Convivir con un perro puede ser muy divertido.

O puede ser un infierno.

 

Todo depende de un conjunto de factores que te influyen a ti y a tu perro.

Pero ojo, el truco para pasar del infierno a la diversión está en que solo puedes cambiar algunos de esos factores.

¿Cuáles? Pues ahora te lo explico.

Te voy a contar una cosa: es imposible que puedas educar bien a tu perro.

Y aunque te hayan hecho creer lo contrario, no es culpa tuya si tu perro ladra por la calle o en casa.

O si se lanza a por otros perros.

O si gruñe a los niños.

O si se hace pis en casa o destroza el mobiliario.

Resulta que te están  bombardeando por todas partes con ese mensaje: si tu perro se porta mal es porque no has sabido educarlo.

Y tú te esfuerzas y haces todo lo que te dicen, pero no hay manera.

Así que la culpa es tuya, te dicen.

Porque eres demasiado blanda.

Porque le tienes consentido.

Porque no le demuestras claramente quién manda.

Porque le das demasiados mimos y le haces caso cuando te lo pide.

(Y eso refuerza sus malas conductas)

Pues que sepas que es todo mentira.

To-do

Luego te cuento más.

Aunque claro, si has llegado hasta aquí esperando que te cuente los mil y un trucos súper secretos de profesional para que tu perro deje de:

– Saltar

– Ladrar

– Tirar de la correa

– Gruñir cuando le quitas la comida

– O se digne al menos a mirarte cuando le llamas

Puedes dejar de leer.

Lo que viene luego no te va a gustar nada y sería una pérdida de tiempo que siguieras leyendo.

O quizás tenías en mente que voy a enseñarte cómo hacer para que tu perro aprenda a:

– Sentarse

– Dar la pata

– Hacerse el muerto

– Rellenarte la declaración de la renta

 

Entonces mejor busca en otros sitios.

No puedo ayudarte a que tengas un Súper Perro.

Aquí no hay trucos.

Ni trampa.

Ni cartón.

Un buen referente emocional es tan valioso para un perro como un faro para un barco en un día de espesa niebla

 

Porque tu perro te mira a ti para saber cómo comportarse. Y tú en realidad no tienes ni idea de lo que hay que hacer.

Así que o improvisas según los (lamentables) consejos que te han dado en el parque canino.

O simplemente te dejas llevar por el pánico.

El resultado es que tu perro se porta fatal.

Y a ti los ataques de pánico y de ansiedad empiezan a resultarte demasiado familiares.

El caso es que si te das una vuelta por Internet buscando soluciones, la mayoría de lo que encuentras es:

 

  • Profesionales que justifican el maltrato retorciendo el lenguaje y amparándose en desfasadas teorías de los años 50, donde se comparan naranjas con neumáticos. Ellos te lo arreglan todo con herramientas medievales y todo se explica con la frase «es muy dominante».

 

  • Profesionales reciclados que se han dado cuenta de que no quieres maltratar a tu amigo. Así que te mienten a la cara diciéndote que todo van a ser arcoíris y hadas de alas rosas, pero a la hora de la verdad te cuentan que tu perro tiene que estar tres días sin comer para que obedezca. O peor, que tu perro es “especial” o “diferente” y lo del buen rollo no funciona con él. Vuelta al profesional del primer párrafo.

 

  • Profesionales con mucha habilidad para el marketing que te explican que las herramientas medievales se pueden positivizar para que tu perro considere que recibir descargas eléctricas es súper divertido, y ya puestos por qué no me pones el collar en los testículos, que ahí me divertirá más. Así pueden justificarse por seguir usando herramientas medievales sin crearte un problema de conciencia.

¿Y cómo puedes saber si tu perro realmente tiene un problema?

 

Es una pregunta difícil. Los problemas lo son en función de puntos de vista y de consecuencias.

A veces es tu perro quien tiene un problema, y el modo en que lo manifiesta arrastra a todos los que le rodean a un pozo de frustración y miedo. Por ejemplo si tiene dolor.

A veces eres tú quien tiene un problema, porque piensas que las conductas de su perro están alteradas cuando resulta que son normales para la especie.

O porque sabes que son tus emociones las que están muy alteradas y te das cuenta de que contagias a tu perro.

Pero no sabes cómo controlar eso.

A veces simplemente el problema es que no os entendéis.

Habláis dos idiomas distintos.

Y cada uno mantiene una conversación sin atender a la del otro. 

Y claro, así no hay manera de que una relación funcione.

 

El caso es que justo antes de que tu perro entrara en tu vida, a ti te embargaba la emoción.

Alegría, nervios y por qué no decirlo, un poquito de incertidumbre.

Puede que fuera una bolita de pelo indefensa y con ojos de cría de foca.

O un perro crecidito que recogiste de un refugio o de la calle.

Da igual.

Te cosquilleaban mariposas en el estómago y una sonrisa bobalicona aparecía en tu cara sin que te dieras cuenta.

Casi como si te hubieras enamorado.

Tus expectativas eran altas, iba a ser el mejor perro del mundo.

El más obediente, el más educado, el más sociable.

Le sacarías de paseo y caminaría a tu lado mirándote con adoración.

Y por descontado le ibas a querer muchísimo.

En realidad aun no estaba en casa y ya le querías muchísimo.

Pero pasó algo con lo que no contabas.

Tus expectativas se estrellaron con la realidad.

Y se hicieron pedazos.

Es dura de roer, la realidad.

Tu perro soñado te arrastra por la calle la mayor parte del tiempo.

A ti te dan taquicardias y el aire se resiste a entrar en tus pulmones cada vez que giras una esquina o ves un perro desconocido.

No sabes ni lo que va a pasar ni qué demonios tienes que hacer para que se lleve bien con los demás perros.

O que al menos los ignore.

En casa ya pasas de comprarle camas o juguetes, porque lo destroza todo.

Así que para qué.

Te has hartado de socializarle y no parece que haya servido de mucho.

De la obediencia mejor no hablamos, porque te da miedo soltarle.

Más que nada porque luego te tiras dos horas para poder atarlo de nuevo.

Y eso con suerte.

