GUÍA VETERINARIA PARA PERROS VIAJEROS

¿Te gustaría incluir al veterinario en el equipaje de tu perro?

Que mientras viajas con tu perro un problema de salud se convierta en una mera anécdota está a tu alcance.

Y mira, aquí tienes una anécdota que igual te interesa conocer.

Seguro que has oído más de una vez que es bueno que los perros se laman las heridas, porque así se curan mejor.

Pero ¿es verdad o es una chorrada?

Vale, luego te aclaro si eso tiene sentido o no.

Antes, una

 

HISTORIA

Hoy ha amanecido un día precioso.

Hemos pasado la noche en la furgoneta mi pareja, Mambo (el labrador más cariñosos del mundo) y yo.

Como anoche aparcamos junto a un lago, esta mañana tenemos unas vistas magníficas mientras desayunamos.

Mambo corretea por una pradera y se lanza al lago de cabeza.

Debe de estar el agua helada, pero a él le da igual, ¡le encanta!

Da gusto verle disfrutar, y estas vacaciones están siendo un gran respiro para él y para nosotros.

Que traíamos mucho estrés acumulado de los últimos meses.

Estamos haciendo una travesía por el interior de Francia, y tenemos 20 días para pasárnoslo en grande todos juntos.

Hoy vamos a hacer una ruta preciosa que hay junto a un río, por una zona boscosa.

Así evitaremos el calor de mediodía, y Mambo podrá chapotear a su antojo.

……………………..

Llevamos ya un buen rato caminando cuando oigo a Mambo chillar.

Le he perdido un momento de vista en el que era su vigésimo tercer baño de la mañana.

Y no sé qué le pasa.

Viene hacia mí, chillando y tratando de frotarse la cara con las patas  mientras corre.

“¿Qué te pasa, chico?, deja que te vea”

Le miro bien, pero no termino de ver nada, salvo que el morro se le hincha por momentos, y que Mambo parece realmente nervioso.

Le pica mucho la cara, creo.

Ahora mi pareja también se está poniendo nerviosa, me chilla  preguntando que qué le está pasando al perro.

Y cómo voy a saberlo.

Espera.

Ahora que me fijo, veo dos puntitos rojos en el hocico.

Son dos gotitas de sangre.

A un par de centímetros la una de la otra.

Oh-oh

Creo que a Mambo le ha picado una culebra, o una víbora, o qué sé yo.

Vale, ahora sí que me estoy poniendo nervioso yo también, y mucho.

¿Será  venenosa?

¿Es muy grave?

¿Qué tenía que hacer ahora?

La verdad es que contaba con que pasara algo así.

Hace meses en una charla con amigos de perros alguien lo sacó a debate.

Que a su perro le picaron unas orugas del pino, y que entre darse cuenta, entender lo que pasaba y acudir a un veterinario, el animal perdió un buen trozo de lengua.

Así que me quedé pensativo y llamé a una amiga que es veterinaria.

Le conté esto mismo.

Me explicó lo que debía llevar en el coche siempre que fuera de excursión con el perro y cómo usarlo.

Y eso hice.

Una vez en el coche, al que tardamos poco en llegar porque cargué con Mambo en mis hombros para poder ir rápido, le puse el medicamento que mi  amiga me había dicho.

Y luego  buscamos un veterinario en la zona.

Le pusieron unas pastillas después de comprobar que no había lesiones importantes y que Mambo estaba bastante bien, teniendo en cuenta que le habían mordido en todo el morro.

Aunque fue todo muy estresante, el día terminó bastante bien.

Mambo tuvo un montón de mimos y de caprichos culinarios, y eso le puso muy contento.

Y nosotros nos tomamos el día siguiente de descanso para compensar tanto agobio y para vigilar a Mambo.

Cuánto me alegré de haber tenido aquella charla y de que se me ocurriera que eso no debería pasarme a mí por no haberlo previsto. 

 

Mira, a mí un día me pasó algo parecido a esto.

El bicho era una víbora seoane, y el botiquín lo tenía a 15 minutos andando.

Así que sin problemas.

Bueno, uno de mis perros pasó la noche con el morro algo hinchado, pero fue todo bastante leve.

Ah. Ahora cuando oye sisear entre los arbustos da un bote hacia atrás y se aleja.

Algo aprendió, el pobre.

También le pasó a un amigo.

Mientras paseaba por un bosque cerrado.

Aunque él no vio qué fue lo que mordió a su perro.

Y no supo qué hacer hasta que se le ocurrió llamarme a mí.

Pude enviarle a una farmacia próxima para hacer unos primeros auxilios.

Y luego sí, a la clínica.

Aun me da las gracias cuando me ve.

Por lo que me contó, lo pasó bastante mal.

Le creo.

Pero no todo el mundo tiene un amigo  veterinario a quien llamar cuando pasan según qué cosas.

¿Verdad?

