Me la imaginaba, de pie en la cocina, como el bull del vídeo, expectante mientras corto rodajitas de algo rico.

    Y una vez camuflada la pastilla en una de ellas, le voy lanzando rodajita tras rodajita.

    Así a la altura de la boca, para que no falle.

    Y me la imaginaba, porque la conozco bien, cerrando los ojos y arrugando el ceño conforme ve aproximarse los trozos de comida a su cara.

    Sin moverse.

    Sin intentar comerlos.

    Solo cerrando los ojos, como un reflejo.

    Mientras la comida se desparrama por el suelo tras rebotar en su hocico.

    Y cuando termino, abre los ojos y me mira con reproche.

    “¿Por qué me lanzas comida a la cara, no ves que me puedes hacer daño?”

    Jajajajajajajaja.

    No iba a colar para darle pastillas, no.

    Seguro que  habrá otros perros con los que tampoco cuele.

    Unos cuantos sí han picado, a juzgar por los comentarios el vídeo.

    Eso es estupendo.

    Es mejor hacer estas cosas por las buenas que amedrentar a tu perro abriéndole la boca a la fuerza.

    Pero aunque hay trucos que pueden servir para muchos, probablemente no existe el truco “vale para todos igual”.

    Como el del vídeo.

    Es un truco muy bueno.

    Servirá para muchos perros y será una gran ayuda para muchas personas.

    Pero siempre habrá algunos que se nos escapen.

    De ahí que para el tema de comportamiento tampoco haya trucos “igual para todos”.

    Algunos pueden ayudar a muchos perros.

    Solo algunos.

    Pero lo normal es necesitar algo que se adapte a los dos.

    A tu perro y a ti.

    Según vuestras circunstancias particulares.

    Por eso lo de preguntar en Internet buscando “trucos” para lo vuestro suele fallar estrepitosamente.

    Y por eso ofrezco un servicio personalizado.