Y lo que más te fastidia es que todo el mundo a tu alrededor parece saber perfectamente lo que hay que hacer para educar a tu perro.

Todo el mundo menos tú.

Los perros de los demás parecen perfectos.

Como los que salen en las películas.

Y el tuyo es un desastre total.

Pero por más que te esfuerzas en aplicar lo que los demás te dicen que hay que hacer, tu perro no aprende.

Ya no sabes si es tonto, rebelde, dominante o simplemente que no lo estás haciendo bien.

Sospechas que hay de todo un poco.

Pero lo que sí tienes claro es que esto no se parece a lo que tenías en mente cuando te animaste a convivir con un perro.

Ni por asomo.

Después de darle vueltas has bajado bastante el listón.

Ya no esperas un perro que destaque y sea la envidia de los demás.

No pides que camine pegado a tu rodilla y venga como una centella cada vez que le llamas.

Te conformas con que no te arranque el brazo cuando paseáis.

Y que no salga corriendo si le sueltas.

Ah, que deje de ladrarle a otros perros tampoco estaría mal.

Pero nada cambia.

Y las miradas que te echan en el parque canino cada vez que tu perro da la nota empiezan a afectarte.

De hecho te da la impresión de que cuchichean a tus espaldas.

Y las conversaciones se interrumpen cuando llegas tú.

Algunos días ya te desesperas y vienes de la calle casi llorando.

Ya no sabes qué hacer y te desplomas en el salón, agotada y confusa.

Y entonces tu perro empieza a saltar sobre ti y a lamerte la cara con una gran sonrisa, y te hace cosquillas con los bigotes.

Y te das cuenta de que le adoras por momentos como ese.

También te recibe con un entusiasmo desbordante cuando llegas de la calle.

Nadie nunca parece alegrarse tanto de verte como tu perro.

Y eso se agradece, la verdad.

Los ratos en que está calmado y se acurruca a tu lado en el sofá mientras ves alguna peli son el mejor momento del día.

Está ahí, hecho una rosquillita, con los ojos apretados y un lío de patas, con el cuerpo pegado a tu pierna.

Y notas el calor que desprende y sientes su respiración lenta y acompasada.

Y entonces recuerdas cómo te sentiste justo cuando llegó a casa.

Y te das cuenta de que no es obediencia ni sumisión ni adoración lo que esperas de tu perro.

Es sentirte como el primer día, todos los días.

Y que lo mismo para conseguir eso tendrías que empezar por entender qué es lo que se le pasa a tu amigo por la cabeza.

No socializarle dos horas al día.

Ni pasearle a paso rápido otra hora más.

Ni premiarle cuando hace lo que quieres.

O corregirle cuando se pasa de vueltas.

No.

Entenderle.

A lo mejor si le entiendes y comprendes cómo es y por qué actúa así, todo resulta mucho más sencillo de lo que parece.

Mucho más sencillo de lo que ha sido hasta ahora.

Ya tienes un punto de partida.

Uno realista.

Conclusión: te han colado  un montón de chorradas que no solo no te ayudan en nada, sino que te quitan el sueño sin motivo.

Así que a lo mejor te gustaría aprender cosas como éstas y volver a dormir tranquila:

La razón por la cual el que tu perro gruña es algo positivo en lugar de un problema a erradicar. Conocer esto permitirá que tu perro no vuelva a gruñir.

 Te puedes quitar una carga de encima cuando descubras que muchas de las conductas «malas» de tu perro son en realidad normales en la especie, y por lo tanto no es necesario corregirlas. Y ni te imaginas la de trabajo y frustración que te vas a ahorrar.

 Una manera sencilla, rápida de aplicar y eficaz para conseguir que tu perro deje de ser hiperactivo. Si haces esto bien tu perro será más tranquilo y te dará un respiro.

 Porqué utilizar un collar “educativo” y un montón de tirones de correa te creará más ansiedad en los paseos que simplemente no hacer nada.

 Puede que tu perro se esté vengando de ti por dejarle solo. O puede que intente comunicarte algo. Solo una de las dos opciones te da alternativas que eviten los ladridos, los destrozos y el ensuciamiento en casa.

 Cómo olvidarte para siempre de la inseguridad que te crean los Machos alfa del parque con sus consejos sobre cómo debes educar a tu perro.

¿Por qué los parques para perros son el peor sitio donde puedes llevar a tu perro para que socialice? Resulta que llevarle alli a diario puede ser el motivo por el que se porta fatal. Entender esto te servirá para que tu perro sea más tranquilo y se relacione mejor.

La razón por la que tirarle la pelota a tu perro durante una hora sirve para lo opuesto de lo que tú crees que sirve.

 Resulta que los consejos que te dan en el parque están sirviendo para que tu perro se convierta en el demonio de Tasmania y por qué deberías hacer justo lo contrario.

Cómo un simple cambio en la dieta puede suponer una transformación radical (para mejor) en muchos perros. Esto lo puedes aplicar desde el primer momento y ver resultados en pocos días.

Resulta que es posible disminuir la ansiedad que sufres en cada paseo tan solo observando a tu perro y actuando según lo que veas.

Si quieres conseguir que tu perro deje de pensar que eres un trineo tienes que olvidarte de las herramientas “antitirones”.

Si tu perro va por ahí montando todo lo que se mueve no es un pervertido ni quiere dominar a nadie. Es que las hormonas le superan. Igual te gustaría saber cómo puedes bajarlas sin necesidad de cirugías.

A lo mejor te interesa saber cómo te puedes librar de las quejas de los vecinos porque tu perro ladra a todas horas en casa.

Cómo puedes lograr que tu perro deje de ladrarle a todo por la calle y bajar tus niveles de frustración haciendo lo contrario de lo que hace todo el mundo.

Las acciones que pueden conseguir que tu perro sea más obediente sin dedicarle ni un minuto a adiestrarlo en obediencia.

La frustración que te producen los tirones de correa puede desaparecer en cuanto dejes de centrarte en los tirones de correa.

 Cómo controlar las ideas catastrofistas sobre lo que puede llegar a hacer tu perro ayudará a que tu perro se porte mucho mejor.