TU PERRO CONFÍA EN TI

Con esta guía le podrás dar los mejores cuidados

¿Te suenan los cabezales para perros?

Más populares como ” conos de la vergüenza”, magistralmente retratados en la película Up.

Qué mal lo pasan los perros al llevar esto, verdad?

Pues resulta que los veterinarios mandamos ponerlos para fastidiar.

Al perro, que tropieza con todo y se ve extraño e impedido para rechupetearse a gusto la herida en cuestión.

Y al dueño, que no va a librarse de unos cuantos moratones en las espinillas los próximos días.

Pero la verdad es que no es por fastidiar, es por evitar lo que te cuento ahora.

Te explico lo que pasa en realidad con lo de las heridas y la saliva «curativa» de los perros.

Vale, la saliva de perro puede tener  una ligera función de limpieza cuando la herida está recién hecha y muy sucia.

Pero luego si sumas las bacterias de la boca, las de la lesión, las de la piel que rodea la lesión, y el efecto “lija” de la lengua repasando la zona una y otra vez, el resultado final es que la herida crece y se infecta.

Y lo que a menudo es una tontería se transforma en horas en una catástrofe post apocalíptica.

Así que no, lo de que los perros se laman las heridas no es buena idea. 

Y una vez aclarado este asunto, lo mismo también quieres aclarar estos otros:

 

⇒ Podrás atender a tu perro incluso si no sabes distinguir una oruga procesionaria de una lombriz de tierra.

⇒ Yo, cuando viajo, llevo una guía con las dosis de todos los medicamentos ¿Cómo te quedas? Si ocurre algo serio no quiero confiar a mi memoria algo tan importante. Tenerlo por escrito me da seguridad. A lo mejor a ti también te ayuda.

⇒ Cuando a tu alrededor todo el mundo corre como pollo sin cabeza, mantener la calma es un plus ¿Y cómo se consigue? Sabiendo lo que hay que hacer. Esta guía te ayuda justo con eso.

⇒ Esperar cuando ha ocurrido un accidente “a ver qué pasa” suele ser una mala política de acción. Saber valorar cómo de importante es el accidente y obrar en consecuencia funciona mucho mejor y esta guía te sirve para lograrlo.

⇒ Tendrás una forma sencilla y rápida que casi todo el mundo sabe usar para saber si lo del ojo de tu perro es una chorrada o tienes que pedir cita para ayer en el veterinario.

Porqué debes tener muy claro si tu perro cojea por una lesión o por una uña rota antes de pensar siquiera en “darle algo”.

⇒ Qué tienes que aprender a hacer sí o sí para orientar qué problema de salud tiene tu perro. Si haces esto bien puede que te ahorres algunas consultas. Y además facilitarás mucho el trabajo del veterinario (si llegas a necesitarlo)

⇒ La información que puede ahorrarte más de un quebradero de cabeza si vas de un país a otro con tu perro está incluida en esta guía.

⇒ La escatología puede ser útil si viajas con un perro. Por lo general un simple vistazo a  ciertos deshechos corporales ya te permitirá tener una información tremendamente valiosa…… si sabes interpretarla.

⇒ Igual te suena a chiste, pero casi todos confunden los pezones del perro con garrapatas y eso les asusta bastante. ¿Crees que podría pasarte a ti también? Te lo aclaro en el capítulo dedicado a los parásitos.

⇒ ¿Puedes compartir el botiquín con tu perro? Igual sí o igual no. Pero para tenerlo claro necesitas que te orienten sobre qué medicamentos sirven para los dos y cuáles no debes usar en tu perro jamás (o entonces sí que vas a necesitar un veterinario).

⇒ Por mucho menos de lo que cuesta una cena en un restaurante (o una visita a una clínica) tienes una guía de consulta rápida que puedes llevar contigo sin sobrecargar tu equipaje.

⇒ El perro que tose y tiene arcadas “como si se le hubiera atascado algo en la garganta” casi nunca tiene nada atascado en la garganta. Te lo cuento en el capítulo dedicado a enfermedades  infecciosas.

⇒ Que el pis de tu perro cambie de color casi siempre es algo importante. Pero solo a veces es urgente. A lo mejor te interesa conocer la diferencia.

⇒ Lo que debes llevar en el botiquín de tu perro (y para qué sirve cada cosa) cuando viajas para poder cuidar de él.

⇒ El modo más sencillo de realidad una exploración a tu perro para saber qué es grave y qué no. Si aprendes a hacer esto bien, podrás ayudar al veterinario a hacer mejor su trabajo (si es que le llegas a necesitar)

⇒ Cuando tu perro se encuentra mal todo te parece urgente. Podrás diferenciar lo que puedes resolver tú mismo y cuándo necesitas un veterinario. También sabrás distinguir lo importante de lo que no puede esperar.

¿Y si no diferencio el agua oxigenada del jarabe para la tos?

