Cómo educar a un perro reactivo

Tengo unos amigos que viven con un perro que ladra.

Que ladra mucho, quiero decir.

Pero un montón.

A veces ladra a las personas, y a otros perros.

A veces ladra a los niños.

Otras veces ladra por nada.

Al menos por nada que las personas que estamos cerca podamos ver.

Quizá él ve fantasmas, no lo sé.

No creo.

El caso es que es un perro joven y despierto, majete y tal.

Pero es mucho más majete cuando está callado.

Que es cuando duerme, y poco más.

Sus dueños ya han probado de todo.

Darle premios cuando se calla.

Encerrarle en casa cuando no es capaz de callarse y no puedes ni hablar con otra persona sin que los tímpanos amenacen con romperse.

Gritarle que se calle.

Mirarle con cara amenazadora y perseguirle por el jardín.

Gritarle más alto.

Mandarle que se siente, que se tumbe, que se haga el muerto.

Esto funciona un rato.

Pero en seguida resucita y al poco está ladrando otra vez.

Gritarle durante más rato.

Dejarle solo en el jardín y entrar en casa bufando porque no se calla ni debajo del agua.

Esto también funciona un rato, pero claro, si te apetece estar en el jardín con tu perro, pues te fastidia el plan, claro.

Lo único que no han probado es preguntarme a mí.

Y la verdad es que es mejor así.

La gente que sabe mucho de algo opina que lo peor que te puede pasar es que un amigo te pida ayuda con eso de lo que sabes mucho.

Que te escuchan y tal, pero luego no te hacen ni puñetero caso, con lo que tienes que seguir viéndoles a menudo y tragando con el hecho de que no te toman en serio ni a ti ni a tu trabajo.

Eso no mola.

No sé si es verdad, pero no me apetece comprobarlo.

De hecho sé que eso es justo lo que ocurriría en este caso.

Porque si bien el problema de ladridos de este perro tiene una solución relativamente sencilla (sobre el papel), lleva implícito un esfuerzo que seguramente mis amigos no querrían hacer.

Estarían esperando que les diera algún abracadabra.

O que yo hiciese algo sobre el perro para que se calle.

Darle a un botón de “apagado” o algo así.

O que le enseñase al perro algún ejercicio que con solo darle una orden, consiguieras silencio absoluto.

Pero eso no va así.

Ellos tienen que hacer cambios en su manejo y en el entorno del perro.

Y entonces el perro dejará de ladrar (la mayor parte del tiempo, que mudo tampoco se va a quedar).

Así es como va.

Y lo de hacer cambios en uno mismo suele dar pereza.

Es mejor que cambie solo el perro.

Lástima que la realidad se empeñe en ser tan tozuda.

Además, yo ya he hecho un par de cosas por mi cuenta para que el perro ladre menos.

En concreto, para que ladre menos a mis perros.

Y a mí.

Es que llevo fatal el ruido.

Y funciona.

Sobre todo funciona si mis amigos no están en casa.

Están en casa, paso por allí, el perro ladra, a veces poco, a veces como si se hubiera pillado la cola con una puerta.

No están en casa, paso por allí, sale contento a recibirme y prácticamente no abre la boca.

Eso ya es bastante sugerente de por dónde van los tiros.

No sé si lo ves.

Yo lo tengo claro.

Mis amigos no.

Pero mejor que no me pregunten a mí, porque no les va a gustar mi respuesta.

Esto me pasa también con las personas a las que asesoro.

A menudo mis respuestas no les gustan de entrada.

Lo siento, no es mi intención ofender.

Pero una vez superadas las resistencias iniciales, buscamos opciones para que puedan hacer los cambios necesarios.

Y cuando los hacen, ven resultados.

Y los resultados les gustan.

Porque además ven a su perro más tranquilo y feliz.

Y si es el caso, más callado, también.

Lo mismo te interesaba conseguir algo así.

Aun sabiendo que tendrás que oír alguna cosilla que te va a incomodar.

Pero  a cambio podrás dejar de gritar, de perseguir, de amenazar, de regañar y de dar órdenes.

Tampoco será necesario que premies cada acierto.

Solo que hagas cambios.

Y que escuches a tu perro.

Que tiene mucho que decir incluso cuando no ladra.

Especialmente cuando no ladra.

Es

Si prefieres que el esfuerzo y el cambio lo haga solo tu perro (o un profesional al que contrates), bueno, nada que objetar, hay mucha gente que enfoca así su trabajo, puedes hablar con ellos.

Irene
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