Si tu perro tira mucho de la correa, cualquier herramienta que le bloquee el avance solo sirve para que tire durante más tiempo. Por lo general cambiar el enfoque del problema y abordarlo tangencialmente es una solución mucho más eficaz. Y que no provoca tendinitis.

 Echar una siesta te dará mejor resultado que darle cuerda a tu perro hiperactivo intentando cansarle. Te cuento por qué y cómo lograr que tu amigo se eche la siesta contigo.

Una sencilla medida que te permitirá reducir la ansiedad que sientes en los paseos. Si haces esto bien las salidas con tu perro dejará de ser una montaña rusa emocional para convertirse en el mejor momento del día.

 Si quieres enseñar a tu perro, puedes probar tú sola. Pero si quieres ahorrar tiempo y mucha frustración, puedes ir directa a lo que funciona con alguien que te dice cómo actuar.

 Cuando tu perro es una aspiradora hay tres maneras de abordar el problema. Y solo una sirve para que deje de comerse todo lo que pilla del suelo.

Espera, espera. Pero entonces, esto de la educación amable, ¿cómo va?

 

Bien, es normal que haya cierta confusión.

Y es que muchos profesionales aman usar tecnicismos porque así parecen muy listos (y te hacen sentir a ti muy tonta).

Que si conductismo, que si positivismo, que si educación tradicional, que si adiestramiento positivo….

Vale. Yo lo zanjo del siguiente modo:

Manejo dirigido a favorecernos a nosotros

Buscamos controlar, anular o redirigir conductas del perro que la sociedad encuentra inapropiadas. Puede ser con collares “educativos”, electricidad, salchichas, mordedores, ayuno «en positivo», o a rodillazo limpio. Ahí cada maestrillo con su librillo.

La finalidad es cambiar al perro para que encaje en el sitio que la sociedad le ha asignado. Así tenemos un perro «bien educado».

Manejo dirigido a favorecer al perro

Buscamos entender sus motivaciones y necesidades, hacerle ganar confianza y seguridad, permitir su maduración como individuo e integrarle como miembro de pleno derecho del grupo familiar.

Esto se logra observando al perro, escuchando al perro y preguntando al perro. Requiere de cierto esfuerzo y aprendizaje por parte de las personas y de dirigir el foco a cambiar el entorno, en lugar de cambiar al perro.

 

Yo ofrezco lo segundo. Si prefieres lo primero, pues estás de enhorabuena: la mayoría de los profesionales del planeta te lo ofrecerán. 

Una vez aclarado ese punto, igual te gustaría seguir aclarando otras cuestiones, como por ejemplo éstas:

 

 La principal razón por la cual tus esfuerzos por ser la líder de la manada están provocando la mayoría de los problemas de comportamiento de tu perro.

 Cómo conseguir que las visitas dejen de ser un problema sin tener que renunciar a tu vida social.

 Una cualidad infravalorada en la que casi seguro no has pensado y que debería ser lo primero a tener en cuenta para resolver cualquier problema de comportamiento en tu perro. En algunos casos esto es lo único que hay que hacer para que tu amigo cambie.

 Qué debes perder cuando convives con un perro…… para conseguir que se porte como tú quieres.

 Una razón por la que saber de jerarquías es lo menos importante en la convivencia con tu perro y dónde deberías realmente poner tu atención.

 Cómo podrás lograr que tu perro te obedezca sin enseñarle ni darle una sola orden.

 Las razones por las que regañar a tu perro para educarle hará que se porte cada vez peor y qué tienes que hacer en su lugar.

 Un poderoso motivo para no escuchar a quienes te dicen que castigues a tu perro “porque su madre lo hace así”.

 Descubre por qué las herramientas que te venden para que tu perro deje de tirar no resolverán el que tu perro tire de la correa, e incluso algunas pueden empeorarlo.

 En algunas conductas hay una clara relación causa-efecto. En otras muchas no. Necesitas saber cuál es cuál para poder darle solución a los problemas con tu perro.

 Por qué eso que te han dicho de no darle cariño a tu perro cuando está asustado porque entonces refuerzas su conducta es una idiotez. E incluso es contraproducente actuar así.

 Consultarle al mejor maestro de comportamiento canino está al alcance de cualquiera. Y no sale en la tele ni está en Internet (una pista: lo tienes en casa).

 De qué va el efecto Pigmalion, y cómo sin saber lo que es lo estás aplicando con tu perro (y está destrozando vuestra relación).

 Resulta que ir una hora diaria al parque canino no ayuda a que tu perro se canse y sea más tranquilo ni sirve para socializar.

 Descubre la principal razón (pero no la única) por la cual cuanto más ejercicio hace tu perro, más activo está.

 Imagina que puedes conseguir que tu perro se porte mejor sin tener que enseñarle órdenes y ejercicios. Resulta que puedes y no tendrás que repetir y repetir y repe…

 El perro que gruñe no es dominante. El perro que ladra no es dominante. El perro que monta no es dominante. Es hora de que tengas muy claro qué es realmente un perro dominante y porqué el tuyo no lo es, se porte como se porte ahora mismo (garantizado).

 ¿Te gustaría saber porqué es positivo que tu perro vaya delante de ti durante los paseos y la razón por la que no es un problema ni algo que debas corregir?

 Los perros que destrozan cosas al quedarse solos no se están vengando. Te sorprenderás al saber qué se les pasa por la cabeza cuando se cargan tus zapatos favoritos y cómo puedes evitarlo.

 Averigua porqué un collar antiladridos no sirve de nada para que tu perro deje de ladrar, sea el contexto que sea. Puedes lograr que tu perro deje de ladrar sin pilas, órdenes ni control constante.

 Descubre cuáles son los cambios en el paseo que pueden mejorar drásticamente la conducta cotidiana de tu perro. Gracias a esto podrás dar paseos tranquilos y relajados con tu amigo.

 Igual te gustaría ahorrarte la culpa y la frustración que te genera el seguir trucos y consejos simplistas que dan en la tele, Internet o el parque para perros y que no te están funcionando.

 Los perros duermen 16 horas al día. Si quieres que el tuyo también lo haga, aplica esto y elimina tu estrés.

