¿Cómo conseguir que tu cachorro no llore las primeras noches?

No hay nada tan emocionante como los primeros días con tu nuevo cachorrito. Tan lindo y simpático, y con tanta curiosidad por todo…. Esas primeras horas juntos se las pasa explorando cada centímetro y jugando con todos, es fantástico.

Pero tras un día largo, se puede avecinar una noche eterna.

La queja “no sé qué hacer para que se duerma por la noche y deje de llorar” es muy habitual.

Es una fase, y en pocos días seguramente cese, pero no es agradable para nadie (especialmente para los vecinos que NO tienen perro). Y no es un buen precedente en vuestra relación el que tu cachorro llore desconsoladamente y no hagas nada para solucionarlo.

Él espera que te ocupes de atenderle, de día y de noche.

Así que aquí va un truco que suele funcionar, pero antes unos comentarios que también juegan a tu favor.

Elige bien el momento

Si puedes evitarlo, no adoptes cachorros demasiado jóvenes.

Un perrito de cuatro semanas llorará seguro porque debería estar con su madre, y la ha “perdido”. Es difícil convencerle de que no hay peligro y que no merece la pena llorar. Y puede ser una experiencia realmente traumática para él, que quizá le marque para el resto de su vida.

Llevar a  un cachorro con al menos ocho semanas de edad sería lo ideal.

Si tienes contacto con el dueño de la madre, pedirle que coloque un trapo o toalla vieja junto a la zona de descanso de la perra para que retenga su olor, y llevártela junto con tu cachorro puede ser una ayuda la primera noche. Así la transición no será tan violenta.

También tienes que asegurarte antes de ir a dormir de que sus necesidades más básicas están cubiertas: comida, agua y necesidades fisiológicas.

Seguramente durante la noche también tenga que cubrirlas, así que procura que pueda hacerlo (la comida no es necesario a menos que sea realmente muy pequeño).

¿Y cómo puedo ayudarle las primeras noches?

Y ahora el truco en sí mismo: no intentes que duerma solo.

A menudo se decide el lugar donde dormirá el pequeño, y se cree que debe ir a ese lugar desde el día uno «para que se acostumbre».

La opción suele ser una habitación fácil de limpiar y con pocas opciones de destrozos, como la cocina.

Pero no se puede dejar a un perro tan pequeño solo durante ocho horas justo después de haberse separado de su madre y hermanos.

Así que las primeras noches, mientras se adapta a sus nuevos horarios, su nueva casa, y forma un vínculo contigo, prueba a meterlo en tu dormitorio.

Si has elegido una caja cerrada para que duerma en ella, puedes probar a colocarla algo elevada junto a la cama.

Así, si lloriquea un poco, puedes darle unas caricias tranquilizadoras para que se calme.

Si va a dormir en una camita propia, ponla junto a tu cama, lo más cerca posible de tus manos, por la misma razón.

Seguramente en algún momento llore un poco, pero se calmará al saber que no está solo y que le apoyas.

Más adelante, cuando gane en confianza, conozca a fondo su entorno, y empiece la fase de “emancipación”, él mismo preferirá un lugar algo más apartado para dormir, y se alejará voluntariamente.

Pero al principio necesita tener muy claro que cuenta contigo.

Así confiará más en ti, y seguro que los vecinos lo agradecerán.

 

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Irene

¡Hola!, me presento, soy la fundadora de Comunicación y Respeto, sitio donde comparto contigo estrategias, ideas, ayudas y herramientas que funcionan para que puedas conseguir un vínculo especial con tu perro y disfrutar al 100% de su compañía. Si hay comportamientos de tu perro que no entiendes o situaciones que te preocupan, apúntate al blog y recibe gratuitamente tu guía "Cómo mejorar la convivencia con tu perro en diez sencillos pasos".
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