Harold es un perro mestizo de tamaño mediano, que vive en un piso con sus dueños, una pareja joven que lo adoptó cuando tenía 3 meses de un refugio.

Ahora tiene dos años, y desde hace varias semanas, destroza objetos y muebles cuando se queda solo.

Cuando conocemos a Harold, vemos un perro con un importante estrés, hiperactivo, y poco dispuesto a que no le prestemos atención.

Su rutina se ha visto modificada drásticamente, ya que uno de sus dueños estaba en paro y casi nunca se quedaba solo, además de dar paseos regulares. En la actualidad, sus propietarios trabajaban bastantes horas, y apenas sale a pasear 15 minutos dos veces al día.

Tras grabar con una cámara qué ocurre cuando dejamos solo a Harold, vemos que el problema parece ser de aburrimiento y falta de estimulación: Harold protesta un poco al dejarle solo, pero pronto se echa a dormir.

Y varias horas después, se despierta y empieza a deambular y a mordisquear objetos, patas de sillas, sofás…… También pasa un buen rato asomado a la terraza mirando al exterior. Tras esto, se duerme de nuevo hasta que sus dueños regresan a casa.

Teniendo en cuenta el resultado de la grabación, el pronóstico es bueno, pero va a requerir de una importante implicación por parte de los propietarios.

En primer lugar, proponemos unas pautas para reducción del estrés, eliminando pequeños conflictos de convivencia que generan nerviosismo en Harold y enfado en sus dueños. También incluimos unas indicaciones para realizar tareas de nariz en los paseos, que alargamos cinco minutos más.

Unos cuantos juguetes rellenables y la mitad de la ración de comida distribuida por toda la casa antes de dejarle solo también serán de gran ayuda.

Finalmente les indicamos que diez horas de ausencia seguramente son demasiadas para un perro joven y atlético, por lo que tras evaluar las opciones, los dueños optan por contratar a un paseador de perros que lo sacará (con las pautas que se le marcan de manejo) media hora a mediodía. Esta medida será temporal, ya que cuentan con que en pocas semanas un familiar podrá ayudarles en este aspecto.

Tres semanas después, hablamos con los dueños, que nos comentan que Harold está mucho más tranquilo en el día a día, y que no ha vuelto a romper prácticamente nada.

Cuando tenemos perro, debemos ser conscientes de que disponen de 12 horas al día para no hacer nada (el resto se lo pasarán durmiendo). Y que no pueden estar sin hacer nada tanto tiempo. Nuestra responsabilidad pasa por proveer al animal de paseos tranquilos, actividades acordes a su edad, condición física y gustos, y algunas opciones de entretenimiento para las horas en que están solos, o ellos buscarán el modo de darle salida a su aburrimiento.

¿Te gustaría contarme qué te preocupa en el día a día con tu perro y que te oriente sobre qué puedes mejorar?

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