Y tras contarte todo esto, te cuento algo más.

Tengo un servicio de asesoramiento para personas que necesitan saber qué demonios pasa con su perro y cómo pueden ayudarle a sentirse mejor con el mundo que les rodea.

Este servicio no es para que te cuente trucos mágicos ni cómo hacer pases de manos.

Tampoco te explico dónde está el botón de apagado de tu perro.

Es para gente que quiere aprender, sobre perros, sobre su propio perro y sobre su relación con él.

El asesoramiento incluye sesiones de vídeo conferencia, en directo, juntas tú y yo, vivas donde vivas. 

El objetivo final es este: conseguir que entiendas a tu perro, lo que intenta decirte y por qué se comporta así.

Para luego poder aplicar una educación amable que mejore vuestra convivencia, aumente la confianza entre ambos y reduzca o elimine los problemas de comportamiento que ahora mismo te quitan el sueño.

 

¿Por qué?

 

Porque la educación amable no se basa en modas, opiniones ni gustos personales.

Da igual que tu perro sea un cachorro o un abuelete.

Que sea un pastor alemán, un yorkshire, un labrador o un staffordshire terrier.

Eso da lo mismo.

Si quieres conseguir que tu perro se porte bien y sea feliz, te toca aprender a entenderle, a conocer a los perros y a saber cuáles son sus verdaderas necesidades.

Sin atajos ni “tips”.

Sin toques mágicos.

Sin herramientas de moralidad más que cuestionable.

Y después asimilas cómo va lo de la educación amable y la usas a todas horas, todos los días.

Y así no tendrás un perro adiestrado como si fuera un animal de circo, tendrás una relación basada en la amistad y la confianza.

Con este servicio las conductas de tu perro mejoran cada día mientras tú aprendes cómo es de verdad un perro y qué necesita realmente

.

Porque un perro no es como te lo han vendido por todos lados.

En la tele.

En Internet.

En los parques para perros.

Todo mentira.

Yo me ocupo de explicarte cuál es la realidad.

Repaso qué estás haciendo ahora mismo y te aclaro qué debes mantener y qué debes cambiar para mejorar.

Siempre hay margen para mejorar.

A veces en sitios donde ni siquiera te habías parado a mirar

Como la alimentación o la salud o los juguetes.

También te machacaré con todo aquello que debes dejar de hacer.

Las personas estamos siempre pensando en qué tenemos que hacer para…..

Y ahora le regaño. Y ahora le premio. Y ahora le enseño órdenes con salchichas. Y ahora le chisto. Y ahora le pongo un arnés de diseño especial para que no tire. Y ahora le llevo a hacer Agility. Y ahora le meto en lugares donde no quiere estar para que se acostumbre.

Hacemos de todo, y queremos que nos expliquen qué más tenemos que hacer.

Y resulta que en el mundo de los perros, no hacer suele dar mejores resultados.

Me centraré en eso y mira, trabajo que te ahorras.

 

En este servicio el sistema es simple y te enfoco en que no te compliques la vida

 

Que en el resto de las facetas ya será bastante complicada.

Los perros son sencillos. Hay que manejarlos con sencillez.

Las personas somos complicadas. Y nos emperramos en hacerlo todo complicado.

Ya tenemos el problema servido.

Mira qué fácil: quedamos cuando te venga bien.

Y nos vemos las caras virtualmente.

El asesoramiento incluye cuatro sesiones online de (mínimo) dos horas cada una.

Hablamos, te hago preguntas, me cuentas cómo te sientes y te está afectando todo esto.

Y a partir de ahí vamos desarrollando lo que tu perro y tú necesitáis.

No una enciclopedia de comportamiento.

No un máster en adiestramiento canino.

No un curso con 38 módulos súper completos.

Solo lo que él y tú necesitáis para encarrilar vuestra relación.

Y como seguro que hay preguntas que no se te ocurren en el momento, tienes el correo electrónico para abrasarme a dudas entre sesiones.

O para contarme tus avances.

O tus tropiezos.

O simplemente para desahogarte si el paseo de hoy fue angustioso y a nadie más parece importarle.

 

¿Qué puedes conseguir con esta asesoría de comportamiento?

 

El objetivo es que tu perro:

Se sienta seguro en su entorno.

Confíe en ti.

Te considere un referente y un ejemplo a seguir.

No necesite ladrar o gruñir para comunicarse contigo y con el resto del mundo.

Esté más tranquilo en casa y en la calle.

No manifieste las tensiones de su vida tirando de la correa.

 

Para que tú:

Entiendas por qué se comporta como lo hace.

Sepas qué hacer cuando os encontráis con otros perros y dejes de pasarlo fatal en estas situaciones.

Aprendas cómo reducir los ladridos en casa y en la calle.

Dispongas de herramientas que puedas usar para anticipar los problemas del día a día.

Dejes de agobiarte por lo que otros piensan de ti o de tu perro.

Asimiles cómo gestionar la correa para eliminar las tensiones y conseguir que el paseo sea el mejor momento del día.

 

¿Y cómo lo hacemos?

 

Muy sencillo.

Lo primero, tenemos que conocernos un poco. Pasaremos bastante tiempo juntas, así que es mejor asegurarnos de que podemos trabajar juntas.

Para eso me escribes un correo a guau@comunicacionyrespeto.com comentándome qué problema es el que más te preocupa ahora mismo.

Yo lo valoro y te envío un breve cuestionario (solo tres preguntas), para que me respondas con un pequeño vídeo o audio, lo que te resulte más cómodo.

Y a partir de ahí, ya vemos si soy lo que necesitas y si puedo realmente ayudarte.

Después vuelves por aquí, formalizas el pago, y recibes una entrevista que debes completar y enviarme para que la estudie. Así tendré claro cuál es vuestra situación actual, cuáles son tus expectativas, y qué se está haciendo ahora mismo.

En función de tus respuestas se me ocurrirán nuevas preguntas, o algo no me ha quedado del todo claro y te lo reformularé hasta que lo entienda, así que te enviaré una ampliación de la entrevista.

