Educar perros  no es para vagos

 

Ahí va una de mis divagaciones locas.

Creo que las hormigas actuales son un reflejo de como funciona nuestra sociedad moderna.

Te lo desarrollo.

Yo vivo en el campo.

Y en el campo hay bichos.

De cuatro patas, seis patas, ocho patas.

Algunos sin patas.

Un poco de todo.

Hormigas, en cuanto hace sol dos días, hay muchas.

Como para montar una película de hormigas asesinas y que dé mucho miedo por la cantidad de ellas que aparecen.

El caso es que yo tenía idea que las hormigas eran bichitos muy trabajadores.

Que viven en colonias donde cada una se ocupa de su parte.

Y hacen largos túneles e intrincadas galerías para vivir y tener sus huevos y larvas a buen recaudo.

Y a la reina.

Que éstas van un poco como como las abejas.

No hay nada como hacer una buena casa para sentirse seguro.

Lo malo es que hacer esa casa requiere trabajo.

A veces mucho.

Pero no pasa nada, son hormigas, son trabajadoras.

Son el ejemplo clásico del culto al trabajo.

¿No?

Pues parece que ya no.

Aquí donde vivo simplemente no puedes posar nada en el suelo.

Ni mover nada.

Porque en dos horas ha aparecido un hormiguero.

En serio.

¿Que posas un cubo de agua lleno y te vas a hacer otra cosa?

Pues cuando vuelves y lo levantas, cientos de hormigas salen corriendo con sus huevos a hombros.

¿Que levantas una piedra que dejaste ayer con la que estás haciendo un muro?

Pues fatal, en lugar de cientos salen miles de hormigas mosqueadas arrastrando huevos en todas direcciones.

¿Que traes un bonito limonero en una maceta, y lo dejas unos días tal cual para que se aclimate?

Pues en la maceta se acaba de instalar un hormiguero.

En el colmo de la vaguería y el surrealismo una vez encontré un hormiguero en el marco de la tapa de mi acuario.

Se supone que a las hormigas no les gusta nada el agua.

Pero oye, no dejemos que un detallito sin importancia (o sea, 200 litros de agua a 2 centímetros de distancia) nos espante.

El espacio está ahí, cómodo y camuflado, para montar nuestro hormiguero particular.

No veas las caras de los peces cuando las hormigas caían al agua.

Deben de saber fatal, las puñeteras.

O sea, en resumen.

Que ya no se lo curran nada.

Se buscan cualquier espacio que les parezca bien según vete a saber qué criterio.

Y en un par de horas han montado su colonia.

Sin mover ni una pata.

Sin esforzarse nada.

Eso sí, arriesgando mucho.

Justo como se ve a menudo en la sociedad actual.

Eso del esfuerzo, puffff, qué cansancio.

Mejor conseguir las cosas sin mover un dedo.

Sin sudar.

Sin tener que tomarse ninguna molestia ni hacer ningún sacrificio.

Como el listo que inventó la máquina esa que hace abdominales por ti.

Seguro que se ha forrado.

Y Cristiano Ronaldo, que es mu´tonto, en lugar de comprarse la maquinita esa.

Se deja horas al día entrenando y sudando.

No sé.

Yo creo que Cristiano consigue cosas con su esfuerzo y su trabajo.

(Como unos peazo abdominales)

Y los de la maquinita, pues no han conseguido nada.

(Igual han conseguido ganar mas kilos al estar tumbados en el sofá esperando a que una máquina haga el trabajo por ellos)

Lo mismo a ti han intentando venderte esas “máquinas” para educar perros.

Cero esfuerzo.

Cero sacrificio.

Cero trabajo.

Solo hay que tirar del cordel.

Apretar un botón.

Colocar un chisme lleno de pinchos que haga el trabajo por ti.

Pues ya lo sabes: no funciona.

Lo que ofrezco, entonces, no suena muy atractivo.

No hace falta dar tanto como Ronaldo.

Pero esfuerzo, trabajo y sacrificio, pues un poco sí habrá que hacer, sí.

Si entiendes que para salvar una relación hay que implicarse y esforzarse.

Entonces lo mismo esto no te asusta y te interesa.

Si prefieres creer en la magia y las falsas esperanzas, no te voy a convencer, claro.

Pero mira, creo que a medio plazo duele más la desesperación de hacer algo que no funciona, por muy poco esfuerzo que te lleve.

Que el tener que sacrificarse y trabajar con ganas al principio, para luego recoger los beneficios y disfrutar de un perro feliz y autónomo.

Cada cual tiene que elegir, que ya somos mayorcitos.

Irene
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