Y una que sí

 

Se va filtrando eso de que el perro no es un objeto que esté ahí para satisfacer nuestros caprichos, ni un soldado que solo es bueno si obedece todas nuestras órdenes.

O al menos, eso es lo que parece de un primer vistazo.

En consecuencia, muchas personas quieren saber qué tienen que hacer para conseguir un buen vínculo con su perro.

Pues esto es lo que promueven muchos profesionales para crear la relación “correcta” con tu perro.

Dale al Play:

 

1- Ignórale. Para todo. Si te pide jugar, ni caso. Si quiere ir a algún sitio distinto en el paseo, para nada. Si te salta encima, dale la espalda. Si te ladra, ponte a hacer algo que te aleje de él. Si quiere caricias, eleva la barbilla, fija la mirada hacia lo alto, y pon cara de Reina de Suecia. Solo tú puedes iniciar las interacciones, y solo tú decides cuándo terminan. Tú, y tú, y nadie más que tú. Eres el Centro del Universo conocido, y hay que pedirte audiencia para hablar contigo porque tienes una agenda muy apretada. Que tu perro lo tenga claro.

La idea es transmitir un “liderazgo calmado y firme”, donde tú cortas, pinchas y repartes, y tu perro, pues a esperar a que te dignes a reconocer su existencia.

No funciona así. El efecto que consigues es muy diferente, y no te va a gustar. A nadie le gusta.

2- Contrólale. En todo momento. Te pegas a su cola, le miras por encima del hombro, y le vigilas hasta mientras duerme. Si hace algo que no te gusta, se lo comunicas de un modo claro y efusivo. Puedes darle collejas, tirones de correa, arrastrarle del collar, o informarle “de que no” con voz cantarina. Si no llega con esto, subes el arsenal y le rocías la cara con agua en espray, le lanzas algún objeto contundente, le cortas el paso y le invades el espacio con mirada dura y brazos en jarras, o, si es muy necio y duro de mollera, le electrocutas le informas de su transgresión apretando el mano a distancia de tu moderno y sofisticado collar de impulsos. Después de haberlo positivizado, naturalmente.

Aquí el concepto es enseñar al perro cuáles son los límites y que debe respetarlos, y debe respetarte a ti también. Debes controlarle bien para que sea un perro bien educado y para que no moleste a nadie.

Oooohh, cuánto lo siento, esto tampoco funciona como dicen. Ni de lejos. Es un manejo perfecto para convertir vuestra vida en un campo de batalla, pero supongo que no es ese el tipo de relación que buscas con tu perro. Espero.

3-  Prémiale si hace bien, ignórale si hace mal. Aquí entrenas de modo premeditado cada posible situación real guiando a tu perro hacia la conducta que tú consideres adecuada mediante la comida. O el juego. Pero sobre todo la comida. Y si hace mal, simplemente no hay premio. Que nadie te lo ha dicho, pero eso se llama castigo negativo. Sí, quitarle la atención a tu perro es un castigo. Pero estás educando en positivo, así que no pasa nada. Y aunque nadie te lo ha indicado, como hay mil maneras de hacer algo mal y solo una de hacerlo bien, en casa y en los paseos te toca corregirle y regañarle en muchas ocasiones. Ah, y si tu perro es de los que prefiere vivir su vida a dejarse sobornar con comida, pues además tiene que ayunar tres días, ganarse cada atención, y tatuarse en una oreja “Nada en esta vida es gratis”.

Aquí se trata de que tu perro te vea como la única fuente posible de acceso a todo aquello que quiere, desea o necesita. Para cubrir cualquier necesidad, desde comer hasta rascarse donde no llega, tiene que pasar por ti. Y tú cobras peaje por todo, así que a cambio de aquello que te comprometiste a darle gratis cuando lo metiste en tu vida, ahora tiene que ofrecer conductas deseables. Recuerda, nada es gratis en esta vida. Sobre todo, si eres un perro.

Esta manera ya parece funcionar algo mejor. Con cierto tipo de perros. Los que ven comida y pierden toda dignidad, o tienen un déficit en el centro de saciedad del cerebro, y solo piensan en comer. El resto, como que no encaja. Pero en realidad no estás creando una relación sana y equilibrada como te cuentan, estás siendo un tirano que exige pleitesía para conceder dádivas a su (único) súbdito.

 

Bien.

Ahora para los que hace muchos años que dejaron párvulos.

Hay distintas maneras de establecer una relación con otro ser vivo, de vincularse con él.

Y muchas de ellas son tóxicas. Para el perro, sobre todo, pero también para ti, la verdad.

Ya verás, acércate. Más, un poco más, mira mejor:

Si una relación es asimétrica, no puede ser equilibrada, ni sana, ni adecuada para ambas partes.

¿Ves simetría por algún lado en los modos que he explicado al principio?

Si la ves, o tienes que mirar más de cerca, o necesitas urgentemente un oculista.

Y ese es todo el secreto.

Una relación equilibrada y sana con tu perro es aquella que es simétrica.

Tengo una membresía donde se tocan muchos temas.

Y este no podía faltar, claro. Hay varios módulos donde se explica el asunto del vínculo, el apego perro-humano, qué pintas tú en todo esto y cómo dar lo mejor de ti misma para que tu perro sea la mejor versión de sí mismo.

Para mí que te interesa (mucho) saberlo.

Pues puedes apuntarte a mis correos diarios para recibir más reflexiones como esta. También puedes seguir algunos de los programas de la tele, pero para mí que esos no te hacen pensar (ni te ayudan, realmente)

Tú decides.

PD-  Este asunto es tan importante, que cuando lo integras y aplicas ves claro que lo de educar al perro es una pérdida de tiempo y un tema innecesario en vuestras vidas. Solo por eso ya merece la pena estudiárselo a fondo.
Irene
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