Ayudas rápidas

Para problemas sencillos

1 - Tirar de la correa

Elimina todo material que pueda causar dolor o molestias al perro, como estranguladores, collares de pinchos, lazos correderos, collares eléctricos….., y cámbialo por un collar ancho y fijo o un arnés cómodo.

Hazte con una correa de al menos dos metros (mejor si son tres), y permítele usarla (enrollar de modo habitual metro y medio en la mano impide disfrutar del espacio extra que da una correa larga).

Déjale marcar el ritmo, que se pare cuando desee, que huela lo que quiera, y que zigzaguee y cambie de ritmo, olvida los paseos militares. Recuerda que el paseo es para él, no para ti, y es para explayarse y relacionarse con el mundo exterior, no para entrenar para una maratón.

Revisa el tiempo que le dedicas, 20 minutos dos veces al día es insuficiente para casi todos los perros.

Si esto no es suficiente, elige un arnés especial (hay varias marcas comerciales, como Gentle Arness, o Sens-ible, entre otras), es cómodo, fácil de usar, y se basa en eliminar el punto de apoyo para la tracción colocando la correa en el pecho en lugar de en el lomo/cuello. Pero no olvides la correa larga y dejarle disfrutar.

2 - Miedo a ruidos (zona segura):

Corregir (o más bien mejorar) el miedo intenso a ruidos como tormentas o cohetes lleva mucho tiempo y un protocolo concreto. Pero podemos ayudar a nuestro perro o gato a encontrarse mejor dándole un refugio especial en casa donde poder sobrellevar la situación.

Consigue un transportín cerrado (los hay plegables de tela, que ocupan poco desmontados y son más económicos que los rígidos). Ubícalo en una zona de la casa alejada de ventanas, lo más tranquila posible, y cúbrelo con una manta pesada, para aislarlo aun más.

Es muy probable que tu mascota ya te haya indicado qué lugar le resulta más seguro (dónde suela intentar ocultarse cuando oye cohetes/truenos). Puedes usar ese sitio. Tómate un par de semanas para animarle a usar esa caja.

Mete su camita dentro, una manta con su olor, lo que sea para que le resulte cómoda y familiar. Acompáñale un rato todos los días, quédate junto a la caja y facilitalé un juguete relleno de comida o un mordedor de cuero, para que lo consuma dentro, y luego que salga.

Que esté contento de entrar un rato al día en ese espacio. Y cuando toque ruido, facilítale el acceso y acompañalé hasta allí, asegurándote de minimizar el sonido todo lo posible (puertas cerradas, persianas echadas….). Y que salga cuando crea necesario, no lo fuerces.

Puedes ver este vídeo explicativo

3 - Comer ansioso:

Puede terminar generando problemas de salud; suele funcionar el facilitarle la comida en un recipiente cerrado y con agujeros (nos sirve desde una pelota dispensadora hasta una botella de plástico agujereada en varios puntos).

Metemos la ración en el recipiente, y le damos espacio. Tiene que manipular el recipiente, y recoger los granos que van saliendo uno por uno, por lo que tarda mucho más en comer, y le tenemos un buen rato entretenido.

Vigilar siempre si rompe el recipiente, para evitar que ingiera trozos

4 - Exceso de energía (juegos de olfato):

Cuando un perro se muestra nervioso y enérgico de modo habitual, debemos revisar algunas cosas. Es posible que sea un cachorro de raza activa a la que no le damos mucho que hacer. O que algo de lo que hacemos en su manejo le genere estrés e incomodidad y responda con hiperactividad.

O que nuestros juegos le exciten demasiado y le cueste autocontrolarse. O que le estemos castigando y regañando con frecuencia, y él no sabe qué quieres en realidad y eso le pone muy nervioso. O quizá todo a la vez.

Repasa tus herramientas de paseo, y cámbialas si son lesivas o incómodas. Repasa el tiempo que le sacas a la calle. Los jardines no sustituyen a los paseos, los complementan. El mal tiempo no es excusa.

La falta de tiempo tampoco debería serlo (recorta de otros sitios, pide ayuda a familiares y amigos, contrata un paseador).

Para los nerviosos, tres paseos de 45 minutos cada uno debería ser lo mínimo, caminando, parando a que juegue con otros perros y se relacione con desconocidos, y jugando con él.

Los juegos, centrarse solo unos pocos minutos en aquellos que le estimulan (como lanzar y recoger objetos o forcejear), y dedicarle más rato a los juegos de nariz (búsqueda de golosinas esparcidas en el suelo, inicialmente en espacios pequeños y en horizontal, y aumentando la dificultad con espacios más amplios y trocitos en alturas).

Este tipo de juego le mantiene ocupado y concentrado, le cansa y le baja el nivel de excitación. Todo son ventajas.

Finalmente, si le regañas y castigas con frecuencia, tal vez debes replantearte el modo en que te comunicas con tu perro. Una persona amable y calmada suele obtener respuestas tranquilas y pacientes en los animales. Si transmitimos tensión y nerviosismo, es razonable que eso sea lo que veamos en nuestra mascota.

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