Muchos límites están solo en tu cabeza

Ayer estaba reorganizando un poco el disco duro de mi ordenador, que lo tengo hecho un desastre con tanta foto, vídeo y archivos diversos.

Que luego me pongo a buscar algo, y me paso 10 minutos para encontrarlo.

Y entre medias aparecen cosas que ni sabía que tenía.

Como si en lugar de un ordenador fuera un armario grande.

Bueno, supongo que esto le pasa a mucha gente.

Tenemos una especie de síndrome de Diógenes informativo, venga a guardar archivos y más archivos como si la memoria del Pc no tuviera límites.

(Los tiene, un día el mío me dijo que ya no daba más y tuve que hacer limpieza a fondo).

Pues me encontré con esta foto:

Y me acordé de cuándo la había tomado.

Estaba dando un paseo con mis perros por una zona boscosa.

Una de tantas que hay por mi tierra, que es muy bonita toda ella, 🙂

Y llegamos a este punto.

Si no sabes lo que es, te lo cuento.

Se llama paso canadiense (o igual aquí se llama de otro modo, que no estamos en Canadá).

Y sirve para impedir el paso de animales por un camino por el que pasan vehículos.

Los coches cruzan sin problemas.

Los bichos no.

Tiene barras de metal y debajo el suelo está lejos, por lo que si pisan se acojonan y echan para atrás.

Pues ahí íbamos, paseando, cuando oigo a un señor que estaba trabajando en un prado junto al camino.

“¡Niña, los perros por ahí no van a poder pasar!”

Le miré.

Miré el paso.

Miré a mis perros.

“Sí pasan, sí, no se preocupe”

Y seguimos caminando.

Los perros pasaron.

Y el señor se quedó ojiplático.

“En toda mi vida que tengo que ya es mucha, nunca había visto un animal cruzar un paso de ganado”.

Pues mira, nunca te acostarás sin saber algo más.

El caso es que estos chismes tienen un interesante simbolismo.

Se pueden ver como un límite mental.

Una barrera interna de esas que nos ponemos sin darnos cuenta para hacernos la puñeta a nosotros mismos.

Pero con un poco de maña y dándose cuenta de que es una barrera ficticia, podemos superarla.

Mis perros saben cruzar pasos canadienses.

Yo se lo he enseñado.

Es solo una barrera física que con un poco de cuidado puede atravesarse.

Igual que ocurre con las barreras mentales.

Si te das cuenta de que están ahí, y aprendes a atravesarlas, puedes hacerlo.

Y al otro lado se abre un mundo que ni siquiera imaginabas que estuviese ahí.

Quizá no eres consciente, pero ahora mismo es bastante probable que en la convivencia con tu perro tengas delante unos cuantos pasos canadienses.

Y no te atreves a cruzarlos.

La presión social cuando tu perro “no se porta bien” podría ser uno de esos límites.

El no dejar que tu perro tome decisiones por miedo a perder el control podría ser otro.

No acercarte a según qué perros por miedo a lo que podría pasar es uno muy frecuente.

Hay unos cuantos, cada uno tenemos los nuestros.

Pero esforzarse por detectarlos y aprender a cruzarlos es mucho más positivo que seguir mirando al otro lado del paso sin atreverse a cruzar.

Ayudo a mis clientes con estos límites, porque son un lastre muy pesado que a nadie le gusta cargar.

Y en cambio la sensación de liberación cuando los cruzas es realmente gratificante.

Lo mismo quieres que te ayude a ti también.

Irene
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