¿Peleando a diario con tu amigo?

 

No sé si te has fijado, pero muchas personas mantienen una guerra todos los días con su perro.
 
Igual a ti también te pasa, no sé.
 
Resulta que les han vendido la moto de que tienen que controlar a sus perros.
 
Que deben educarlos para que sean obedientes.
 
Que tienen que ser sumisos.
 
O simplemente que tienen que comportarse como si viviéramos en una película de Walt Disney.
 
Así que las bienintencionadas personas dedican todos sus esfuerzos cada minuto a cumplir con esto.
 
Y para ello, tienen que pelear con su perro.
 
Pelear para que no tire de la correa.
 
Para que no ladre.
 
Para que salude correctamente a otros perros
 
(Como si supiéramos de verdad cómo se hace eso)
 
Para que no salte sobre la gente.
 
Para que no persiga coches o bicis.
 
Para que venga siempre siempre siempre que se le llama.
 
Para que se lleve súper bien con absolutamente todos los perros a los que ve.
 
O mejor, para que los ignore a todos como si fueran hojas de los árboles arrastradas por el viento.

Y mientras tanto, los perros intentan comunicar cómo se sienten a cada momento.
 
Y tratan de satisfacer sus necesidades cotidianas.
 
Más allá de comer y beber, quiero decir.

Pero a veces incluso para comer y beber tienen obstáculos y bloqueos.
 
Al final hay perros que se rinden, y entonces tú pierdes.
 
Pierdes porque nunca conocerás al perro que tu perro podría llegar a ser.
 
Que seguro que es asombroso, inteligente y muy especial.
 
Y pierdes porque te pasarás los próximos diez años manteniendo la guardia alta.
 
No sea que tu perro vuelva a presentar batalla otra vez
 
(Intentando ser el perro que es)
 
Y luego hay otros muchos perros que siguen peleando cada día.
 
Ladrándole a todos su desconcierto o su enfado.
 
Tirando de la correa para tratar de alejarse de aquel que les obliga a batallar.
 
Huyendo de cada sombra o plantando cara a cada ruido.
 
Y así toda su vida.
 
Entonces tú pierdes porque te pasarás los próximos diez años entre la frustración de no entender qué está pasando.
 
Y la ansiedad de no saber qué pasará en el siguiente minuto.

Además de sintiendo la mirada de media humanidad juzgándote por no haber sido capaz de derrotar a tu perro.
 
Muy triste.
 
Y es que en una guerra todos pierden.
 
Pero hay una buena noticia.
 
El perro es una especie cooperativa.
 
Y el humano, aunque nos intenten convencer de lo contrario, también.
 
Luego podemos entendernos mutuamente y convivir sin necesidad de pelear.
 
Podemos cooperar y trabajar juntos.
 
Y juntos sumamos más.
 
Y vivimos mejor.
 
Además crecemos como individuos.
 
Y la vida es más tranquila y más bonita.
 
Todo son ventajas.
 
Y nadie pierde.
 
No sé tú, pero yo hace años que dejé de pelear con mis perros.
 
Y juntos cooperamos y nos hacemos la vida más agradable.
 
A ti te toca decidir tu siguiente paso.

Irene
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