Marcos es un perrito de raza Pincher, y según sus dueños es tan pequeño como feroz.

Cuando se encuentra con otros perros por la calle, ladra y tira de la correa, se pone a dos patas y parece que se quisiera comer a sus congéneres.

Ha tenido algún encontrazo con un perro grande, y sus dueños, una pareja joven que vive en un piso en zona urbana, tienen miedo de que alguno termine por hacerle daño.

A Marcos lo compraron en un criadero, con dos meses. Sale 3 o 4 veces al día de paseo, y lleva un arnés y una correa extensible.

No suelen pararse mucho porque Marcos se lleva mal con casi todos los perros, aunque a los de su tamaño los tolera bastante bien. Los cachorros le molestan, y los adultos grandes le hacen explotar.

Sus dueños explican que les han dicho que su perro es muy dominante, y por eso se comporta así.

Al interrogarles sobre qué soluciones han intentado una vez han etiquetado a Marcos de “dominante”, nos indican que ninguna, que cómo es así, salvo evitar a otros perros, no hacen nada. Han probado a regañarle, pero sin éxito.

Cuando visitamos a Marcos en su casa, vemos un perro un poco desconfiado, pero que en seguida se acerca a nosotras y nos huele con mucho interés.

Sin embargo no parece recibir las caricias con entusiasmo. Sus dueños nos confirman que no le gusta mucho que le acaricien los extraños, pero que solo rehuye, por lo que no le dan importancia.

Al averiguar qué hace si consigue acercarse a perros grandes, nos explican que les intenta morder, y que por eso evitan todo contacto.

Vemos cómo se comporta durante un paseo. En general se desenvuelve con soltura, olfatea mucho, marca bastante terreno, y no muestra miedo a estímulos cotidianos como vehículos, tránsito de gente, niños, etc.

Sin embargo se tensa rápidamente cuando ve un perro de lejos, y empieza a reaccionar con bastante intensidad si ve que éste se acerca.

Nuestra impresión es que Marcos tiene miedo a los perros. Y resulta que su dueña también.

En consecuencia, lo ha sobreprotegido e impedido que se relacionase con ellos cuando era cachorro (sí le permitía jugar con perritos pequeños), y Marcos muestra ahora ese miedo con una elevada reactividad: como está atado y no puede huir, intenta impresionar al otro para que sea él el que se vaya. No quiere que le invadan el espacio, porque no sabe cómo relacionarse.

Su dueña tiene en parte razón, ya que en un mal encuentro con un perro grande, un golpe o un mordisco a su perrito de 4 kilos podría tener serias consecuencias.

Sin embargo, hay que encontrar un equilibrio entre la precaución y el aislar a Marcos de todos los perros grandes “por si acaso”, ya que ahora tenemos un animal que vive en un estado de miedo constante.

Lo primero es revisar su salud. Marcos tiene un problema en sus rodillas, de nacimiento, que le puede ocasionar dolor y por lo tanto generar un estrés (de origen interno).

Como es muy joven, y la corrección de ese problema es quirúrgica (se escapa del presupuesto de sus dueños), recomendamos darle un antiinflamatorio de origen natural (con menos riesgos de efectos secundarios a largo plazo, ya que tendrá que tomarlo siempre), y evitar las brusquedades en su manejo (saltos importantes, perseguir pelotas, etc) que agravarían la patología y harían necesaria la cirugía.

Después, revisamos el manejo.

El paseo es correcto, los dueños le dedican tiempo y se lo toman con calma. Únicamente les indicamos que eviten regañarle cuando se excite ante otros perros: si muestras miedo y aquellos que deberían apoyarte te regañan, el miedo aumenta.

Aconsejamos mantener la otra postura, evitar el conflicto (sacando a Marcos de allí, o mejor aun, marchándose en cuanto vean a otro perro grande, sin esperar a su reacción), mientras trabajamos de modo específico con Marcos para ayudarle a gestionar ese miedo.

También damos instrucciones para modificar el día a día en cuanto a correcciones y regaños en casa, buscando mejorar el vínculo con los dueños y reforzar la confianza de Marcos en ellos.

El perro debe ver en su dueño alguien en quien confiar y que le apoye y ayude, no una potencial amenaza.

Una vez puesta la base, llevamos a cabo sesiones específicas para enseñar a Marcos a gestionar su miedo.

En estas sesiones se utilizan los llamados “perros neutros”. Son perros que no muestran reacciones hacia otros, o son reacciones tranquilas y no amenazadoras.

Explicamos a los dueños de Marcos cuáles son las señales que emite su perro ANTES de activarse, para que se fijen en ellas y se retiren justo en ese momento.

Así, cuando Marcos comprueba que se respeta su comunicación y se le da salida cuando él desea, empieza a sentirse más seguro frente al otro perro, y se acerca más en cada pasada, sin activarse (casi nunca, algún error puede suceder, pero no se le da importancia).

¿Te gustaría contarme qué te preocupa en el día a día con tu perro y que te oriente sobre qué puedes mejorar?

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