Y lo mismo no está dando ni una

 

Ay, cómo cuesta eso de no juzgar a los demás ni andar dando consejos a quien no los pidió y a quien ni siquiera conoces.

Yo casi lo he conseguido, pero me cuesta un huevo.

Y no siempre soy capaz.

Pero no está mal que te lo recuerden de vez en cuando.

Como esta mañana.

Paseo por zona boscosa, pistas de grava, sol y nubes.

Sitio tranquilo y bonito.

Vamos ya de recogida hacia la furgoneta.

Oigo unas bicicletas detrás de mí, así que reviso dónde están los perros.

Me acerco a la cuneta, con lo cual ellos también.

Y sigo caminando.

Van detrás de mí, lentos, con el rabo bajo, jadeando.

Ya están cansados, y el sol no ayuda precisamente.

Nos alcanzan tres bicicletas, montadas por un señor y dos niños.

El señor me habla.

Ese husky necesita adelgazar, que mira cómo va el pobre, no puede ni andar”.

Oh.

Casi nos alcanza, y sigue hablando.

Hay que darle menos pienso, mujer

Oh.

Que yo de perros sé algo”

Se me dibuja una sonrisa en la cara.

Porque estoy esforzándome por no abrir la boca, y por ahora lo estoy logrando.

Igual el calor tiene algo que ver.

O igual las dos horas largas de paseo que llevo en las piernas.

Igual todo esto también afecta a mis perros.

Igual.

Me sobrepasan las bicicletas.

Mira los galgos, como no les pasa lo mismo”.

Oh.

Ahora se vuelve hacia los niños.

Es que la gente se empeña en darles comida a los perros, y como se ponen contentos y les quieren ver así, pues se pasan

Oh oh.

Estoy derretida con tanta sapiencia junta.

O quizá sea el sol, no lo sé.

Pero logro mi objetivo y no abro la boca.

Aunque ganas tenía.

De decirle que dónde ve la diferencia entre lo que hace el husky y lo que hacen los galgos.

Todos caminan lentamente detrás de mí con la lengua fuera.

Que cómo sabe lo que les doy de comer.

Porque pienso/balanceado precisamente no es.

Y cómo sabe cuánto les doy de comer.

Porque el husky come justo lo mismo que Brianna y menos que Jimena.

Que pesan casi la mitad que él.

Así que cebarlo, lo que se dice cebarlo, pues igual no.

Que por qué iba a cebar a uno y a dejar a las otras dos escasas.

Eso sería raro, ¿no?

Y que lo mismo también es raro que yo esté flaca, los galgos estén flacos, y el husky esté gordo.

Igual hay alguna razón que no está relacionada con la comida.

O no solamente con la comida.

También se podría zanjar con un “y a usted que más le da, ni que el perro fuera suyo”

Pero mira, me he callado y me siento orgullosa de mí misma.

Aunque sea una chorrada.

En fin.

A veces yo también me paso de listilla y voy por ahí criticando y juzgando a los demás.

Así que asumo que me merezco esos comentarios.

Pero te prometo que me estoy esforzando por mejorar esto.

Algún día lo conseguiré.

Entre tanto, no sé si me paso de listilla pensando que lo mismo necesitas ayuda para convivir con tu perro y limar unas cuantas asperezas que ahora mismo te traen de cabeza.

Igual no te hace falta.

O igual no te convence lo que ofrezco.

Yo qué sé.

Pero en realidad eso da igual.

Eres tú quien tiene que tomar la decisión.

No un señor en bicicleta que no sabe de lo que habla, aunque crea que sí.

Ni yo.

Solo tú.

Irene
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