Tu perro es extraordinario

 

Mira.

Te paso una lista:

Detección de diabetes.
Detección de grandes cantidades de dinero.
Búsqueda de personas (vivas. O no)
Detección de drogas, explosivos, comidas concretas.
Detección de determinados tipos de cáncer.
Localización de especies en peligro de extinción para la conservación de la fauna.
Detección de acelerantes de la combustión.
Anticipación de los ataques de epilepsia.

Todo esto puede hacerlo un perro.

Todo.

Un perro.

Tu perro.

Solo es necesario una nariz de perro, voluntad de cooperación y un guía (humano).

Algo que todos los perros tienen (salvo quizá lo último).

Solo es necesario saber lo que es realmente un perro, cómo se relaciona con el mundo y ciertos conocimientos.

Ahora mira a tu perro.

Míralo bien.

Y piensa en todas esas personas que tratan de convencerte de que los perros son idiotas.

Incapaces de tomar una decisión si no se les da una orden.

Negados para saludar y relacionarse con otros perros si no se les explica cómo hacerlo.

Demasiado estúpidos para resolver hasta el más nimio problema de su día a día.

Simples receptores de comida que debe caer en un plato (si no, no sabrían buscarse la vida ellos solos)

Y necesitados de constante dirección, control y supervisión.

Autómatas que se rigen exclusivamente por el principio de acción/reacción.

Y que solo saben hacer las cosas si reciben algo a cambio.

O solo dejan de hacer las cosas si se les castiga por ello.

Personas que se asombran por ver a un perro sentarse, rodar y dar la pata cuando se lo piden.

(¡¡Ooohhh, qué listo es!!)

Y se asombran aún más si salta un gran muro, encuentra un objeto que alguien escondió ayer, sacan a su mejor amigo de una piscina, o te ayudan a buscar algo que perdiste, aunque no les entrenaron para ello.

Vale, ahora para las personas mayores.

Los perros son capaces de hacer lo que pone en esa lista, y de muchas más cosas.

Cosas pequeñas.

Y grandes cosas.

En solitario.

O a nuestro lado.

Yo prefiero lo segundo.

No sé qué prefieres tú.

Pero cuando miro a mis perros, que apenas hacen nada de lo que he enumerado arriba.

(Porque no tienen una guía adecuada, no porque no les crea capaces)

Me siento muy orgullosa de compartir mi vida con unos seres tan especiales.

Y cono un potencial tan enorme.

Y no puedo sentir más que pena por todas esas personas que los relegan a simples títeres a los que dirigir y manejar a su antojo, porque realmente creen que los perros no dan para más.

Que solo hay unos pocos perros privilegiados capaces de esas grandes proezas.

(Los Einstein de los perros)

Y los demás son poco más que autómatas programables a los que hay que revisar constantemente, porque se les reinicia el programa y no se portan como se espera de ellos.

Mucha lástima, en serio.

Por lo que se están perdiendo.

Para mí que tú no te lo quieres perder.

Y ahora mismo se te está pasando por alto el perro que tienes al lado.

Lo mismo es porque esas personas que me dan tanta lástima te han comido la cabeza con sus argumentaciones y te lo has creído todo.

Pues hay otra manera de verlo.

Y no es la mía, que no la he inventado yo ni tengo la exclusiva.

Pero te la puedo contar, y la aplicas a vuestra vida.

A ver qué ves tú entonces.

Irene
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