El miedo no razona, actúa (a veces fatal)

 

Tienes un perro reactivo.

Y has leído (o igual te lo he dicho yo) que la reactividad es una señal que frecuentemente indica miedo.

Miedo intenso.

Y entontes te surge esa duda.

¿Y si tanto miedo tiene, porque se tira y ladra y gruñe en lugar de marcharse?

Bien.

Es una buena pregunta.

Y se pueden dar varias respuestas.

A lo mejor alguna te ayuda.

La primera es que el miedo es una emoción.

Y tu alternativa de “acción a llevar a cabo cuando algo te asusta” es un razonamiento.

Emoción/razonamiento.

¿Ves el problema?

Las emociones no se prestan a razonar.

Simplemente te empujan a actuar.

A veces bien.

A veces (muchas) rematadamente mal.

Imperfecciones del cerebro, que hace lo que puede.

Otra posible respuesta es el aprendizaje.

La experiencia condiciona mucho nuestras futuras respuestas a un evento.

Si en el pasado tu perro trató de huir y no pudo,  o pudo pero no sirvió porque lo que le daba miedo le perseguía, en su cabeza se instala la idea fija “huir es una mierda que no vale para nada, salta hacia delante con todas tus fuerzas que te va la vida en esto”.

Y cuando hacemos un hábito, el hecho de que existan opciones mejores que nuestro hábito no es suficiente para cambiar.

Así que igual tu perro ni siquiera ha pensado que esa opción, largarse, está disponible.

Que por otro lado muchas veces no lo está.

Los perros reactivos suelen serlo en la calle.

Y en la calle a menudo van atados.

Si vas atado, no puedes irte.

Si la persona junto a la que quieres estar se dirige hacia el problema, quizá no quieras irte.

O mejor dicho, no quieres alejarte de esa persona.

Pero mantenerte junto a la persona implica acercarte al problema.

Pues ládrale al problema y que se marche él.

Si.

Así funciona la cabeza de tu perro a veces.

Y otra respuesta más.

La genética.

Los genes de tu perro siempre tienen algo que decir en todo, los muy bocazas.

No son definitivos, no quiere decir que no se pueda cambiar nada, pero ahí están, dando por saco de vez en cuando.

¿Y cómo lo hacen?

Pues mira.

El modo en que tendemos a expresar el miedo así de primeras está condicionado genéticamente.

Me explico.

Un pastor alemán, por serlo, tiende a expresar su miedo siendo muy explosivo.

Un galgo, por ser galgo, tiende a salir por patas.

Eso no quiere decir que no haya galgos reactivos o pastores alemanes que huyen.

Pero de primeras, esto es lo que les sale, lo que trae su “manual de instrucciones biológico”.

¿Qué tal?

Ya tienes unas cuantas razones para explicar porqué tu perro a veces se comporta como un capullo.

Si piensas en ellas, tienes también ideas para mejorar este punto.

En el servicio de consultoría que ofrezco contesto preguntas como ésta.

Que quizá te estabas haciendo.

Pues mira, ya la tienes contestada.

Si quieres hacer más preguntas, 
 

Irene
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