Acariciarle cuando tiene miedo no refuerza el miedo

 

¿Sabes?

Últimamente recibo una consulta de modo recurrente, y como empieza a preocuparme el conflicto que supone para muchas personas la situación, te la voy a contar por si te ayuda en tu caso.

Que todo está conectado, si tú te sientes mejor, tu perro también se sentirá mejor, y todos contentos.

Resulta que una gran mayoría tiene problemas para diferenciar una conducta emocional de una operante.

Y dicho así, es normal, claro.

Pero en esa gran mayoría se incluyen también un gran número de profesionales del mundo del perro.

Profesionales a los que quienes no saben de perros y saben que no saben de perros hacen caso.

Muchas veces pagándoles antes, claro.

Pero si te están dando consejos partiendo de un conocimiento erróneo, el resultado lógicamente va a ser malo.

Verás.

Simplificando mucho, tu perro puede presentar conductas movido o empujado o arrastrado o zarandeado por sus emociones.

(Como ladrar a 90 decibelios cuando oye ruidos en el portal)

O puede presentar conductas que ha aprendido porque le suponen un beneficio.

O porque al realizarlas evita un problema.

(Cómo ladrarte y poner cara de pena mientras cenas sentado a la mesa)

La conducta es la misma: ladrar.

Las razones son totalmente diferentes.

Una es una conducta emocional.

El otro es un comportamiento operante (aprendido, “opero” voluntariamente sobre mi entorno para conseguir resultados)

Un comportamiento se puede reforzar para que ocurra con más frecuencia.

El otro no.

Uno se refuerza.

El otro no.

¿Te digo cuál se puede reforzar?

Conclusión de todo esto.

Si te han dicho que no prestes atención a tu perro cuando ladra “para no reforzarlo”

O peor, te han dicho que bajo ningún concepto acaricies a tu perro cuando ladra, tiembla, se acojona, intenta huir o da cualquier otra muestra de nerviosismo o miedo porque le refuerzas la conducta.

Te han dado un consejo de mierda.

Ya puedes olvidarlo.

Y centrarte en lo básico.

¿La conducta es emocional?

Tu perro puede necesitar apoyo emocional.

¿De quién?

Pues mejor tuyo que del vecino o del kiosquero, no?

Y ese apoyo puede ser estar a su lado, hacerle caso e incluso acariciarle, si las caricias le gustan y le hacen sentirse mejor.

¿Una equivalencia humana?

Te pasa algo que  para ti es  muy serio y te pones a llorar y a chillar por la tristeza.

Conducta emocional.

¿Tu pareja, tu amigo, tu madre o padre te ignoran?

Qué bien, muy amables, gracias, seguro que te sienta como una patada.

¿Te apoyan y te consuelan dándote un abrazo?

Te sientes mejor.

¿No?

¿Vas a llorar más y a gritar más la siguiente vez que les veas o que quieras un abrazo?

¿Lo harás?

Pues eso.

Ahora bien, ¿tu perro presenta una conducta aprendida?

Pues entonces piensa a fondo cuál va a ser tu movimiento.

Porque aquí hay varias opciones según lo que quieras conseguir, y la de ignorar la conducta no siempre es la mejor.

Pero sí, prestar atención o premiar o acariciar en esos momentos puede reforzar la conducta.

Aunque si tu perro pide comida en la mesa y le das caricias, igual no le estás reforzando.

Curioso, eh?

Bueno, se puede rascar mucho este tema.

Lo mismo te cuesta diferenciar las conductas emocionales de las operantes.

O no sabes qué hacer para reconducir los comportamientos aprendidos que te dan bastante por saco.

O no tienes claro qué hacer para ayudar con la presentación de conductas emocionales desmedidas.

Ese es mi trabajo.

Irene
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