O si te da miedo cualquier otra cosa

 

¿Sabes?

 Es importante conocer las motivaciones de los demás.

Cuando sabes y entiendes qué mueve a otros a actuar como actúan, puedes hacer muchas cosas al respecto.

Por ejemplo, ayudarles (si quieres).

Si nos fijamos en alguien famoso, como Thomas Alva Edison

(¿Quién? Sí, el tipo ese que inventó la bombilla o algo)

Resulta que el hombre se pasó toda la vida inventando chimes.

Y patentándolos.

Seguro que tenían un altar con su nombre en la oficina de patentes.

Es interesante saber que Edison fue escolarizado algo tarde, y duró en la escuela 3 meses.

Su maestro le mandó para casa sin billete de vuelta.

Decía que era demasiado idiota para aprender nada y que el esfuerzo de enseñarle no merecía la pena.

Vaya.

No sé si eso afectaría a su autoestima.

O cuando encendió la primera bombilla y decidió que iluminaría al mundo con su invento pensó “zas en toda la cara, profe, quién es el idiota ahora”

Bien.

Pues resulta que las malas lenguas dicen que el señor Edison tenía miedo a la oscuridad.

Así, como suena.

En realidad, en según qué contextos, todos le tenemos miedo a la oscuridad.

O, mejor dicho, a lo que podría esconderse en esa oscuridad.

Pero entendemos que en este caso se referirán a la oscuridad en general.

El hombre podría haber pensado “pues es una chorrada de miedo, ya soy mayorcito, tengo que acostumbrarme, en el mundo hay oscuridad, me expondré a ella un rato todos los días hasta que no reaccione”.

Es una opción, claro.

Pero no.

Edison eligió cambiar el entorno en lugar de cambiar él.

Y ahuyentó la oscuridad, en lugar de esconder su miedo bajo una aparente falta de reacción y de conductas.

Mientras por dentro hubiese seguido temblando como una hoja y echando de menos un abrazo de su mamá.

Pues la buena noticia es que esta filosofía puede aplicarse a muchas situaciones cotidianas.

Como los comportamientos de tu perro.

Se averiguan las motivaciones que le empujan a portarse así.

Y le metemos mano al entorno para que pueda mejorar sus conductas.

No disimularlas ni anularlas.

Mejoramos el entorno.

Y cambia la motivación.

Y con ella, las conductas.

En lugar de al revés, que es como se viene haciendo habitualmente.

Es eficaz, y no hace falta inventar la bombilla.

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Así que lo mismo te conviene apuntarte, a ver si también te sirve a ti.

 

Irene
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