Quedamos cuando mejor te venga para realizar las sesiones online. Duran unas dos horas cada una (a menudo algo más), y te las grabo para que luego puedas descargarlas.

En esas sesiones me vas a hablar de cómo te sientes ahora y de cómo afecta la relación con tu perro al resto de tu vida. Y yo te explicaré qué está pasando, cómo has llegado hasta ahí y qué acciones debes llevar a cabo para recuperar vuestra relación.

También te dejaré claro qué estás haciendo bien (aunque desde fuera te digan lo contrario) y qué tienes que dejar de hacer ya mismo (ese trabajo que te quitas y seguro que alguna que otra carga emocional también). Así lo dejamos todo bien atado.

No tienes que tomar apuntes, prefiero que te concentres al cien por cien en lo que hablamos y hagas las preguntas que creas oportunas.

También te mandaré documentación en PDF con lo que hayamos visto en cada sesión y las medidas a adoptar, así lo puedes consultar siempre que quieras.

Entre sesiones dispones del correo electrónico. Ya sabes: dudas, cosas que has olvidado, cosas que no he explicado bien, problemas a la hora de aplicar lo que te he contado, avances, retrocesos, lo que creas conveniente. Estoy ahí todo el tiempo para que no hagas esto sola.

Y tras la última sesión, sigo estando a tu lado (vía email) dos meses más. Quiero que quede todo bien encarrilado para que puedas seguir tú sola sin miedos e inseguridades.

Las sesiones online son semanales, así que nos veremos a lo largo de un mes. Y en ese tiempo empezarás a ver cambios importantes en tu perro, y seguramente en ti también.

 

Ya, pero ¿cómo vas a ayudarme sin ver a mi perro?

 

La distancia no es en realidad un obstáculo.

Déjame explicarte porqué crees eso.

Porque estás convencida de que hay que aplicar acciones sobre tu perro.

De que hay que enseñarle ejercicios a tu perro.

De que hay que corregir a tu perro.

Y claro, eso es más sencillo si alguien va a tu lado y te va dando instrucciones precisas: “ahora te paras. Ahora das un tirón de la correa. Ahora le sueltas un “no informativo”. Y ahora le metes un trozo de salchicha por la oreja que lo ha hecho muy bien porque ha visto a ese perro y ni ha respirado”.

Y así tú puedes repetir y repetir esas instrucciones en un eterno día de la marmota.

Pero es que en realidad no funciona así.

Eso es hacerlo difícil e improductivo.

Y es negarle al perro la posibilidad de ser él mismo y de madurar como perro.

Es bastante incómodo, además.

Pero es lo que te venden por todos lados: contratas a un profesional para imitar justo lo que hace el profesional sobre el perro.

Sin entender nada.

Yo trabajo de otro modo.

No digo que mi modo sea el correcto y el de los demás no.

Si digo eso lo mismo dentro de unos años aprendo otro modo que me resulta mejor y me tengo que tragar mis palabras.

Digo que mi modo es más sencillo y más eficaz.

Va así.

Entiendes lo que pasa.

Aprendes a interpretar lo que tu perro está diciendo.

Le preguntas.

Le escuchas.

Cubres sus necesidades. 

Y ya  no necesitas que nadie te diga lo que tienes que hacer, cuándo o cómo.

Porque tienes a tu lado al mejor maestro.

A tu perro.

Al más interesado por llevaros bien. 

Es sencillo y es eficaz.

Y muy gratificante y liberador también.

Y para que entiendas, aprendas, escuches y sepas cuáles son las necesidades de tu perro, no me necesitas a tu lado.

Puedo hacerlo a distancia.

En cuanto a lo de ver a tu perro, eso por descontado.

Tengo que ver a tu perro.

Él tiene que contarme su versión de vuestra convivencia.

Pero para eso no es preciso que me acerque a tu casa.

Las nuevas tecnologías harán la magia.

Además, es importante que él no me vea a mí: la presencia de un observador cambia las conductas de quien es observado, y eso no ayudará si quiero ver lo que está ocurriendo.

 

Una cosa importante

 

Los perros adoran el tiempo y el espacio.

La cantidad de quebraderos de cabeza que nos ahorraríamos todos si les diéramos tiempo y espacio es incalculable.

Así que aunque las sesiones en principio son cada 7-10 días, a veces tu perro necesita más tiempo.

O lo necesitas tú.

No pasa nada, no tenemos que cumplir un calendario ni llegar los primeros a ningún sitio. Esperamos.

Lo mismo si te surgen imprevistos personales que te obligan a espaciar las sesiones.

Sin presiones, a tu ritmo y sobre todo al de tu perro.

 

Y termino ya

 

Si tu perro no es una prioridad en tu vida, este asesoramiento no te va a servir para nada.

Y tú no sé, pero yo detesto perder el tiempo con cosas que no me sirven para nada.

Este mundo está saturado de información inútil y acciones inútiles.

Pero el tiempo de que disponemos es limitado. No vamos a vivir para siempre.

Así que las prioridades de cada uno deben estar bien organizadas.

Para poder centrarse en ellas a tope.

Aparcando en un segundo plano todo lo demás.

Si tu perro es tu prioridad, es también la mía.

Algo curioso que pasa con los clientes de este asesoramiento:

Cuando aprenden a interpretar la comunicación canina, cuando conocen las necesidades reales de los perros, cuando saben las causas de las (malas) conductas más frecuentes y tienen claro cómo actuar en cada momento.

Ya no necesitan “gurús caninos”. Ni programas de la tele, ni opiniones en grupos de FB, ni consejos prepotentes de Tontos Alfa en los parques.

Tienen la seguridad y el aplomo suficiente para saber por dónde tirar haga lo que haga su perro.

Y hagan lo que hagan los perros de los demás.

A unos les sale en seguida, a otros les cuesta un poco más, pero al final sale.

Solo se trata de visualizar, entender, interiorizar y aplicar.

Y observar, sobre todo observar.

Te darás cuenta de todo lo que te estabas perdiendo hasta ahora por no saber dónde mirar o no entender lo que estabas viendo.