 

En la guía tienes detallado (incluso con fotos) lo que debes incluir en el botiquín para llevar.

Y puedes quedarte tranquilo, no incluye ninguna de esas dos cosas.

19,95 €

(AVISO: si descargas la guía para iOS (Apple), es necesaria una aplicación como WinZip (gratuita en Apple Store) para abrir el archivo).

¿Es muy técnica?

En principio la guía apenas emplea tecnicismos.

No está escrita para veterinarios.

Y llevo muchos años atendiendo a clientes de todos los niveles de comprensión como para tener claro qué se entiende y qué no.

Eso sí, hay cosas que solo tienen un nombre, y ese es el que uso.

Y suele tener unas cuantas sílabas.

Como filariosis.

Pero no tienes que aprenderlo ni memorizarlo.

Para eso está la guía, para memorizarlo por ti.

Pero los palabrejos especiales me los he guardado para soltarlos en las reuniones tomando café con otros colegas de profesión.

(Entre tú y yo, a veces pasamos de tecnicismos y decimos cosas como “el perro parecía un limón”, en lugar de “estaba ictérico”)

Así que no te preocupes, si puedes entender un folleto de Telepizza, podrás entender esta guía.

 

¿Es cara o barata?

Pues mira, depende. Si lo valoramos igual que Amazon valora los libros, al peso, pues lo mismo es algo caro, sí.

Tiene 185 páginas, por si te interesa el dato.

Eso sí, las fotos no son profesionales, y lo mismo la maquetación tiene algunos fallos.

Vamos, que no destaca como libro “ornamental”  ni de entretenimiento.

Pero si miramos la ayuda y la tranquilidad que te puede aportar si estás de viaje (sobre todo en el extranjero) y tu perro tiene algún percance, lo mismo es muy barato.

Así que si viajas a menudo, lo amortizas rápido.

¿Será complicado de aplicar si no tengo ni idea?

En general la información que aporta la guía puede ser aplicada por casi cualquiera que tenga dos manos con todos o la mayoría de los dedos.

Y un par de ojos funcionales.

Vamos, que casi no hace falta usar el cerebro, lo cual está bien porque si tu perro tiene un accidente igual no eres capaz de pensar con claridad.

Solo puedes tener algún problema con el tema de poner inyectables.

Pero eso solo lo sabrás si te toca hacerlo alguna vez.

La adrenalina hace cosas muy extrañas, lo mismo te convierte en un bebé balbuceante que en súper humano.

Y en ese caso poner una inyección siguiendo las indicaciones te resultará muy sencillo.

No lo sabrás hasta que no te pase.

Para qué sirve y para qué no

Esta guía está pensada para ayudarte a valorar la salud física de tu perro.

Para que aprendas a observar y a diferenciar lo leve de lo importante.

Y lo importante de lo urgente.

Que no te agobies pensando que algo es casi mortal para que luego resulte ser una uña rota.

Pero que tampoco te eches una siesta mientras pierdes un tiempo precioso que te habría permitido salvarle el ojo a tu perro de haberlo llevado a una clínica.

Hay cosas que realmente puedes resolver tú. Y eso te dará cierta tranquilidad, sobre todo si estás de viaje.

Y hay cosas que requieren de un profesional, pero ese profesional podrá dar una atención mucho más precisa (y posiblemente ahorrarte unas cuantas pruebas y tiempo) si le aportas información concreta y clara en lugar de quedarte en blanco con un “la verdad es que no me he fijado”

También hay información que te interesa conocer ANTES de salir de viaje, y en la que tal vez ni habías pensado.

Dicho esto, la guía nunca podrá sustituir a un veterinario presencial.

Tampoco te permitirá llamar a uno y contarle por teléfono lo que has visto en la exploración y lo que a ti te parece que pasa “para que te recete algo”

O sea, que tú tampoco podrás sustituir a un veterinario presencial por el hecho de tener esta guía.

Así que algunas consultas te las ahorras.

Pero no todas.

¿Queda claro?

¿Hay soporte para resolver dudas?

Esta guía no cuenta con soporte personalizado.

Es como si compraras un libro técnico en una librería.

Aunque si me escribes un correo electrónico, por supuesto te contestaré.

(Sobre todo si es para decirme que algo falla o se echa de menos en el libro: así podré corregirlo y te lo agradeceré enormemente).

Pero mi respuesta puede tardar un par de días en llegar, por lo que no te será útil si requieres una atención rápida porque tu perro ya tiene un problema y no estás muy seguro de cómo actuar.

A mí perro nunca le pasa nada, solo hemos ido al veterinario a vacunar

 

Perfecto ¿y ya sabes la burocracia que implica viajar con perro?

En la guía te la detallo.

Que la falta de un papel no te amargue las vacaciones.

19,95 €

(AVISO: si descargas la guía para iOS (Apple), es necesaria una aplicación como WinZip (gratuita en Apple Store) para abrir el archivo).