El perro Disney no es real

 

He leído una crítica que me han hecho en Facebook.

Bueno, me habrán hecho muchas, pero voy a destacar ésta en particular.

Alguien a quien no conozco (y presumo no me conoce) afirma que mis perros son de peluche y que seguro que no los llevo a ninguna parte.

Y por eso afirmo lo de la educación amable, etc.

Entre líneas leo que si tuviese “perros de verdad”, “perros conflictivos”, no iría de buenista por la vida y me apearía de los mundos de yupi.

Bueno.

Está bien.

Lo confieso.

Tengo perros de peluche.

Y aun así, no los llevo a ninguna parte, no los saco a la calle, por si acaso.

Mis perros no van por ahí tirando de la correa.

(Bueno, a veces sí, y cuando dos huskies se ponen, se ponen)

No ladran a otros perros.

(Espera, que igual sí que lo hacen)

Jamás gruñen.

(Salvo algunas veces, claro)

No persiguen corredores o bicicletas.

(Eeeehhhh, bueno, corramos un tupido velo sobre esto)

Nunca se han peleado con otros perros.

(El ratonero del otro día no cuenta. No empezó él ni nada, pero da igual. Y la reciente discusión con sangre de Willow con su mejor amigo, bueno, un accidente lo tiene cualquiera)

No rompen objetos valiosos.

(Willow, aun estoy esperando que me pagues el lector Kindle que te cargaste)

No comen basura del suelo.

(Las magdalenas en su envase y los bocadillos bien envueltos no cuentan como basura aunque estén por ahí tirados, no?)

No saltan sobre la gente.

(Pero eso es más por pereza que otra cosa)

Y por descontado, nunca, jamás, bajo ningún concepto, han mordido a nadie.

(Oh…… vaya, bueno, sí que han hecho eso también)

A esto hay que sumarle (lo comento porque esa persona lo citaba), por si no fuera suficiente, que comen excrementos, se revuelcan en bichos muertos, a veces abusan de su fuerza en los juegos, alguna vez me han robado la cena, cazan todo lo que se mueve (o lo intentan) y unas cuantas cosas más que me dejo.

Así que de acuerdo, es cierto, tengo perros de peluche.

Y aunque casi siempre están a mi lado.

No los llevo a ninguna parte ni los saco a la calle, por si acaso.

Por si acaso se portan mal.

Por si me dejan en evidencia.

Por si hacen algo impropio de perros bien educados.

Ahora bien.

¿Y si resulta que es al revés?

No es que tenga perros de peluche y por eso promuevo (y aplico) la educación amable.

Para todos los perros.

Promuevo (y aplico) la educación amable, y por eso tengo perros de peluche.

Pero vivos.

Y que hacen cosas de perro.

Que 15 años dan para muchas conductas.

Y no todas van a ser de mi agrado.

Te dejo que pienses en ello.
 

Irene
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