Existen curiosos ensayos donde se aplica la psicología (no sé si en serio o inventando) para detallar grupos de personas.

Esa selección se plantea para simplificarnos la vida.

Si puedes clasificar a alguien en un grupo por un rasgo importante de su conducta, pues mira, trabajo que te ahorras en conocerle.

Y se supone que así podrás anticipar cómo responderá ante ciertas situaciones.

Pues no voy a ser yo menos, y ahí va mi clasificación de personas en función de su comportamiento en los parques caninos.

Esta clasificación tiene cero base científica, y me la estoy inventando.

Pero lo mismo te ves retratada. Y a lo peor, no te gusta.

Avisada quedas.

Ah, y el género lo asigno aleatoriamente, que hay de todo en este mundo y nadie tiene la exclusiva de nada.

Vamos allá:

# El Tonto Alfa. Imposible no empezar por él (suele ser hombre, pero ojo, que a veces es una Tonta Alfa). Suele llevar un perro corpulento, le dice a todo el mundo lo que tiene que hacer y cómo hacerlo, y según él, todos los problemas del mundo canino se deben a que hay mucha mano blanda, mucha ñoñería, y a que no estás demostrando ser un “líder calmado y firme”. Si le das bola, te hará alguna demostración de qué demonios es eso, con su pobre perro, o peor, con el tuyo.

# El que llega al parque con el perro atado, y se pasea por él con el perro atado. En corto. Y mejor con un estrangulador o un halti. En posición de “Junto”. Intercala algunas órdenes como “Sit”, “Platz” o “Muerto”. Esta última para que veamos que es majete. Jugar es para perdedores, y la libertad lleva de cabeza a la falta de control y la anarquía.

# El que saca una pelota delante de diez perros enloquecidos, les pica y se asegura de que le han visto, y luego la lanza una y otra vez. Si se pelean, nunca es culpa suya, es que los perros de los demás no saben compartir, no saben jugar o son muy dominantes.

# La que llega (suele ser mujer), llama a todos los perros con voz de grulla desafinada, y cuando los tiene alrededor dando saltos y empujándose unos a otros, saca una galleta. Una. Para catorce hocicos. Ya está liada.

# El que suelta a su perro, para a continuación llamarle si se aleja más de dos metros, si se acerca a otro perro, si cava un hoyo, si intenta ir donde el de la pelota o donde la de la galleta, si invita a jugar a otro perro, o, en resumen, si trata de hacer cualquier cosa que no sea respirar. Además, se sienta en un banco y no se mueve de allí en una hora.

# La que llega, ni saluda, se da una vuelta rapidita sin hablar con nadie ni mirar a nadie ni interaccionar con nadie, y con las mismas se vuelve a marchar. Sin despedirse.

# La que está charlando con el grupo habitual, y en cuanto ve a un perro nuevo se pone a gritar a su perro como si le debiera dinero, corre hacia él, y le ata en corto, llevándole a rastras hacia el grupo habitual, donde se quedará hasta que se acuerde de que tiene perro o se aburra de la conversación.

# El que suelta a su perro, se va al banco, se sienta a tontear con el teléfono durante una hora, y le da igual si su perro huye de todos, ladra hasta a las farolas, acosa a todos los que entran por la puerta, le pide algún tipo de ayuda, se esconde atemorizado bajo el banco durante la hora completa, o se dedica a intimidar y revolcar cachorros.

# El que abre la puerta, mete al perro, cierra la puerta y se queda fuera. A veces, como ha venido en coche, se sienta y ahí espera. Te juro que lo he visto varias veces.

# La que llega y conoce a todo el mundo, saluda a cada persona y a cada perro por su nombre, le pregunta a cada cual algo sobre su vida privada para saber cómo le va, se sabe los cotilleos de absolutamente cualquiera, y si la dejas, te pone al día de todo lo que ha pasado en el barrio en la última semana. No suele prestarle atención a su perro, pero tampoco le interrumpe ni le controla. Eso sí, se puede pasar en el parque tres horas tranquilamente.

Y alguno me estoy dejando.

Termino.

El parque canino es un sitio normalmente nefasto para la salud mental y emocional de tu perro. Y a veces también para la física.

Pero de vez en cuando se le puede sacar partido para que resulte un lugar agradable y útil.

Para tu perro, claro, si quieres socializar tú, vale casi cualquier sitio con gente.

Así que si te interesa recibir consejos e ideas para mejorar la convivencia con tu perro y aprender a gestionar asuntos como el del parque canino, te apuntas al blog y te los mando al buzón, uno al día, cada día, todos los días.

En caso de que te identifiques con alguno de los tipos anteriores y quieras seguir así, entonces mejor pasa de apuntarte y sigue a lo tuyo.

Irene
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