Jimena es una perra de raza galgo español de ocho años, que adopté cuando tenía dos años.

Siempre ha sido muy sociable con las personas y otros perros, le gustan mucho las caricias y jugar con sus congéneres.

De unas semanas para acá, se muestra algo retraída en presencia de otros perros. A veces prefiere esquivarlos y no saludar, y otras veces se enfada con ellos o los rechaza ladrando. Manda señales de miedo (se le eriza el pelo del lomo) en muchos de sus contactos, y salvo alguna excepción, no quiere jugar con ninguno.

Al tratarse de un cambio de conducta en un perro mayor, es prácticamente seguro que se trate de un síntoma de alguna enfermedad física.

Tras descartar algunas posibles causas externas, se realiza un análisis de sangre y orina completo, donde tan solo se aprecia una anemia muy leve y un ligero aumento de los triglicéridos, resultando el resto de los parámetros normales.

Se pide al laboratorio un panel de hormonas tiroideas. Una de las hormonas tiroideas aparece ligeramente por debajo de lo normal. La hormona que regula la producción del tiroides se encuentra ligeramente aumentada.

El diagnóstico es por lo tanto hipotiroidismo incipiente, ya que no presenta ningún otro de los síntomas asociados a este proceso (todavía) y los valores hormonales en sangre solo están levemente fuera de rango.

Esta enfermedad es coherente además con las alteraciones encontradas en el análisis de sangre general.

Los síntomas más habituales relacionados con el hipotiroidismo son ganancia de peso con un consumo similar o menor de comida, intolerancia al ejercicio, apatía, debilidad muscular, intolerancia al frío, alteraciones cutáneas como calvas, caspa, caída de pelo sin rascado, posibles infecciones secundarias de piel, etc.,y bradicardia (bajada del ritmo cardíaco) e hipotermia (temperatura corporal baja).

Curiosamente, Jimena presenta alguna de esas alteraciones de modo natural, ya que es una perra de naturaleza friolera, y sus latidos cardíacos están siempre muy por debajo de lo normal en un perro de su tamaño. Ambas cosas son habituales en esta raza.

Pero no aparecen  ninguno de los otros síntomas asociados. El único síntoma claramente visible ha sido el cambio de conducta.

Pocos días después de iniciar el tratamiento, se la ve más animada y activa, y empieza a buscar activamente el contacto con otros perros, con los que juega.

No nos cansaremos de insistir lo importante que es el estado de salud del perro y la influencia que una alteración física, por leve que sea, puede tener sobre su conducta.

Muchos problemas de comportamiento vienen motivados o son agravados por lesiones que producen dolor (generalmente crónico) o por enfermedades de todo tipo, a menudo poco aparentes, porque la alteración de la conducta es casi el único síntoma visible.

En el caso de cambios de conducta en perros ya adultos, la probabilidad de que se trate de un problema de salud es muy elevada. Si corregimos o mejoramos ese problema de salud, la conducta vuelve a ser la habitual.

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