 Entonces:

Si le venderías tu alma al diablo por poder dar paseos tranquilos y relajados con tu perro, sin que te mate la ansiedad por pensar constantemente en si se peleará, si gruñirá, si ladrará a todo lo que se mueve o si te dislocará el brazo.

Si quieres sentirte orgullosa de tu amigo viendo cómo supera sus limitaciones y aprende a controlar sus emociones.

Si ardes en deseos de poder escuchar a los Tontos Alfa del parque sin que te invada la inseguridad y las dudas por lo que te dicen (y sin sentir el más mínimo deseo por hacerles caso)

Si te gustaría poder liberarte de todas esas normas estúpidas que no tienes claro de dónde han salido pero que están constriñendo la relación con tu perro y te hacen sentir mal (como cuando te presionan para no acariciar a tu perro si tiene miedo “porque le refuerzas” o a no hacerle caso cuando te pide algo porque si no “es él quien manda”)

Si ya has probado herramientas y métodos para que tu perro se comporte bien, y solo parecen funcionar dos minutos (para luego empeorar cada día más). O sencillamente no ves claro que educar a un perro justifique el estrangularlo cada vez que intenta hacer algo.

Si te mueres por tener un poco de paz en casa en lugar de un perro que te persigue hasta la ducha, ladra cada vez que el vecino de arriba estornuda o destroza todo lo que se te olvida a su alcance.

O simplemente estás cansada y frustrada por no entender por qué tu perro se porta así, o por qué lo que a otros parece funcionarles a ti solo te da dolores de cabeza, o por qué hay que aplicar tanta regla sin sentido en el mundo canino. 

Entonces sí, puede que este servicio sea lo que estás buscando.

 

720 €

(Pago seguro garantizado con Paypal/Stripe. No guardo ni dispongo de tus datos bancarios en ningún momento).

Cuando te ofrecen algo novedoso puede que sea lo que buscas, pero también puede que no tenga nada que ver. Por eso suelen surgir muchas preguntas.

Y éstas son las más habituales:

¿Cómo vas a ayudarme a distancia? Tienes que ver a mi perro

En realidad sí que voy a ver a tu perro.

Pero tu perro no debería verme a mí.

Esto es importante. Resulta que la presencia de un observador cambia la conducta de quien es observado.

Nos pasa a las personas, y les pasa a los perros. Así que en mis consultas presenciales muchos perros se portan tan bien que las personas que me contratan se deshacen en explicaciones.

“Nunca se había portado así, te juro que siempre le ladra a otros perros/tira de la correa/gruñe a los niños por la calle/lo que sea que justifique que necesito ayuda”

Lo sé. Te creo.

Esto le pasa también a otros profesionales (lo sé porque mis clientes me lo cuentan), y a menudo dicen “pues yo creo que este perro se porta muy bien, no veo nada mal aquí”.

¿Y entonces qué haces aparte de mosquearte?

Te pediré vídeos, claro. Pueden ser de cuando tu perro hace cosas que te preocupan, pero también del día a día.

De esos momentos en los que parece que no ocurre nada, pero que a mí me dan mucha información.

Con eso tengo una referencia mejor que si te visitara.

Una visita implica que veré “una hora en la vida de tu perro”, se porte como se porte en ese momento.

Los vídeos me permiten ver muchos pequeños momentos en la vida de tu perro, pero de verdad: el perro que tú ves cada día. No el que se porta como un santo cuando el profesional le está mirando fijamente.

¿Servirá para mí si no sé nada de perros?

Aprender sobre comportamiento canino no es sencillo.

Seamos sinceros, somos personas y a la mayoría nos cuesta comprender cómo piensan y sienten otras personas. Imagina si encima se trata de otra especie.

Pero eso no quiere decir que sea inalcanzable ni que solo esté destinado a personas con una inteligencia fuera de lo común o con estudios de alto grado. Para nada. Simplemente supone que va a requerir un cierto esfuerzo para interiorizar lo que aprendas, y sobre todo para ponerlo en práctica.

El mayor esfuerzo será precisamente si ya tienes conocimientos sobre perros. Es más complicado desaprender algo y reaprender, que empezar de cero.

Por no mencionar las propias limitaciones personales y los miedos interiores que lastran tu conducta y te impiden hacer los cambios que te voy a pedir.

Eso es quizá lo que más cuesta de todo. Pero puede hacerse, y los resultados son excelentes no solo para tu perro sino también para ti, al permitirle librarte de una gran carga emocional y social.

Dicho esto, este aprendizaje y estos cambios son mucho más sencillos si hay alguien a tu lado que te guía y te indica por dónde avanzar en lugar de tener que probar tú sola.

 Igual que para aprender a nadar no sirve leer un libro o mirar a otros nadando, hay que tragar algo de agua, para resolver los problemas de convivencia con tu perro hay que empezar a hacer cambios y “mojarse” un poco. Eso sí, con un monitor siempre a tu lado que impida que te “ahogues”.

Ya he probado de todo sin éxito, ¿por qué esto iba a ser diferente?

En mi experiencia, «de todo» suele significar «he probado dos cosas y me ha ido de pena, no estoy con ánimos de probar una tercera y fracasar de nuevo«.

Si lo que has probado incluye:

1- Consejos de parque/criador/dependiente de tienda de mascotas/Facebook/foro de Internet.

2- Educador que lo justifica todo apelando a la dominancia y la jerarquía; o adiestrador que te enseña en positivo a manejar a tu perro  y a controlarlo todo con órdenes (pero no contempla el aspecto emocional de vuestra relación).

3- Profesional que te explica lo que ocurre y te dice que «tu perro es así y tienes que resignarte y asumirlo».

Entonces sí que vas a notar la diferencia, y mucho.

Te va a tocar esforzarte y trabajar, eso sí.

Lo que te voy a contar no son pautas de A/B/C o pasos estandarizados del tipo «si tu perro hace esto, tú tienes que hacer aquello. Para que tu perro no haga lo de más allá, tú tienes que hacer esto otro«.

Precisamente por eso es diferente.

Seguramente te diré cosas que no te van a gustar, pero yo me limito a transmitirte lo que piensa tu perro de la relación que tenéis ahora.

El resto es cosa tuya.

