Un día iba a la clínica de unos colegas (y amigos), porque había quedado con ellos por no recuerdo qué.

Aparco  mi furgoneta, y me dirijo hacia la clínica.

En la calle donde suelo aparcar hay varios pisos donde viven familias gitanas, que hacen mucha vida en la calle.

Suele haber chiquillos por ahí, y en cuanto ven los perros rotulados en la furgoneta, se acercan a ver qué traigo.

Ese día iba con Willow, mi husky.

Así que en seguida un par de chavalines de unos 8 años me abordan soltándome preguntas en modo metralleta.

Que cómo se llama, que si es macho o hembra, que qué edad tiene.

Esas cosas.

Vale, les estoy contestando, cuando uno de los dos se queda mirando fijamente al perro y pone cara de sorpresa.

“Es un perro de la nieve, no?”

“Sí”

“Y si está al sol, ¿por qué no se muere?”

“¿??????”

“Creo que no entiendo tu pregunta”

“Es que yo quiero uno como éste, y se lo he pedido a mi madre, pero me dijo que no podíamos tenerlo porque los perros de la nieve, si les da el sol, se mueren”

JUAJUAJUAJUAJUA

¡Qué crack la madre!

 Soy super fan de esa señora.

Bueno, mira, el caso es que me están esperando unos colegas, así que me tengo que ir. Le dices a tu madre que felicidades de mi parte, ella ya sabrá porqué”

Y así me puedo ir a reírme a otra parte, que no es plan de hacerlo en la cara del niño.

Así que mi perro de la nieve y yo nos fuimos caminando por la acera soleada, sin que se derritiera ni nada.

Y esto es lo que hay.

 En esta vida no puedes fiarte ni de tu madre, porque todo el mundo miente.

Yo miento.

Tú mientes.

Todos, en algún momento (a menudo a diario) mentimos.

Por compasión.

Por aburrimiento.

Por pereza.

Por maldad.

Por lo que sea.

Pero es un hecho.

Así que te vas a encontrar con mucha gente que te mentirá en lo de educar a tu perro.

O te mentirá diciendo que él te lo arregla (¿la lavadora? Ah. No. El perro)

Te mentirán diciéndote lo que quieres oír, porque esas mentiras son eficaces y le prestan un gran servicio al que las fabrica.

Ojo, que yo también te puedo estar mintiendo.

Y contarte que tengo un servicio de asesoría diferente a todo lo que conoces.

Y que te ayudo a hacer las paces con tu perro.

Pero lo mismo es mentira.

No tengo modo de probarte lo contrario.

Y tú tampoco tienes manera de saber si es cierto.

Tendrás que fiarte de tu intuición y averiguarlo.

Lo que sí puedo asegurarte es que este asesoramiento no se derrite cuando lo pones al sol.

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Irene
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