La presión social de desconocidos no debería abrumarte

 

Mira.

Hoy quiero proponerte un reto.

No es para hacer en plan “challenge” de Tik Tok.

Es para largo plazo.

Para ayudarte con esa sensación incómoda que notas en el estómago cuando alguien te regaña.

Te censura.

O te critica con mala baba.

Igual te pasa, cuando estás en la calle y tu perro no se porta como se supone que deberían portarse un buen perro.

O tu familia opina que le tienes demasiado consentido y por eso gruñe o ladra o incluso muerde.

Pues eso hay que trabajarlo.

En tu perro, no.

En ti.

Verás.

Entras en Facebook.

(Igual vale otra red social, pero es que no conozco mucho el asunto)

Eliges un tema polémico.

El que más rabia te dé.

Puede ser de futbol, o política, o el aborto, o vacunas sí o no, o la llegada de inmigrantes, yo qué sé.

Y publicas un mensaje en tu muro.

No uno que diga “yo opino esto sobre tal cuestión”.

No.

Hay que meterse de cabeza en el charco, y poner una opinión larga y bien argumentada muy a favor, o muy en contra del tema que elijas.

Una vez hecho eso, te olvidas del asunto un par de días.

Luego vuelves a mirar.

Posiblemente tengas, si has elegido bien el tema, 300 o 400 comentarios esperándote.

Y casi seguro la gran mayoría serán de perfectos desconocidos.

Genial, vamos bien.

Echa un vistazo.

La mitad, más o menos, será de gente que te aplaude, te dice que están totalmente de acuerdo contigo, o añade más argumentario a tu mensaje.

La otra mitad, más o menos, será de gente que está en contra de lo que has dicho.

Hasta aquí todo correcto.

Pero de esa mitad, apenas un 5% serán personas educadas que argumentarán amable y coherentemente en sentido contrario a tu opinión.

El 45 % restante serán gañanes que te insultarán, te pondrán de vuelta y media, y se ciscarán en todo tu pedigrí.

Recuerda, no les conoces de nada.

Pero eso no es relevante.

Como has decidido exponerte públicamente, ellos han decidido lapidarte virtualmente.

Ahora lee esos comentarios.

Despacio, uno cada vez.

Lo mismo el primer día no puedes pasar de dos o tres.

¿Notas cómo se te cierra el estómago?

¿Cómo la boca se te vuelve pastosa?

¿Cómo te entra un frío repentino, aunque el cuarto esté a 20 grados?

¿Cómo te late algo detrás de los ojos?

Es la adrenalina.

Te sientes amenazada.

Como si te atacaran.

Y por eso tu cuerpo reacciona así.

Con angustia.

Con miedo.

Pero es que es verdad, te están atacando.

Y sin razón.

Bueno, estás en tu zona segura, en tu casa, a solas.

Así que puedes hacerle frente a esto, a tu ritmo.

Cierra los ojos, respira lenta y profundamente, y deja que toda esa sensación se vaya.

Al principio cuesta mucho, ojo.

Pero termina por marcharse.

Cuando lo tengas controlado, lee otros dos o tres comentarios más.

Igual tienes que seguir otro día, no importa.

Facebook no se va a mover de ahí.

Sigue enfrentándote a esto, poco a poco, cada día, hasta que notes que empieza a no afectarte.

Con el tiempo, hasta dejarás de sentir nada.

Te resbalará.

Es posible que algunos comentarios te den hasta risa.

(Porque hay mucha gente patética por ahí escupiendo bilis a diestro y siniestro, para qué te voy a engañar)

¿Qué para qué someterte a esta tortura?

Pues para mejorar tu gestión emocional en situaciones socialmente incómodas, cuando no directamente violentas.

Pero de un modo predecible.

Controlado.

A tu ritmo.

Manejando solo lo que puedas manejar, durante el tiempo que seas capaz de manejarlo.

Te ayudará a blindarte de la crítica de desconocidos por la calle.

Y a entender lo mucho que le puede llegar a costar a un perro enfrentarse a según qué cosas.

Sobre todo cuando se ve empujado a ello día tras día, sin opciones.

Así que me parece un reto muy valioso, este.

Pruébalo.

Irene
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