¿No es un poco caro?

Barato no es, cierto.

Pero en este mundillo, como en tantos otros, obtendrás lo que pagues.

Hay personas que prefieren seleccionar un servicio basándose exclusivamente en el precio.

Lo entiendo y es muy razonable, yo también lo hago para ciertos aspectos de mi vida, nada que objetar. Pero este servicio no va dirigido a esa clase de público.

Si buscas precios bajos, probablemente contrates a un clon de César Millán.

¿Necesitas pagar a alguien para que te enseñe a imitar como un loro lo mismo que sale por la tele?

También puede que consigas dar con alguien que te convencerá de que TODO puede solucionarse si se premia del modo adecuado en el momento correcto.

Esto puede ser eficaz, pero aun estoy esperando a alguien que me diga cómo premiamos a un perro que destroza la casa cuando se queda solo.

O a uno que entra en pánico cuando oye truenos.

Y te vas a aburrir de tener que dirigir la orquesta los próximos 10 años.

Tu perro no es un soldado que necesite instrucciones a cada paso que da. Es un ser vivo que requiere apoyo para madurar y poder decidir sobre su propia vida.

Las emociones no se premian. Ni se castigan. Y dirigen el comportamiento.

El de tu perro.

El tuyo.

El mío.

Solo aprendiendo a gestionarlas conseguiremos una convivencia satisfactoria.

Eso es lo que te ofrezco.

Prefiero darle prioridad a otras cuestiones antes que ofrecer algo de bajo coste.

Como a disponer de atención que se ajusta a ti y a tu situación personal.

O a darte apoyo moral cuando quizá hasta tu familia te da la espalda por “el tema del perro”.

O a garantizarte respuestas por correo a todas tus dudas entre sesiones y hasta dos meses tras la última sesión.

O a que cuentas con una persona que además de saber de comportamiento tiene una amplia experiencia a nivel de clínica veterinaria, lo que a veces es fundamental, ya que salud y comportamiento tienen una estrecha relación que poca gente sabe ver (incluidos muchos veterinarios).

Si te gusta lo que propongo, la inversión merece la pena.

Si no, tiras tu dinero.

No hay más.

¿Hay casos de "perros imposibles"?

Más o menos.

Pero siempre hay margen para mejorar.

Verás, un perro no es una lavadora. No puede programarse ni lograr que haga determinadas acciones apretando unos botones concretos. Es un ser vivo complejo con respuestas variables.

Y ese es también tu caso. No eres un electrodoméstico al que se le puedan dar unas instrucciones estándar que ofrezcan resultados mágicos si se siguen al pie de la letra.

Sois un equipo. Debéis trabajar como un equipo. Y yo puedo hacer de «entrenador». Pero por muy bien que lo haga, no puedo garantizar que ganaréis el partido.

Porque al final los resultados dependerán en gran medida de tu implicación (y de tu implementación: si no actúas, no consigues), y de la suerte (en una medida no tan importante).

¿De la suerte?

Sí. Es lo que hay.

Si resulta que tu perro se porta «mal» porque tiene una enfermedad incurable que le va a condicionar el resto de su vida, entre la dos podremos lograr mejorías, pero seguirá portándose «mal» el resto de su vida. Solo que tu manera de verlo y de gestionarlo habrán cambiado (eso sí te lo puedo garantizar). La convivencia será más fácil, pero los problemas seguirán ahí. Más o menos.

Si tu perro tiene un pasado lamentable, donde todo se hizo mal, ha estado ya con tres familias, y fallan todas las patas sobre las que debe sustentarse un buen desarrollo emocional, revertir eso es prácticamente imposible. Podemos mejorarlo, a veces mucho, pero nunca será un perro, digamos, normal.

Un ejemplo: los niños «salvajes» que a veces aparecen por alguna selva tropical nunca aprenden a hablar, por más que les enseñen.

Es tarde.

Esa fase ya la pasaron y nadie les enseñó.

El daño es irreversible.

Así que puede que lo de tu perro no tenga arreglo.

Así que no será un perro 10, pero se pueden lograr muchas mejoras y conseguir una convivencia agradable y divertida.

A muchas personas con eso les basta.

¿Por qué no una sesión de una hora para resolver mi problema?

Bien, el problema que quieres resolver es el que a ti más te preocupa. Pero no es el único. Incluso a veces conductas que no consideras un problema en realidad son un indicador serio de que algo va mal.

Y todo está conectado. De hecho, con muchos de mis clientes no trabajamos de modo directo el problema que les preocupa. Y al abordar la situación de modo indirecto, el problema en cuestión se resuelve. Sin ni siquiera tocarlo.

Si me centro solo en aquello que te preocupa, obviando (y desconociendo) todo lo demás, sencillamente no funcionará.

No doy pautas mecánicas del tipo «para que tu perro no haga X, tú tienes que hacer Y» o «si quieres que tu perro deje de hacer Z, tú tienes que hacer H». Ese tipo de manejo deja de lado el aspecto emocional del perro, se olvida de que hay una relación muy estrecha entre él y tú, y no contempla las complejidades de la conducta canina, ni el hecho de que a menudo lo que tú ves no está directamente relacionado con lo que ocurre justo en ese momento. Y por lo tanto, necesito mucha información e incluir todo lo que te comento en el protocolo para ti y para tu perro.

Y todo eso, en solo una hora, es inviable. Si realmente consideras que te complica mucho la vida el revisar vuestra convivencia y el bienestar de tu perro (y tuyo) y solo deseas centrarte en una única conducta, hay muchos otros profesionales que sí ofrecen una visión mecanicista y te darán la pauta que necesitas. Yo no podría ayudarte de ese modo.

¿Qué garantía me das?

Dado que ni tu perro ni tú sois máquinas prededibles y programables, dejo a un lado el perseguir «resultados».  Así quitamos presión al perro y te la quitamos a ti.

Y me centro en conseguir que comprendas a tu perro, y en que tengas conocimientos y herramientas para poder ayudarle cuando lo necesite.

Si tú aplicas lo que te explico en vuestro día a día, tu perro se sentirá mejor, más seguro, más confiado a tu lado.

