Alguien tiene un problema de ego

 

Cómo siguen gustando los adiestradores de circo.

Qué triste.

Veo un vídeo que me pasa una conocida, con el subtítulo “el mejor adiestrador del mundo”.

Básicamente es un tío peleando (literalmente) con malamutes de 50 kilos.

Luego salen algunos perros más, pero viene a ser lo mismo.

Les provoca, les quita la comida, mete su mano enguantada en cuero en su boca para que le muerdan mientras con la otra tensa el collar estrangulador.

Y así un rato.

Luego nos enseña los mordiscos que se ha llevado en las manitas.

Uuyy, pobrecito, le han mordido esos perros malvados y diabólicos.

Ñiñiñiñiñiñiñi

Espero seguir viva para poder ver el día en que reconocer que un perro con el que trabajas te ha mordido sea algo de lo que avergonzarse.

Algo que dice “no supe leer su comunicación corporal (y eso que es mi trabajo), no respeté su espacio, me dio igual que estuviese enfadado o asustado o molesto por mis acciones” creo que no es para nada motivo de orgullo.

Mira.

Leo un artículo sobre lo grande que es el Universo, y sobre si existe vida inteligente en otros planetas.

Vale, es un tema muy manido, pero es que como no exista vida inteligente en otros planetas a mí me va a dar algo.

Terminaremos como en Idiocracia (película que, si no has visto, recomiendo).

Y pinta mal, porque creo que vamos de cabeza.

El que escribe el artículo hace unos sencillos cálculos en función de lo que somos capaces de ver por nuestros telescopios.

Y las distancias a las que está lo que vemos.

Y parte de la premisa de que sí, hay vida inteligente en otros planetas.

Ahora bien, lo de vernos, si eso ya tal.

En sus cálculos, explica que la distancia entre dos de esas civilizaciones (la nuestra y otra, por ejemplo) es, como mínimo de 200 años luz.

Eso significa que, si fueran capaces de vernos por sus telescopios, lo que verían sería la luz que abandonó la Tierra hace 200 años.

O sea, lo que estaba ocurriendo en la Tierra hace esos 200 años.

Por lo que no nos verían a ti y a mí.

Estarían viendo la Revolución francesa …y a gente con pelucas empolvadas y mucho maquillaje.

Pues así parecen estar algunos en el mundo del adiestramiento.

A 200 años luz de la Tierra.

Y viendo lo que pasaba hace mucho, mucho tiempo.

Y replicándolo sin criterio ni conocimiento ni actualizaciones.

Y mucho menos aun sin valorar qué dice la ciencia sobre lo que hacen.

No sería un problema si no hubiese gente que los aplaude.

Que los encumbra, y les da palmaditas en la espalda.

Menuda fiera de perrazo, ¿eh? Casi te arranca la mano. Pero ahora lo tienes caminando en “junto” con una cestita en la boca y sentándose en cuanto le miras.

Eres el más mejor, y ese perro malvado ha tenido lo que se merecía.

Ahora parece un peluche gigante.

Como debe ser.

Pues nada.

Esas personas tienen su público.

Y hay quien quiere conseguir exactamente eso.

Que su perro sea un peluche domesticado.

Todo encaja.

Si es lo que esperabas encontrar aquí o que te contase, mejor deja de leer, porque te equivocaste de lugar.

Si todo eso que te he contado te revuelve el estómago, lo mismo podemos entendernos mejor que bien.

 Y de paso, entenderás también a tu perro.

 Y mejorarás la convivencia con él.

 Sin que lleve cestitas en la boca.

 Ni se siente como un autómata sin voluntad cada vez que te le quedes mirando.

Te apuntas en el botón, y te mando un correo diario.

Con historias y reflexiones sobre perros y sobre convivir con perros.

Lo mismo te sirven para reírte un rato, o para comprender mejor a tu amigo, o para aburrirte soberanamente.

No lo sabrás hasta que los recibas.

Irene
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