Todas las situaciones tienen su lado bueno y su lado malo.

El que al final una situación resulte positiva o no dependerá de hacia qué lado se incline la balanza.

En la situación en la que estamos ahora, aun está por ver hacia qué lado irá la balanza.

Posiblemente para muchos terminará siendo algo bueno, para otros tantos será malo, y para unos pocos regular, supongo.

Lo iremos viendo.

Pero de momento quienes han sacado algo en claro (por ahora) son los perros de Valencia.

Contra todo pronóstico y seguro que con mucha oposición, suspendieron las Fallas.

He leído que en realidad las han “postpuesto”, pero para mí que no.

Más que nada porque ya se han difundido fotos donde queman algunos de los principales monumentos en calles vacías.

Bueno.

El caso es que los perros de por esa zona este año libran.

Y es que el pánico a los cohetes es un problema muy frecuente entre los perros.

En otras especies también, incluida la humana (yo, por ejemplo, no los soporto).

Pero en este correo me referiré a los perros, nada más.

Si es tu caso, o sea, si tu amigo tiene este problemón, seguramente hayas buscado información o ideas en Internet para solucionarlo.

Y seguramente lo que has visto hasta en los anuncios de Facebook es que le pones una Mascletá en un reproductor de música, a volumen bajito, mientras lo cebas a salchichas, y luego vas subiendo el volumen gradualmente, y en unas semanas, asunto resuelto.

Qué fácil, no?

Pues no.

Ojalá.

Si profundizas más, puede incluso que hayas encontrado sitios donde te acusan directamente de provocar ese miedo en tu perro.

Vamos, que los perros no nacen con miedo a los cohetes, jajajaa, qué tontería y la culpa es tuya por malcriarlo.

O algo así.

Vale.

Esa es una opinión (en teoría profesional) y se supone que hay que respetarla.

Pero la verdad es que no la comparto en absoluto.

Por experiencia propia y porque mis conocimientos y lo que veo a mi alrededor me dice algo totalmente diferente.

Los perros sí pueden nacer con miedo a los cohetes.

Basta con que la madre les tenga pánico y se exponga a ellos en la gestación.

Me apuesto algo (no tengo pruebas, todo hay que decirlo) a que con eso basta para sensibilizar a los cachorros a ese ruido.

O durante la lactancia, si es el caso.

(Eso sí está comprobado en perros de caza cuyas madres tienen miedo a los disparos).

Lo que sí tienen los perros de serie (nosotros también) es miedo a los ruidos intensos y repentinos.

Como por ejemplo…..

Sí.

Los cohetes.

Y de paso, algunos perros, seguramente más de los que imaginamos, tienen un oído extremadamente sensible.

Tan sensible, que cuando un cohete suena lo bastante fuerte, sienten dolor.

Y al dolor, mira tú por dónde, si que le tenemos miedo todos.

Por otro lado, la técnica descrita para abordar el problema de modo estándar es de las llamadas “técnicas conductistas”.

¿Y eso qué quiere decir?

Sin extenderme mucho: si el perro presenta cierta conducta, es porque ha APRENDIDO a presentar esa conducta ante ciertos estímulos, y por lo tanto hay que reeducar la conducta y enseñarle otra diferente.

Y ya.

Hay situaciones en las que esto es totalmente cierto y reeducar amablemente es muy eficaz.

El pánico a los cohetes rara vez es una de esas conductas.

Si bien hay un componente de aprendizaje debido a las exposiciones repetidas (se llama experiencia), hay también un componente emocional en la base (del que puede que sepamos la causa, o puede que no) y en unos cuantos casos, además, hay dolor.

Y eso no lo solucionamos echando salchichas al perro mientras escucha una Mascletá.

No te voy a mentir, este problema es difícil de abordar con éxito.

De hecho a menudo solo puedes conseguir ciertas mejorías, y el resto del tiempo tendrás que apoyar a tu perro para tratar de protegerle lo mejor posible de las exposiciones intensas (como Fallas o Navidad o San Juan o lo que sea).

Se puede lograr un avance razonable trabajando sobre el resto de los miedos del perro.

Los otros.

Los que también tiene en su día a día y que son más accesibles a la hora de gestionarlos.

Y así “liberarle” para que se pueda concentrar en el miedo a los cohetes en exclusiva.

No resuelve el problema, pero tu perro lo pasa menos mal.

Y seguramente tú también.

Y dicho esto, ya dejo claro que si tu perro tiene este problema, lo más probable es que no pueda ayudarte a resolverlo.

Pero sí es posible que mi ayuda te permita mejorar su sufrimiento.

Tengo un perro con miedo a los cohetes, y me enteré de ello a la semana de que entrara en mi vida, creo que no me dio tiempo a enseñárselo, ehem.

Y su miedo a los cohetes (y tormentas, por cierto) ha mejorado mucho gracias a la gestión que hemos hecho de sus otros miedos.

Que los tenía.

Puede que eso te sirva.

Si es el caso, es 

 

Irene
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