Y como efecto colateral, sus conductas mejorarán. A menudo mucho.

Recuerda además los posibles limitantes que quizás nos encontremos, los que te explicaba en la pregunta anterior.

Así que no puedo garantizar que consigas todo lo que quieres o que resuelvas todo lo que te preocupa.

Lo que sí puedo garantizarte es que entenderás qué está pasando y por qué, y que los problemas que ahora te parecen un pozo sin fondo dejarán de serlo. Incluso aunque sigan ahí.

¿Que eso te parece insuficiente?

Bien, no pasa nada. Para eso son estas respuestas: para que lo tengas todo claro antes de dar el paso.

Mi perro lleva años con este problema, ¿podrá cambiar?

La respuesta corta es SÍ.

La respuesta larga es que aunque son muchos los factores que influyen en la conducta de tu perro, el entorno, las exigencias externas y tu manejo cotidiano son realmente determinantes.

Si los cambias, tu perro cambiará para adaptarse, no importa cuántos años tenga.

La duda que realmente deberías plantearte es ¿serás capaz de cambiar lo que llevas haciendo desde hace años y que te ha llevado a donde estás ahora?, 🙂

¿Cómo puedo saber si esto es lo que busco?

 

Este modo de convivir con un perro es apto para todos los perros.

Pero es cierto que no es apto para todas las personas.

No todo el mundo está dispuesto a enfrentarse a sus propias limitaciones, cambiar y hacer concesiones para que su perro sea feliz.

Si lo que deseas es que tu perro se amolde a tu vida y responda a todas tus exigencias, no puedo ayudarte con eso.

Y si lo que buscas es una relación basada en el control estricto o no estás dispuesta a hacer concesiones tampoco conseguirás buenos resultados con mi servicio.

Solo puedo ayudar a gente con una concepto muy claro: su perro es su prioridad.

Si es tu caso, mi asesoramiento te ayudará y los resultados serán notables.

En caso contrario prefiero que elijas a un profesional que te diga lo que quieras oír y que no dudará en pasar por encima de tu perro si fuera necesario para darte lo que a ti te interesa lograr.

 

Yo sola no voy a poder

Puede que te sorprendas de lo que eres capaz de lograr por ti misma.

Pero el caso es que eres tú quien tiene que hacerlo.

La conducta de tu perro es el resultado de una compleja combinación de factores, y uno de esos factores, no el único, pero sí uno importante, eres tú: tus actitudes, expectativas, tus propias conductas, tus miedos e inseguridades, tu desconocimiento…..

Eso significa que eres tú quien tiene que hacer cambios y quien tiene que esforzarse, nadie puede hacerlo en tu lugar.

He recibido muchos comentarios de personas que se asombran de lo bien que iba su perro CONMIGO o en mi presencia.

¿Y eso de qué te sirve? Tu perro y tú debéis hacer un equipo, y que se porte correctamente cuando tú no estás no es útil.

Podrás hacerlo sola porque es así como debe hacerse.

Recuerda además que no estarás realmente sola: estaré a tu lado en las sesiones  y vía e-mail (durante dos meses tras la última sesión).

Mi asesoría no es un curso genérico descargable donde tú tienes que ocuparte de todo.

Es un asesoramiento personalizado. Estaré a tu lado para resolver tus dudas cuando surjan, darte ideas, alternativas, apoyo moral y otra manera de ver las situaciones que ahora te agobian.

¿Cuánto dura el asesoramiento?

El tiempo siempre es un problema para todos. Normalmente porque nos falta.

El asesoramiento incluye 4 sesiones de dos horas cada una, pero me adapto a dos factores: tu disponibilidad y lo que tu perro necesita realmente.

Por otro lado, las sesiones a veces son más largas, ya que quizás tengas muchas dudas que no pienso dejar sin aclarar o puede que me extienda explicándote cuestiones que considero importantes. Esto no supondrá un incremento en el precio.

 

No me arreglo bien con la tecnología

No te preocupes, puedo asesorarte con este asunto nada más empezar.

Con esto ya me atasqué yo al iniciar la actividad, y puedo ahorrarte pasar por lo mismo, te explico todo lo que necesites saber.

Tienes que contar con una web-cam con micrófono, un ordenador (mejor de mesa, la pantalla es más grande, pero sirve un portátil o una tablet), una conexión de banda ancha para que el sonido y la imagen no se atasquen, y del resto te mandaré instrucciones sencillas para que no te suponga ningún quebradero de cabeza, y nos podamos centrar en lo verdaderamente importante.

Tampoco tendrás problemas para mandarme los vídeos, te explico rápidamente cómo hacerlo de modo sencillo (eso sí, necesitarás un móvil o una cámara para grabarlos)

¿Qué pasará cuando lo contrate?

Una vez formalices el pago, podrás descargar un documento con una entrevista que tienes que devolverme para que empiece a trabajar en tu caso.

Mantendremos contacto mediante correos electrónicos, y fijaremos citas para las vídeo conferencias durante las cuales conoceré más a fondo vuestra situación actual.

A partir de ahí irás recibiendo ideas, herramientas y conocimientos y podremos empezar a realizar cambios.

Grabaré las sesiones y te las enviaré, además de documentación en PDF con lo más destacado que hayamos visto y los ejercicios y cambios que debes ir aplicando.

Todo ese material es para ti, podrás consultarlo siempre que lo necesites.

El programa completo consta de cuatro vídeo conferencias de dos horas cada una (normalmente una sesión por semana), aunque puedo hacer variaciones o ajustes en función de las necesidades de cada relación.

Si resulta que tu pregunta es original y no está en esta lista, pues no te quedes con las ganas de saber la respuesta, puedes escribirme: guau@comunicacionyrespeto.com

 

¿Voy a conseguir que mi perro me obedezca?

 

Puede que sí o puede que no.

Lo que sí te garantizo es que te hará mucho más caso y estará más pendiente de ti.

Posiblemente entonces dejes de pensar que necesitas la obediencia y ese trabajo que te ahorras.

(Pago seguro garantizado con Paypal/Stripe. No guardo ni dispongo de tus datos bancarios en  ningún momento).

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