La teoría de la vaca

Tras muchos años viviendo en tierra ganadera, me he fijado que hay dos modos de llevar a las vacas por los caminos cuando se trasladan de un prado a otro.

 El sistema más habitual es el del alejamiento.

 El pastor va tras las vacas, grita, hace juramentos, empuja, golpea con un palo a la rezagada o a la que se para a comer, y vuelve a gritar.

 Las vacas tienden a alejarse de esa persona, por lo que corren en cualquier dirección, y muchas de ellas no van en línea recta: se dispersan hacia las cunetas y prados vecinos.

 La intención de las vacas es tan solo mantener la mayor distancia entre el humano y ellas. 

 Y cuanto más se paran o más se alejan, más grita y juramenta y golpea el pastor. 

 El otro sistema es el acercamiento.

 En éste, el pastor se ha tomado un tiempo para establecer una buena relación con sus animales. Es paciente y tranquilo, y se asegura de dejarle claro a sus vacas que a su lado pasan cosas buenas, y que él no es una amenaza. 

 Las vacas quieren estar junto a él.

 Sin que nadie las obligue, sin miedos ni gritos.

 Este pastor no va nunca detrás, sino delante de las vacas.

 No dice nada, ni usa un palo. No presta atención a lo que hacen las vacas, que pueden a veces pararse un momento a pastar en las cunetas (lo que viene
siendo una conducta normal de las vacas) sin que nadie se lo recrimine. 

 Ellas mismas aprietan el paso y se reúnen con el pastor cuando éste continúa su camino.

 Ellas se esfuerzan por mantenerse cerca por convencimiento.

 Si lo piensas, esto mismo puede aplicarse a los perros. Y tú, ¿qué clase de humano eres para tu perro, el que fomenta el alejamiento o el acercamiento?.

 Tu perro no puede elegir, tú sí.

El Martingale es un estrangulador

¿Sabías que los collares Martingale son estranguladores?.

Este modelo de collar, de uso muy popular entre los galgos, está diseñado para cerrarse cuando hay tensión en la correa.

De este modo se compensa una peculiaridad de la anatomía de estos perros: el cuello es más ancho que la parte más ancha de la cabeza.

Por esta razón, cualquier collar fijo, por mucho que se apriete, se sale fácilmente si el galgo decide tirar hacia atrás, por ejemplo porque se asusta.

Si crees que no aprieta el cuello de tu galgo y por lo tanto no estrangula porque tiene tope, piensa que para que el Martingale sea eficaz (es decir, no se salga cuando el galgo forcejee con él) el tope debe estar puesto a un tamaño INFERIOR al del cuello del perro.

Por lo tanto, funciona porque aprieta, es decir, estrangula.

Ahora piensa en las veces que tu galgo intenta huir de algo que le atemoriza, y no solo no lo consigue, sino que encima se le corta la respiración.

O las veces en que a propósito o sin darte cuenta tiras de la correa (y le estrangulas).

O cuando tu perro intenta realizar acciones cotidianas como saludar o jugar con otro perro, o acercarse a una persona o a algo que le llama la atención, y la correa se tensa (y el collar le estrangula).

En todos esos momentos, tu (posiblemente miedoso) galgo está recibiendo un castigo sin que te des cuenta.

Eso no le ayuda, y aumenta su miedo.

Si usas un Martingale porque te parece bonito, hay collares igualmente bonitos que no aprietan (eso sí, se salen por la cabeza).

Si lo usas porque tu perro es muy miedoso y te preocupa que escape de golpe y lo atropelle un coche, elige una arnés antifuga pensados precisamente para la anatomía del galgo.

Pero evita usar un dispositivo que castiga inadvertidamente a tu amigo varias veces al día.

Autocontrol

Cuando quieras mejorar la conducta de tu perro, dirige tus esfuerzos a mejorar tu propia conducta, lograrás muchos avances y te sorprenderás  de los resultados.